domingo, 30 de marzo de 2014

Lluvia...

Llueve sin descanso. Algo me pasa en los días así. Es como si la lluvia acompañara mejor el entrar en contacto con sentimientos que a veces pasan inadvertidos o preferiríamos que así fuese. La lluvia sabe llegar a esas grietas que conducen directo a lo más íntimo de uno. Y no hablo de mojarse simplemente: digo la lluvia llegándonos a través de todos los sentidos.
Miro la lluvia a través de la ventana, y siento soledad. La soledad del mundo, de cada hombre. La soledad de la calle vacía, de un paisaje inmóvil, de una ausencia que pocas veces grita la calle…cualquier calle.
Oigo la lluvia golpeando sobre el techo, el sonido del pasar de algún auto por la calle. La misma lluvia que delata tanta ausencia y soledad, se apropia en mismo movimiento de nuestra compañía. No hay escape. Nos invade, nos asegura las puertas por fuera, y nos invita u obliga algunas veces, a quedarnos con nosotros mismos, con la plenitud de nuestro consentimiento o a contra voluntad.
Ahora le agradezco. La imposibilidad de escape, la percepción de una soledad que se ha vuelto indolora y amable conmigo, y las ganas de escribir, gratuitas, que me trae.
Bendita la lluvia de este día…

viernes, 28 de marzo de 2014

Sucesor de un soñador...

Hace un tiempo escribí esto en otro blog. Quiero traerlo hoy a este espacio, porque la persona a quien se lo escribí entonces está en estos días ocupando mi corazón y mi pensar de un modo especial, regalándome una alegría lindísima, llenando mi corazón de deseos de agradecer.


Traés en la profundidad de tu mirada el don de desaparecer corazas. 
Tu modo tan delicado de entrar en corazones ajenos, te vuelve inmediatamente amigo. Lo ajeno dura poco en vos. Pensarás que exagero si te digo que te siento familia.
Hablás suave, tu voz no trae estridencias ni provoca sobresaltos; y sin embargo hay en ella esa firmeza clara en la que se envuelven las palabras que hablan verdades, promesas que van a cumplirse, y discursos sin trampas. Te creo.
Tenés autoridad. No la que define un cargo, un rol, un lugar de jerarquía. Tu autoridad está tan vinculada a lo más humano de lo humano, que se me hace difícil imaginar cualquier intento de rebeldía o desacato hacia vos. Tu autoridad tiene tanto que ver con la ternura…
Te admiro. Y lejos de volverte inalcanzable por eso  (como la admiración que se tiene hacia algún tipo de famoso-estrella) te volvés entrañable, cercano, hermano, compañero.
Sí. Grandeza y pequeñez en vos son la misma cosa…
…tu GRANDEZA es SER PEQUEÑO.
(Ya sé de Quién me hacés reflejo)

lunes, 24 de marzo de 2014

Querer querer...

Que me quieras querer, y el manifiesto, es de los regalos más lindos que me hicieron.
No importa la edad en esto: en uno siempre anida un corazón de niño que necesita saberse cuidado, sostenido, comprendido, acompañado, querido como es. 

Sé que podemos mirarnos a los ojos -con los ojos del alma-, reconocernos sin defensas, verdaderos, nosotros en nuestro modo más auténtico posible. 

Te quiero más te digo a veces como si pudiera medir cuánto en taaaanto. También quiero quererte, no es porque sí, porque se nos dio en regalo el encuentro: QUIERO quererte Y TE QUIERO!

Entre mis razones de esperanza, entre mis impulsos para ella, estás vos y tu ternura, vos y tus detalles, un abrazo, una palabra; y por eso lo voy a escribir en este espacio. Celebro que seamos AMIG@S.


Qué lindo estar unid@s también en este abrazo.


domingo, 9 de marzo de 2014

SER desierto.

Cuando pienso en DESIERTO la primera imagen que traigo a la mente es la de un vacío muy inmenso, deshabitado, de vida escondida, de silencio. Un lugar despejado, sin escondites, sin refugios. Árido, seco, estéril. Pienso en la imagen y aparecen palabras. Soledad. Monotonía. Supervivencia. 
No me parece a "primera idea" un lugar en el que querer estar, un lugar donde quedarse. El desierto es un lugar para atravesar, no para acampar.
Y juego con la imagen, después de haber leído varias cosas en estos últimos días a propósito del comienzo de cuaresma y el valor de adentrarse en cierto "desierto" personal, espiritual, desierto-encuentro,,, y escribo algo que ya compartí con alguno y que también desde hace días me acompaña como imagen interna. 

SER desierto. Hacer experiencia de desierto, no solo como quien lo atraviesa sino como quien es el mismísimo suelo árido e inhabitable que la imagen evoca.

Roca estéril o arena, da lo mismo. Dejar de poner el acento en lo que podemos hacer o no hacer. Ser suelo estéril, funcional a nada, incluso no deseado, no valorado, no gustado. Hacer experiencia de libertad en la silenciosa obediencia de ver partir sin tener nada que ofrecer para seducir a quien "nos" atraviesa. No querer retener, aprender el desapropio y la entrega de todo.

Vacío inmenso. Silencio indecible. Espacio que nunca podría ser llenado del todo. Peregrinos solitarios que nos atraviesan y que se nos vuelven invitación a contemplar-los, sin distracciones, sin apuros, el tiempo que dure su camino. Peregrinos nombres, peregrinos sentires, peregrinos memorias, peregrinos historias propias y ajenas *.

De vida escondida. Ofrecer más que lo que sobra. No dar nuestro suelo sobrado de arenas, dar la vida escondida que se atesora como una perla, justamente porque es poca, porque escasea, y porque muy probablemente no pueda reponerse. Notificar la vida, anunciarla, no guardarla para uno. Dar la coordenada para el único pozo de agua si es necesario y compartirlo entero, a riesgo de volverse pozo seco y vacío.

Lugar despejado, sin escondites ni refugios. Ser el lugar de la verdad. Ofrecernos como lugar para la verdad asumiendo la responsabilidad amorosa de recibir al otro tal cual es. Ser "despejados" nos hace apacibles, el otro (cualquiera de los peregrinos posibles -*-) puede demorarse el tiempo que quiera, descansar, estar, SER en libertad porque no somos amenaza para él. No necesita escondite, no reclama refugio. Recuperar nuestra capacidad de acoger, de ser hospitalarios, de dejarnos habitar por completo sin querer sacarnos la "presencia" de encima.

Soledad y silencio. Dejarnos decir por los otros. Dejarnos espejar. Dejarnos hablar a lo profundo. Dejarnos interpelar, escuchar, escuchar. Ser obedientes al silencio. Reconciliarse con el SER. Dejar de hacer preguntas, de buscar argumentos, de elaborar consignas y proyectos por un tiempo. Estar, solo estar.

Monotonía. Dejar de anhelar experiencias extraordinarias y deslumbrantes. Amar lo que hay, lo que ES. Amar la rutina, la falta de novedad, lo conocido. Amar las mismas faltas, las mismas arideces de siempre.

SER desierto. 

jueves, 27 de febrero de 2014

Magdalena.

Hoy me pediste hablar, nos sentamos una al lado de la otra y abriste el diálogo diciendo: "¿sabés que?soy muy INFELIZ". Tu voz entrecortada, mezcla de dolor, de bronca, de desesperación y hartazgo. Nunca antes esa palabra había tenido para mí el impacto que hoy tuvo. 
Sentí casi vergüenza por mi propia felicidad, por lo afortunada que me siento. 
El dolor se te sale por los poros, por los ojos, a través de tu voz. Me preguntás por qué te sentís así, y te miro desconcertada, porque sabiendo todo lo que estás viviendo y te pasa, no imagino que pudieras sentirte de otra manera. 
Hace unos meses, cuando nos conocimos, en una de nuestras primeras charlas me preguntaste si alguna vez me había pasado creer que Dios no existe, me compartiste que a vos te pasaba a veces. Por primera vez sentí que me encontraba con alguien a quien esa duda le causaba dolor. No era la posición del que se presume más libre por no tener religión ni Dios, era otra cosa. Soledad hasta de Dios. La soledad de la cruz.
Al poco tiempo murió tu mamá, y ni siquiera pudiste acompañarla en los últimos días de su enfermedad porque no querías que ella supiera la situación que estabas viviendo. 
Tu desolación es tanta, con tus apenas 21 años, que parece que vas a desarmarte en cualquier momento. 
Ahora estás enferma, sentís miedo, estás tan dolorida en cuerpo y alma, y tu soledad es tan inmensa que no me siento con derecho a decirte nada desde el lugar en el que yo me encuentro. Solo te escucho, y te rezo. 
Te pregunto tu nombre completo con la idea de ayudarte en un trámite que tenés que hacer.
Tu nombre primero, ese que ninguno sabíamos es MAGDALENA.
Y se me atraviesa el corazón evocando ahora a una Magdalena que en un momento se me hizo tan cercana. Aquella a la que el Resucitado le preguntó "Mujer ¿por qué lloras?", aquella a la que Él llama por su nombre y, con eso, la devuelve a la alegría, aquella que fue una privilegiada testigo de la Resurrección.
Hoy me quedo en la pregunta. Fuiste vos quien me pregunto por qué te sentías así ante mi cara de asombro mientras pensaba que no podrías sentirte, con todo, de otra forma. Y vos llorás enfrente mío, y me abrís tu dolor; aunque no te animás a darte la razón por la tristeza y la infelicidad que te habita por completo. 
Magdalena, deseo que creas, que te sientas amada, que sientas que alguien te trata con ternura. Le pido a Dios eso. Le pido que llegue un poco de paz a tu vida, un poco de alegría. Que sanes, que la vida se te haga deseable, que te haga testigo de resurrección, que ya no llores.
Magdalena. Desde el primer día que hablamos estás en mi corazón, podríamos por edades ser madre e hija, siento que espiritualmente te estoy adoptando, que ya lo hice sin pedirte permiso.
Te nombro delante de Dios, ahora.
Que mis amigos te nombren también delante suyo, eso les pido. Sé de algunos amigos y amigas que lo harán. 

(Isa, a vos te lo pido especialmente)

martes, 25 de febrero de 2014

CORAZÓN ADENTRO

Corazón adentro la fiesta se me vuelve cotidiana ultimamente. 

Más cerca o más lejos; para la realidad del corazón eso no importa. Los nombres, los rostros, los gestos compartidos, el cariño y las complicidades, no reconocen fronteras, ni distancias, ni almanaques, ni estaciones, ni paisajes. Solo cuenta la familiaridad con que podemos mirarnos a los ojos, con que podemos decirnos a corazón abierto TODO, y ahí, el milagro. 


Corazón adentro respiro paz y me alumbro en alegría. 

Me reflejan otros, mi propia sonrisa de este tiempo y se alegran, se emocionan y celebran conmigo. Me ayudan a centrar el corazón en lo importante, y a no anclarme en cosas que no dependen de mí, que no me corresponde asumir o que ensombrecen la esperanza. Respirar la paz que me trae un abrazo, el recuerdo de un abrazo, el deseo de un abrazo. La paz hecha memoria de alguien que nos hace bien, de un poema, de un canto compartido. 

Corazón adentro ni la mismísima soledad se siente solitaria.

Experimento libertad de querer y de dejarme querer, oportunidad de confiar, una libertad linda para darme al encuentro, y también para regalarme "soledades felices". Me miro con más cariño -aunque parezca egocéntrico decirlo así- y eso me hace mirar más cariñosamente también hacia afuera. Permanecer un poco en mí se vuelve saludable, escuchar qué necesito, qué anhelo, registrar que cosas ya no quiero en mi vida y en mi alma.

Corazón adentro canto y camino.

Reconozco las voces de otros que caminan y cantan conmigo. Voces de ánimo, de esperanzas compartidas, de gratitud. Voces de los amigos que me devuelven un reflejo casi siempre mucho más lindo de lo que yo misma veo. La música de las risas compartidas, de las verdades dichas sin vergüenza, del corazón amigo que nos dice y recuerda nuestra propia canción.

Corazón adentro descanso.

Deseo un mirar sereno, intento un "estar" templado -que no tengo por natural- y me detengo un tiempo a disfrutar de miradas y presencias que hacen bien, que me llenan de vida, que tienen tanto que ver con quién soy y no con lo que hago, lo que debo, lo que se espera de mí, presencias abundantes en este tiempo. Gozo de estas compañías, auténticos descansos del alma, en los que uno puede ser como es sin ninguna defensa.

Corazón adentro, de sorpresa en sorpresa.

Me descubro increíblemente mimada, acompañada y "obsequiada" de tanto, que no puedo salirme del estado de sorpresa. Saber que no lo merezco ni lo dejo de merecer, que es tan gratis, que es algo que me llega por una fortuna que no busqué; me conmueve, me moviliza el corazón en un movimiento que solo late al ritmo de gracias...gracias...gracias.


Mi corazón canta y celebra la dicha de compartir camino con tantas personas lindas que lo custodian, cuidan y hacen latir más vivo y feliz. 


Nota 1: No escribo sus nombres, pero los pienso mientras el corazón dicta ahora, y sonrío.


lunes, 17 de febrero de 2014

AMIGO: GRACIAS!!

Te escucho contar el milagro en la vida de tu sobrinita. 
Su vida pendiendo  de un hilo, los días casi contados, un corazón que está enfermo. Alguien que advierte con claridad el riesgo y a la vez el modo de ayudar a sanar. La persona indicada, el lugar indicado, el momento indicado.
Microcirugías complejísimas en manos de un artesano del corazón.
Y se salva. Y pasan los años y el milagro crece con cada año de vida que la niña ha transcurrido desde entonces.
Ella, con sus once años, sabe bien que la cicatriz -ya no duele- es signo visible del milagro, del susto que se llevaron todos los que la han querido desde siempre, de los cuidados cargados de ternura que ha recibido, de la dedicación que le fue dada tan gratuitamente, con esa gratuidad que solo el verdadero cariño conoce.

Te escucho contar ese milagro, y pienso: ¿sabrás que casi lo mismo pasó conmigo? Mi corazón enfermo también tuvo el regalo de ser visto a tiempo, cuando la vida también se hacía muy difícil de vivir, cuando el riesgo era evidente y necesitaba un complejo y delicado tratamiento. Justo a tiempo, llegaste y supiste ver más hondo.
Paciencia y ternura de amigo; microcirugías al alma que a decir verdad, de "micro" tienen bastante poco.
Y me salvo. Y pasan los años también para mí y el milagro se vuelve cada día un GRACIAS nuevo.
Cicatrices que ojalá no se borren nunca, cicatrices que son memoria de ese cuidado, de esa ternura, de esa delicadeza.

Artesano del corazón, doctor del alma, prefiero llamarte AMIGO, para siempre.

lunes, 10 de febrero de 2014

Detalles

Tengo, como todos, un nombre. El nombre que eligieron y pensaron para mí mis padres. 
Ese, el que figura en mi partida de nacimiento es mi nombre más formal. Ni mis amigos más cercanos, ni mi familia me llaman por él. En boca de algunos, pronunciado completo, me representa distancia, quizás demasiada seriedad, formalismo, enojo. En otros simplemente es la señal de que no tenemos un trato más cercano, y está bien así.

Los más cercanos me llaman distinto, y aunque este modo se relaciona directamente con mi nombre -solo que abreviado- siento que me nombra desde otro lugar. Trae consigo una carga de cariño, de cercanía, de familiaridad, de interés del bueno. Me hace sentir "en familia", desde que era niña hasta ahora.

Y hay un tercer modo, todavía más lindo, más especial para mí, más exclusivo, que me hace sentir  no solo en familia, sino que me descubre en lo secreto parte de la verdad de quién soy. Cuando alguien me nombra de ese modo me siento en casa, siento que de ese modo no solo me nombra sino que me recrea como persona querida, cercana, abierta, con todo el caudal de ternura de la que soy capaz. Ese modo me "hace de nuevo". 

Ahora, alguien que quiero mucho, y sin que le haya hablado de esto nunca, descubre este modo de nombrarme (mi nombre más acertado según yo) Y no solo que me siento bendecida porque viene a recordarme en ternura quién soy, sino porque eso significa que ha llegado lo suficientemente cerca de mi alma para re-conocerme, para habitarme, para descubrirme, y para posicionarse cerca mío. 
El corazón hace fiesta de bienvenida para siempre!







viernes, 31 de enero de 2014

de CORAZÓN AGRADECIDO.

Hago un intento por escribir todo lo que el corazón late ahora mismo y no sé por donde empezar, pero necesito. Casi escribo para mí y para quienes sabrán leer esta vez entre líneas sus propios nombres.

Es un tiempo tan intenso de encuentros, de despedidas, de bienvenidas y de esperas  tan misteriosamente entrelazadas, que aunque soy profundamente feliz, me siento a la vez desbordando emociones y llanto y risa, nostalgia y alegría se vuelven todo uno.

Me acuerdo ahora mismo de una canción de Teresa: "Las palabras, ya ves, jamás alcanzan; si lo que hay que decir, desborda el alma". Y así me siento. 

Quizás sea mejor que las palabras esta vez no alcancen. Que no intenten atrapar tanto sentir, ni quieran apropiarse de los momentos y las personas con las que tuve el regalo de disfrutar-compartir-celebrar-agradecer en estos días habernos encontrado en la vida. Yo no esperaba. Fue tanto más de lo que hubiera podido imaginar. Siempre es más...

Quizás sea necesario atesorar tanto compartido, celebrarlo en lo íntimo del alma, seguir degustando tanto encuentro, tanta paz recibida en ellos, tanta alegría. Y seguir confiando en que cerca o lejos, uno se queda para siempre en el corazón de los amigos y ellos en el nuestro. 



( sé que llegará)

En la dulce espera una vez más...

Esperar a un hijo es de las experiencias más hermosas de la vida. 
Acá estoy, en esa espera una vez más. 
Una espera que siempre reedita de algún modo aquella primera espera y aquel primer abrazo que nos reuniera del mismo lado del mundo.
Las espero ahora, deseando con el corazón que ya estén acá, midiendo el tiempo en las 20 horas que nos separan, extrañándolas más que nunca esta vez.
Ya casi están, otra vez en casa. 
Las espero! 
Con la misma ilusión de la primera vez, con más amor si se pudiera todavía más.


¡LAS AMO TANTO!

martes, 21 de enero de 2014

AMAR la REALIDAD


Me hablás de sueños, de ilusiones a lo grande, y yo te escucho como si me escuchara a mí misma hace 10 años (a mis 30)

No es que haya dejado de creer en los sueños, en las ilusiones, ni en el "vuelo" que a veces es necesario animarse a intentar. Ni que no haya ganado a esta altura cierta experiencia en esto de aprender a caer; llevo algunos machucones interesantes en mi haber.

Pero ahora, y desde hace un tiempo ya, aunque puede parecer algo drástico cuando lo expreso, intuyo que le había puesto demasiada expectativa a la vida. Demasiado "vuelo". Quiero decirte, por si esto te generara alguna duda, que amo vivir, soy enamorada de la vida que vivo -incluso con sus dolores y los imprevisibles que a veces me han quitado el sueño y la alegría- pero creo que voy abandonando aquellos "mundos ideales"  que me tenían por los aires, para empezar a dar lugar al mundo real.

Esta viñeta con la que me encontré hoy de casualidad, me hizo un poco de "ruido" dentro. Creo que no estoy demasiado de acuerdo con el final: vivir en el suelo, no se me hace NADA aburrido. Los pies en la tierra, "estamos hechos para caminar" -como me dijo mi amigo- Aburrido será si me echo al píso con brazos tendidos-rendidos y me quedo inmóvil al lado del camino. Pero no es eso lo que siento vivir este tiempo. 

Un llamado claro, sereno, lindo a vivir más en contacto con la realidad que me toca, con lo que Dios mismo me va poniendo entre manos, con lo que mis ojos pueden contemplar-descubrir en lo inmediato. Caminar a conciencia del suelo que piso, amar este camino que atravieso, descubrir los compañeros de ruta que tantas veces se me dan en regalo inmenso, inmerecido, gratis.

Vivir en el suelo no aburre, no. Vivir en el suelo, dispuesto a andar, sabiendo que hay momentos para el descanso, haciendo experiencia de recorrido en distintos paisajes cotidianos, asumiendo el desafío de lo imprevisto, de lo que se vuelve escollo; tocando-viendo-gustando el vivir, no podría ser más invitador a la esperanza y a dejarse sorprender.

Des-idealizar los caminos.
Quizás sentirse REAL-izado tenga algo que ver con esto: aprender a gustar la realidad que se nos da a vivir. Gozar la realidad que habitamos.



jueves, 16 de enero de 2014

de Vida compartida


Empiezo el post con la foto. 
Quiero escribir mirando dentro de la foto, a través de ella, recordando y atesorando no solo el recuerdo de este día, sino las memorias agradecidas de todo lo que hay compartido antes y después.

Mi amigo no es de sacarse fotos, creo que no le gusta mucho el asunto, y solo tengo unas pocas en donde estamos los dos. Es claro que tengo muchas menos fotos de las que me gustaría, y entonces recurro cada tanto a mi pobre archivo para evocar una presencia que me hace muy feliz.

Este amigo-hermano vive por un tiempo más un poco lejos de casa, y si quisiera abrazarlo hoy para decirle feliz cumpleaños debería cruzar un océano, salirme del verano por un rato y asomarme a su invierno, golpear su puerta a esta hora y escuchar que alguien me reciba con un "buona sera" del otro lado. No me será posible eso. Así que una vez más el abrazo será con palabras, y la cercanía será bien posible porque la presencia es tan real para mí que aún si no nos viéramos nunca más en la vida, no sería posible sentirlo lejos.

Mi amigo hoy celebra un año más de vida, y desde acá también lo celebro con todo el corazón. Su vida es un regalo hermoso en la mía. Le debo entre otras muchas cosas grandes que guardo en lo profundo de mi corazón, el título del blog "esperanza que construye mientras espera" y el "levantar la mirada" de la dirección de página. 


GRACIAS Señor por la vida de Horacio, por haberlo creado, por habernos cruzado en el camino, y por hacerlo mi hermano amigo, para siempre.








domingo, 5 de enero de 2014

Paisaje-palabras...

Me gustan las palabras. Disfruto de leer, de escribir. Disfruto de los mundos que las palabras crean todo el tiempo. No soy una iluminada de las ideas, ni escritora, ni creo tener una sabiduría especial que necesite salir a la luz con lo que escribo: solo comparto intuiciones, vivencias, preguntas, deseos, caminos, búsquedas, sentires, cosas que me atraviesan. No tengo mucha más aspiración que esa cuando escribo. 
En este mundo de palabras no hay fronteras, no hay reinos, no hay leyes con las que uno pueda quedar dentro o fuera, ni permisos especiales para transitarlos. Si las palabras están ahí, compartidas, ya uno puede ser bien libre de "vacacionar" en ellas, de pasear por ellas, de "adueñarse" un poco de ellas y sin por eso privar a los otros de poseerlas de igual modo. ¡Las palabras son como el amor! No se agotan.

En esta experiencia de quedarse paseando por los mundos de palabras, hace unos días que acampo en un paisaje. Me cuelo en una escena a la que nadie me invita, miro de lejos y escucho a Jorge contándole a Santucho, su amigo:
"...Mientras íbamos por la ruta, le contaba lo duro que fue este invierno, de lo jodido que se habían puesto los caminos. Le decía que lo mejor es ir escuchando algo de Pink Floyd, de Deep Purple, de Silvio y por supuesto, algo de don Hugo. Que te pintan el paisaje tal cual es. Le contaba de las nubes, lo de sus formas, de sus distintas tonalidades. 
...Le decía que últimamente paso mucho tiempo allá, que había sido una bendición encontrar ese lugar, que siempre encuentro algo para hacer. Que nos estábamos juntando con los vecinos para tratar de que llegue el agua, que ya habían empezado a hacer los pozos. Que las garrafas de gas las reparten dos veces en la semana.
Le contaba de los perros, de la gente mala que los abandona, de las liebres, de las lagartijas, de los caballos, de los coirones, de los calafates, del abono, de la tierra negra. De lo mucho que cuesta plantar un rancho en medio del desierto. Le decía que hacía mucho tiempo no sentía el viento tan fuerte. El desierto es así -le decía- te pone a prueba constantemente."
Lo leo, y siento que lo escucho desde los ojos de Santucho. 
Miro los perros, la casa, la tierra reseca. Siento el viento en la cara y el olor de las plantas. Veo a lo lejos un hombre que trabaja alrededor de la casa. Veo vacío y siento paz. Y veo a Jorge habitando el paisaje, enamorado de las nubes y los perros, de su "rancho" y de un desierto que se vuelve desafío. Me gusta escuchar que a pesar de todo esto que parece complicado, se vive como una bendición y un lugar en el que se quiere ESTAR.

Ahora que me apoderé de las palabras, puedo volver a mis paisajes. Un lindo paseo para mí. Se abren los recuerdos de mis propios desiertos y confirmo lo dicho por Jorge: lo difícil de habitar allí, de animarse a sentir la inclemencia del tiempo a espacio abierto -sin refugios, sin reparos-; y el desafío de las pruebas que nos hacen más libres, más verdaderos. También quiero habitar en mis  tiempos de desierto, de desolación, de sequía; vivirlos como bendición.



Me voy sin saludar, porque me basta cerrar los ojos para volver. 



(El entrecomillado pertenece a Jorge Curinao, del blog: La chispa adecuada)

miércoles, 1 de enero de 2014

FELIZ CAMINO PARA TODOS!

Primer día del recién estrenado 2014. Las nenas todavía duermen y me levanto con ganas de escribir. Debatía conmigo misma alguna idea mientras recordaba, pensaba para adelante, y seguía mi "presente" en la cama. 

Esta imagen de la "página en blanco" que siempre, o al menos desde hace mucho tiempo, me acompaña cuando pienso en el nuevo año que comienza, HOY no se me hacía tan clara. Y es que creo que me gustaría enmarcarla mejor.  

No quiero una página en blanco desprendida de "todo el cuaderno"; la quiero en continuación a todo lo anterior y en posibilidad de seguir escribiéndose para adelante sin límites. No quiero hacer "borrón y cuenta nueva" de lo vivido. Ni siquiera de aquello que pueda haber dolido, disgustado, dejado una triste o amarga sensación.

Quiero mi hoja en blanco en posibilidad de entramarse con el resto de lo escrito, y de poder volver a "repasar" si es necesario, en las líneas del tiempo que pasó: no para quedarse anclado ahí, sino para no perder la memoria de lo vivido, el hilo de la historia, el respeto a tanto que se ha caminado con  todo el corazón puesto allí.

Quiero mi hoja en blanco en letra agradecida por todo lo que la precede, porque aquello ha gestado y seguirá haciéndolo, todo lo nuevo. Las nuevas miradas, los sentires distintos, las nuevas comprensiones de las cosas, están tan impregnadas de lo que se ha caminado que sería necio querer olvidar.

Quiero mi hoja en blanco en flexibilidad para asumir de lo pasado, los errores, las heridas, lo oscuro. Tantas veces es ahí donde la luz se hace y nos impulsa a "escribir-vivir" la historia con mejor letra, con más fluidez, con más verdad...

Quiero mi hoja en blanco en libertad de escribirse como viene,  confiando, esperanzada, feliz, agradecida y dispuesta a dejarse sorprender.

Quiero mi hoja en blanco, chiquita, simple, en medio de miles de otras hojas que ya están escritas, y ojalá de otras miles que aún no se escribirán. La quiero ahí, serena, en espera y trabajo permanente, en capacidad de acoger palabras que den cuenta de la VIDA bien vivida, de la vida compartida, de la vida como regalo.



¡Muy feliz día nuevo, muy feliz año nuevo, muy feliz tiempo nuevo para todos! 
Agradecidos por lo vivido, celebrando el hoy, soñando y dispuestos a recibir lo que vendrá.




sábado, 21 de diciembre de 2013

de VOCES COMPARTIDAS...


Comparto algo que escribió una compañera de ruta y con lo que me identifico mucho. 
En estos días me cuesta un poco ordenar las palabras, aunque hay mucho que quisiera decir. 
Haber hecho experiencia feliz de búsquedas compartidas, aún cuando en ese marco de "experiencia feliz" haya habido momentos poco felices; haber sido testigo de un mundo de contradicciones donde las palabras y los gestos han estado tantas veces en veredas opuestas; haberme animado con otros a dejarme transformar el corazón y los ojos para aprender-entender-asumir otros modos de mirar... esto y más, hacen que la hora del balance sea positivo, todo tuvo sentido.
Y ahora, en medio de muchas cosas que no se comprenden, que duelen, que huelen a traición y cobardías, siento también una alegría que no tiene que ver con risas fáciles sino con la convicción de que nos hemos atrevido, quienes más quienes menos, a intentar cuidar y cuidarnos, acompañar y acompañarnos, a buscar y a encontrarnos con tantos otros en camino.
A cuántos fueron invitación para compartir todo lo vivido solo me queda decirles GRACIAS! 


"Desde hace unos días, mi cabeza ha estado repasando diferentes momentos vividos este año, como si intentara en el silencio de la conciencia hacer un balance. Pero a veces, el silencio de la conciencia “le queda chico” al balance y uno necesita ponerle “voz”, expresarlo de algún modo, sobre todo cuando en él se revela la complejidad de la vida y del modo en que uno ha decidido transitarla.


Es imposible dejar para lo último, el momento que se transformó en el punto máximo de inflexión en mi propia historia: el nacimiento de Bautista. 

Este año, he descubierto la relevancia que cobra una frase, que parece trillada, cuando toca la experiencia personal: “un hijo te cambia la vida”. Pero en mi caso particular, no la ha cambiado en el sentido de optar por otras miradas, modos, o caminos… sino que la ha cambiado en el sentido más revolucionario y creativo que puede trae consigo una nueva vida, potenciando miradas, búsquedas, sueños y convicciones que anidaban en mi corazón, en mi alma… Desde este lugar, solo puedo agradecer sincera y profundamente a mi hijo, porque aunque aún lo ignore, ha sido quien me ha enseñado a comprometerme aún más en el cuidado de la vida y en la construcción de un mundo más justo y más humano; y al hombre con el que hemos formado esta familia, por hacerme sentir mujer amada y ser inspiración en mis días.

Este año he constatado que el único dogma que le cabe a la vida es que no se puede dogmatizar. No hay principio, ni creencia, ni doctrina que pueda “decirle” a la vida cómo ser… la vida simplemente es, y nosotros tenemos la gran invitación a acompañarla allí donde y cómo acontece, aunque no sea tarea sencilla, con nuestras limitaciones y fortalezas; o podemos elegir coartarla, silenciarla, ignorarla, adoctrinarla…

He constatado que “las respuestas prefabricadas” aparecen como amenaza constante en cada pensamiento y reflexión que hacemos, y que la única manera de mantenerse fieles a esa vida que es, es a través de las “preguntas compartidas” que nos permiten “buscar, crear, pensar, imaginar, inventar, transformar, mejorar, enriquecer, preocuparse, ocuparse, cuidar, dialogar, escuchar y darse”.

He constatado que perder a los seres que uno ama, o que de algún modo desaparezcan, muchas veces nos hace transitar en el desamparo, en la más absoluta soledad que provoca el dolor de no poder escuchar, abrazar, tocar, besar a quien ya no está, pero que el recuerdo de la experiencia vivida, de lo aprendido, discutido, compartido con el ser amado, es lo que lo transforma en un ser omnipresente que ahora nos acompaña a cada paso, eternamente, salvándolo, salvándonos.

He descubierto que la única manera de construir en el disenso, es siendo honestos y transparentes, sin estas dos cualidades, no hay construcción posible… el secretismo y el autoritarismo sólo dan cuenta de la cobardía e irresponsabilidad. 

He descubierto que compartir las utopías con otros, nos transforma en compañeros de rutas y nos mantiene en camino, cuando la tentación por el desvío se presentan intempestivamente a causa de otros o a causa del desgano personal. Y que en esta experiencia comunitaria se revela lo sagrado de la experiencia creyente centrada en el Dios de la vida, centrada en un Jesús auténticamente provocador y soñador. 

He descubierto que siempre “hay hombres que se atreven” frente “a los dueños de la pelota de hoy”, y que aunque eso los haga más vulnerables es lo que los hace sentirse más vivos, latiendo en ellos, siempre, la esperanza de recuperar la voz… 

Y he constatado que es este el lado de la vida 

en el que quiero estar…




jueves, 28 de noviembre de 2013

de recuerdos, cambios y tiempos...

  • Lau P. retwuitea esto: "Extraño cuando los cumpleaños duraban 36 fotos"...


Y pienso. Cuando eramos chicos en casa había una sola máquina de fotos, los chicos no teníamos permiso las más de las veces para tomar fotos. Sea por el cuidado con que había que manipular la cámara, sea porque no era demasiado accesible hacerse de una, la cosa es que las fotos eran cosa de grandes, y usadas para momentos especiales-importantes. 
Generalmente el "rollo" era para 24 fotos, ya si era de 36 significaba que el acontecimiento era más que importante! 
Era impensado en aquel tiempo considerar un resultado inmediato. La foto quedaba guardada bastante tiempo dentro de la cámara, siendo misterio; y era una verdadera revelación descubrir en papel, en qué se habían transformado aquellos limitados "click". 
En casa, no había mucho lugar para la foto espontánea. Había que saber aprovechar muy bien, las 24 o 36 oportunidades de eternizar el momento. Era costoso el tema del revelado. A veces los rollos quedaban guardados por un tiempo largo porque no había dinero para hacer las copias, y entonces se volvía una sorpresa cuando al fin nos encontrábamos con la foto: capaz que habían pasado meses hasta entonces, y entonces sí la foto empezaba desde el comienzo a cumplir su misión de hacernos evocar momentos pasados.
No teníamos posibilidad de editar, de borrar detalles, de elegir entre 10 tomas casi iguales en cuál salíamos favorecidos. La foto donde casi todos estamos con los ojos cerrados, no tenía segunda oportunidad, porque para cuando la podíamos ver, seguro ya estábamos en "otro" cumpleaños, otro nacimiento, u otro paseo especial. 
Esas fotos por las que uno llora de risa! Tener la posibilidad de tener TODAS las fotos en papel, las que nos "favorecen" y las que no; recordar juntos, reírnos, intentar repartirnos las fotos familiares y no poder hacerlo porque son de TODOS.

Pienso en hoy. Hasta mis sobrinitas chiquitas sacan fotos ahora. Todos tomamos fotos hasta de lo que parece o es intrascendente. Cámaras o celulares con cámara, prácticamente todos lo tienen encima casi todos los días. 
El resultado es inmediato, no me gusta, borro. Hago otra foto, la edito, le pongo color, más brillo, la acerco, la esfumo, la "perfecciono". No es necesario esperar nada para ver los resultados.
Una foto hoy inmediatamente la puedo "compartir", sí, miles pueden ver mi foto al instante. Pero qué locura pensar que ese compartir es igual o parecido a ese otro compartir de estar todos alrededor de la "caja de fotos", pasándonos de mano en mano una y otra foto, haciendo memoria juntos, tratando de descifrar las fechas, los parentescos, recordarnos juntos aquel día.
De un mismo cumpleaños hay 200 fotos, lo que da cuenta que uno habrá estado prácticamente todo el evento viviéndolo detrás de la cámara, privándose muchas veces de ESTAR ahí, y de poder evocar más adelante. Se da casi todo junto.



Yo también extraño un poco aquellos cumpleaños que duraban 36 fotos...

-aprender a esperar
-disfrutar la espera
-dejarse sorprender
-compartir de verdad
-poder darse el tiempo para hacer memoria
-estar más presente  en cada momento
-diferenciar lo importante de lo común



martes, 26 de noviembre de 2013

de sentirse BiENVENiDO



Hago experiencia hoy de sentirme bienvenida en la mirada y el corazón de otro. 

Pareciera que no existen los relojes, que por un buen rato el tiempo se detiene solo para mí; que puedo descansar-me sin apuro y sin la sensación de estar robando un tiempo que no es mío.

Me sé bienvenida, y es muy hermoso sentir que puedo habitar y dejarme habitar por ese encuentro; dejarme atravesar por las palabras que se me comparten, por la vida de la persona que en este momento se vuelve encuentro, espejo, aire fresco, luz para mí.

Bienvenida en paradójica antesala de una despedida que me parece demasiado pronta.

Bienvenida como soy y estoy; en un encuentro que se va volviendo más gratuito al paso de la tarde. 

Agradecida por memorias que ya no duelen, por poder compartir, por poder celebrar que uno no está solo y que es bien bonito seguir confiando en la mirada y el don de acogida de otros en el camino.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Ser un poema...

Todos tenemos algo de poema, algo de historia de terror, algo de novela...en fin; la palabra tiene esa magia de envolvernos, y de gestarnos, a su modo. 

No está mal ser poema algunas veces, que otro se conmueva, disfrute, se enamore, se sensibilice, y más... a partir de uno, de lo que uno es. 

¿Qué quiere decir que alguien te diga que sos un poema? ¿Habla de lo creado, de cierta musicalidad en el modo, de lo bello? ¿Dice de sus propias emociones puestas en juego, de lo que espeja en su propio corazón? ¿Dice de su Autor, de la inspiración que intervino para que "sea"?  No lo sé, pero puede  ser halagador que te digan ¡Sos un poema!

Quien sabe, alguien quizás nos guardará como quien guarda un poema real (de los que se escriben) en algún lugar especial del alma, -cajoncito intangible pero igual de real que el de la mesa de luz- y cada tanto abra y lea,  llore y recuerde, o sonría. 
Eso. Ojalá que sonría.


miércoles, 2 de octubre de 2013

Feliz cumple Serenita ♥

Hace un año le dábamos la Bienvenida al mundo a SERENA, mi sobrinita más pequeña (por ahora).

La vida va muy rápido me parece a veces, la cosa es que hoy celebramos su primer año de vida. 
Y como está un poco lejos le quiero dedicar este espacio hoy.

CELEBRAMOS tu vida entre nosotros!!!

Celebro el amor de tus papás que formaron una familia tan linda, con vos y tus hermanitas hermosas.

Te queremos muuuucho Sere!!





domingo, 29 de septiembre de 2013

HOY: MARWAN.......... (y yo, en reflejo)

Hay veces que las palabras de otros nos espejan, dicen cosas que uno mismo no había podido todavía poner en palabras. Algo así me pasó con este escrito hoy. Ya está compartido por otros lados, pero es de esas cosas que, por hondura y simplicidad a la vez, dan ganas de compartir-difundir. Quizás alguien más como yo hoy, se sienta en algo espejado y "contado" por palabras ajenas de las que apropiarse por un rato.

Es un escrito de MARWAN; de su libro  La Triste Historia de tu cuerpo sobre el mío.




Estoy en ello

En construcción (Disculpen las molestias)

Fui posponiendo todas las cosas,
ocultándome entre las ramas de algún amor precipitado,
escondiéndome entre el efímero calor
de las buenas palabras de amigos que me quieren ver bien,
huyendo siempre hacia delante,
evitando ver lo que tenía dentro,
tratando de dar al destino con la puerta en la cara
pero tuve que rendirme.
No pude eludir la cita que tenía conmigo
y tuve que bajar hasta el fondo de mi mismo
igual que un hombre que baja al cuarto de calderas sin linterna.
Allí estaban mi tendencia a agradar al resto tapando el miedo a que no me quisieran,
mi necesidad de demostrar que soy inocente sin saber nunca de qué,
un hueco en la pared hecho de ilusiones rotas,
los miedos que nos inculcaron nuestros padres,
que les inculcaron a nuestros padres,
que les inculcaron a sus padres,
el rencor que me dejó un sueño que no pude cumplir,
las expectativas hechas pedazos
y decidí no tratar de achicar el agua de ningún Titanic,
no quise correr, decidí sentarme a mirar
y ver que toda esa porquería también forma parte de mi
y no quise recogerla y tirarla por la ventana
sino entender de dónde venían
y perdonarme por no ser perfecto
y por eso no tiene final este poema,
porque estoy en ello.




(yo también estoy en ello)
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