domingo, 17 de septiembre de 2017

Un pensamiento.


Vea, usted puede ser una buena persona; pongamos que lo es sin duda alguna. 
Puede ser alguien noble, leal, franco, sensible, lúcido, auténtico, y muchos etcétera que a cada quien se le ocurrirán ahora mismo.
Eso no lo dejara exento de ser despreciado por otro, no querido, criticado, abandonado, lastimado, no valorado, no agradecido, y aquí de nuevo todos los etcétera que se nos ocurran. 
Y viceversa: puede ser un verdadero cretino -también pongamos que lo es sin ninguna duda- y ser adulado por muchos, genuinamente amado, respetado, etc.

Hay temporadas en que esto último hace fuerza por definirnos (las consideraciones de los demás, las miradas y gestos con que van afirmando o negando lo que somos) o al menos si no nos definen del todo, nos condicionan. 
Otras en cambio, tenemos la claridad suficiente para comprender que lo que al otro le pasa, lo que el otro hace o deja de hacer, lo que el otro quiere o no quiere dar, lo que el otro piensa o deje de pensar, simplemente pertenecen al mundo de ese otro y no al nuestro.
Estamos rodeados de otros, y a la vez estamos solos. No en un sentido de soledad doliente ni temible. Digo, esa otra soledad que nos unifica, que dice de nosotros, que se vuelve remanso para seguir viviendo-siendo, para "vernos" de verdad, para nombrarnos, para decirnos quienes somos, soledad que nos espeja sin trampas, sin maquillajes, sin engaño posible. Esa soledad con la que llegamos al mundo, la misma con la que partiremos de él. Y con menos conciencia  tantas veces, la mismísima soledad que nos deja cara a cara con lo más profundo y Original de nuestro ser, a lo largo de toda la vida.
Ojalá ganemos mucha libertad en esto. Que nuestra soledad sea el pozo profundo en donde todos nuestros vínculos se nutran. Que las desilusiones no nos cierren los caminos de encuentro. Que vivamos en verdad. Que no dejemos de creer en el otro. Que no dejemos de creer en nosotros.
Que no dejemos de creer.


viernes, 1 de septiembre de 2017

Único en el mundo...

"...mi hermano del alma, realmente mi amigo..."

"De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:

-¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.
-Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique…
-Ciertamente -dijo el zorro.
– Y vas a llorar!, -dijo él principito.
-¡Seguro!
-No ganas nada.
-Gano -dijo el zoro- he ganado a causa del color del trigo.

Y luego añadió:

-Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:

-No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:

-Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

Y volvió con el zorro.

-Adiós -le dijo.
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.
-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.
-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
-Es el tiempo que yo he perdido con ella… -repitió el principito para recordarlo.

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado."


viernes, 4 de agosto de 2017

porque ViviR es cosa seria...

Vamos a vivir una sola vez, entonces que sea VERDAD.
Si vamos a responder con nuestros sueños, con nuestro aliento, con nuestro esfuerzo; si vamos a dejar en el camino la marca de nuestro sentir, nuestro cansancio, nuestras soledades y presencias; si vamos a transitar la vida con sentido, pues entonces que sea verdad y nada más.
No hay tiempo para hipocresías, para engaños, para "actuar" la existencia. No hay lugar para las máscaras.
La cuestión no es: SER O NO SER; la única cuestión es SER todo lo que se ES -eso me parece- sin pretensiones de grandeza, sin tanta alharaca ni autobombo. Lo más probable es que nos toque vivir una vida sencilla, sin estridencias, sin capítulos excepcionales. Una "vidita", casi como quien no quiere la cosa. 

En la cabeza tengo muchas cosas ahora, quizás demasiadas. Mido mis palabras porque siento que no todo viene de un lugar de paz hoy, pero ejercito la prudencia y algún costado del amor que creo haber aprendido en poco más de cuarenta y cuatro años.

Quiero vivir. No tengo tiempo para perder -sea que me quede un día, un año o muchos por delante-. Quiero vivir unificada, y responder con verdad a todo mi ser. Asumo el costo porque comprendo el valor que esto tiene para mí y para las personas que me quieren bien. De lo que siento, de lo que creo, de lo que pienso y de mi modo de vivir me hago cargo, a nadie más le atribuyo responsabilidad en esto; porque nadie absolutamente nadie más que yo puede vivir mi vida desde mi corazón, mis pasos, mis anhelos, mis preguntas, y mis esperanzas. Hay otra lista -menos feliz- que me guardo para mí.

Vivir -con todo lo que tiene- es un regalo hermoso. Que nada nos opaque semejante maravilla.



domingo, 30 de julio de 2017

10 años después..




Vengo con las manos vacías, con palabras cambiadas, con un mirar distinto.Vengo diez años después con otras preguntas, con otras búsquedas, con distintos deseos. Vengo sin estridencias, un poco cargada de ausencias, de distancia. Vengo así, como soy, con las cosas que me ocupan la cabeza y el corazón, porque nunca he sabido "ir y venir" de otros modos. 
Amo las palabras, creo que es uno de los mejores inventos de la  humanidad: las palabras, el lenguaje, la posibilidad de comunicar-se. Algo en ellas me atrapa, me enamora, me seduce, me conquista. Siento que nado en un mar que me pertenece cuando me sumerjo en ellas, cuando dejo que "me digan" algo, cuando intento con lo que puedo, decir algo con ellas, soplarles mi propio aliento y hacer olas de decires que empapen otras orillas; y que la marea vuelva con nuevos ecos.
Las palabras pueden ser puente, abrazo, tierra prometida. Las palabras deben ser verdad, la verdad de ese instante, deben tener ese coraje.Y sino, es mejor no dejarlas salir de uno, enmudecer las mentiras, acallar todo intento de falsedad. 
También amo el silencio. Palabras y silencio. Los necesito y amo a los dos en idéntica medida.

Hay palabras que necesitan tiempo antes de darse a luz, embarazarse de amor y de paciencia,de calma y prudencia, antes de ser dichas. Y entonces sí, cuando llega la hora señalada, el momento justo, nacerse sin más a los cuatro vientos o a los mil.

El blog cumplió diez años y llego tarde a la fiesta. No sé si caiga alguien cada tanto por estos lados. Pienso que ojalá sí, que quien sea que ande por acá se lleve un poco de lo que escribo, que es un poco de mí; y que eso le haga bien. Por mi parte sé que escribir me ha salvado la alegría muchas veces, me ha devuelto a la paz tantas otras, me ha acompañado a vivir. No soy escritora. No soy una gran "pensadora". No soy ni de cerca el paladín de la elocuencia y el buen decir, pero con mi mano extendida prometo y aseguro que todo cuanto escribo me lo dicta el corazón, y son mis propias intuiciones de por dónde y cómo quiero vivir, ecos y señales de mis propios pasos. Nada más que eso, nada menos que eso.

Escribo porque me hace un poco feliz. Y esa es razón suficiente para celebrar y para bienvenirlos a la fiesta. 

jueves, 1 de junio de 2017

Somos.

Somos pura sorpresa. Para bien y para mal, todos lo somos. Y somos eco y espejo y parte de lo que otros son. Entonces cuando admiramos o criticamos, cuando ensalzamos o hundimos, cuando nos gratifica la felicidad de otro o por el contrario nos llena de envidia, cuando somos intrigantes y cuando no tenemos doblez, cuando la falsedad es nuestro modo y cuando la franqueza nos deja a cara descubierta frente a todos; ahí vamos (voy y vas) siendo ECO, ESPEJO, y PARTE de todo eso.

Es una buena oportunidad para revisar los propios modos, bucear corazón adentro, mirarse al mirar-nos. Porque en esto de ser sorpresa, lo más sorpresivo puede ser que te descubras tanto en las sombras como en las luces de los otros, que al alzar el dedo para señalar las mezquindades o los límites de otros, te estés reflejando vos en eso mismo.
Si tus expresiones son siempre de desagrado y de queja, existe una alta posibilidad de que lo que más disconforme te tenga sea tu propia vida y tu propia manera de ser.
Del mismo modo, creo, si tu rostro refleja alegría y paz, es muy probable que muchos a tu alrededor te estén regalando eso; mejor diríase es SEGURO que otros estén haciéndote ese regalo. 

Somos alimento o "comida chatarra" de los que tenemos al lado; del mismo modo que otros pueden serlo para nosotros.

Caminar en libertad es la posibilidad de compartir -de dar y recibir- todo lo que somos. Todos tenemos cara y contracara de las cosas, virtud y vicio, luz y sombra. Que sepamos dar lo mejor. Que seamos capaces de agradecer por las presencias que nos reflejan lo más lindo. Que podamos revisar lo que hay en nosotros de hueco y de amargo para poder transformarlo en vida agradecida y entregada.

Somos eco, espejo y parte. En nosotros también se juega la posibilidad de reflejar y recrear un mundo más humano y más verdadero. 

Y aviso, porque ya lo descubrí: el mundo mundial no empieza del otro lado en un país lejano; empieza justito debajo de los propios pies.



miércoles, 1 de marzo de 2017

Sorpresa.

Alguien te aporta la palabra sorpresa en el marco de una conversación chiquita, sencilla; y como si hubiera tocado alguna campana corazón adentro, salís a abrir sabiendo que hay mensaje para vos.
Ahí estás, parado en el umbral de la rutina, casi rendido, aburrido, cansado, con la mirada perdida. 
En alguna parte del camino cualquier entusiasmo, todo, se fue desvaneciendo hasta hacerse casi imperceptible. 
Pero "sorpresa", como una brisa con el mismo tenor de imperceptibilidad, enciende tu atención. Y como un niño que intuye más (por mera intuición o por coraje de deseo) te asomás por fuera del agobio, de todos los no que quisieras revertir, de lo todo igual de cada día que se vuelve cada vez más aplastante; y decís con inocencia e incipiente alegría -¿A ver?
Y no importa si ya puede verse aquello o no, si aparece inmediatamente algún sentido nuevo; sino que todo en vos desde adentro de los ojos y el alma intenta movimiento y se predispone distinto, se anima a la sorpresa, se despierta a la posibilidad.

Hay palabras-llave que accionan milagros, pequeños, casi nada y tanto.

La vida te da sorpresas, se dice por ahí.

Para abrirse a la sorpresa hay que atreverse al umbral
Foto: Nahuel Mapi Abajo


jueves, 23 de febrero de 2017

Desvelos

desvelar
  1. 1.
    Quitar [algo] el sueño a alguien.

    "tantas emociones lo desvelaron; el café la desvela"
    sinónimos:despabilar
  2. 2.
    Descubrir o manifestar [algo] lo que estaba oculto.

    "nos desveló cuál era el secreto de su éxito"
    sinónimos:revelar

Parece que te roban el sueño, que te lo quitan. Alguien intenta con cobardías y excusas, con embustes y silencios matarte el sueño. Sueño de "descanso", de estar tranquilo, de cierto reposo; y sueño de anhelo, de deseo, de ilusión. Intenta digo, porque no es posible que alguien pueda venir desde fuera a arrebatarte lo que está como tesoro guardado en el corazón: tu capacidad y posibilidad de alegría y de paz.

Y parece también, que se te abren los ojos, que se te ilumina alguna verdad oculta, que ciertas cosas se delinean distinto, que ahora todo lo ves tal cual es: sin máscaras, sin engaño, sin efectos ilusorios (que no es lo mismo, creo, que la belleza de la ilusión que te habilita el deseo)

Entonces el DESVELO se vuelve oportunidad de vivir EN verdad. 
No te engañes: llorar ahora te ayuda a depurar alguna desilusión y además limpiarse la mirada es necesario. El mundo sigue. La sorpresa está esperando por tus pasos. No te asustes, no te inquietes, no llores de más. Nadie más que vos puede ser dueño de tu alegría. Poco o nada importa el desamor que experimentes, la indiferencia que te regalen, la falta de franqueza de los otros. Solo en vos se juega tu capacidad de dar amor, de amar con todo el corazón sin guardarse nada. No hay manera de salir perdiendo. Te lo prometo. Lo que das...te lo das, y desvelarse está muy bien cuando lo que se quiere es VIVIR despierto.


(Nahuel Mapi Arriba - Luna llena - Desvelos para la Vida)


domingo, 19 de febrero de 2017

en estado de confianza..

Abismos impensados. Grietas invisibles que se abren en medio del camino. Y otra vez, oscuro. No control. Solo dejarse caer y esperar. La salida es para abajo, recuerdo, de algo que una vez leí. No se trata de reflotar sino de dejarse caer. Cierro los ojos mientras la caída libre (¿libre? me pregunto mientras tanto y sonrío por primera vez en algún tiempo sin forzar la mueca) Ese ir para abajo desorbitadamente, desarmado, sin ninguna clase de movimiento grácil, torpemente, rústicamente para abajo, lo coloca a uno en ESE momento preciso y no en otro. No hay tiempo para pensar, para evaluar, para las nostalgias. No es momento de intentar cambios de rumbo, no hay volantazo posible, el abismo nos arrebata toda clase de voluntad propia. Es momento de entrega, de manos abiertas y vacías, de no resistencia, de caer con peso "muerto" (aunque sea con todo el de nuestro vivir), de abandonar todos los intentos, de confiar justo ahora cuando pareciera que no se quiere ni se puede ni se sabe ya como confiar. Parece burla y sin embargo es lo más noble y auténtico de la confianza: es en la plena incertidumbre donde esta se vuelve cierta, sino no sería tal.
Cierro los ojos, y mientras me dejo caer, una plegaria honda se hace luz, deseo, anhelo, palabra, regreso: Que al abrir los ojos me encuentre con los Tuyos.



viernes, 27 de enero de 2017

LEER..


-¿Me leés? -dijiste- Apuré un sí y fui a lo más fácil, te leí el cuento.

-¿Me sacás una foto? -fue tu frase siguiente- Y claro, como no.


Vuelvo a las fotos. Las miro y un contundente sopapo al corazón me sacude, me despierta y me deja tambaleando. Pienso en la genialidad del que hizo este libro así, con ventana; y en la tuya que supiste asomarte a ella. Y pienso también en mi tonta y natural manera de mirar sin ver. Y en mi tonta y callada manera de no saber pedir que me lean también a mí, los ojos, los gestos, lo que no puedo o no sé decir.



Capítulo aparte es todo lo que puedo leerte en los ojos ahora. Gracias por tu lección. esta semana viene tan llena de gestos chiquitos que se vuelven inmensos para mí. Miguitas de TERNURA ♥.


sábado, 31 de diciembre de 2016

fin de año...


Veamos, el tema no es original, y lo cierto es que ahora mismo de cara al último día del año me digo que es interesante que todos o muchos estemos repasando/revisando cómo ha sido la vida en este tiempo. No es tiempo de estar tristes ni sentirnos defraudados o incompletos. Sino de volver sobre los propios pasos  para saber dónde estamos, recordar dónde estábamos, y poder mirar de nuevo hacia adelante con algún atisbo de certeza de que vamos hacia donde queremos ir.
Hoy miramos indefectiblemente hacia atrás, sea como evaluación personal de lo transitado, como memoria agradecida, como un rapto de nostalgia, o como un pararse consciente sobre los propios pies para abrir con proyección el camino a los pasos nuevos.  Se hace necesario no perder de vista lo vivido.

Me motiva en primer lugar agradecer, así sin más detalles la oportunidad de VIVIR. ¡Amo vivir! Y eso ES un regalo. Nos parece tan natural, tan "normal"... No quisiera estar distraída de esto: la vida, la propia, la de las personas que amo, la de quienes acompañan mi historia, la de los que están ahí para desafiarme a ser mejor persona -incluso aquellos que no me han querido o valorado-, la vida en sí misma es un regalo (cada minuto, cada día, este año) y tengo el corazón agradecido por esto. ¡Vivir es lo mejor de la vida! 

Le sigue -y me encanta hacer esto- un listado de nombres. En principio todos aquellos que van apareciendo en la memoria sin orden especial: los que han estado, los que forman parte de mi galería interna de fotos y vivencias, los nombres de aquellos que han entramado de alguna manera su historia con la mía. Y acá están los nombres de mis hijas, de mi familia, de mis amigos más queridos, de algún amor, de las personas con las que trabajo, de las familias de la Guardería, de los nenes y nenas, de algún artista, de las personas de algún lugar que frecuento, de algún maestro, de las compañeras de taller, de los nuevos amigos, de mis chicas del hogar, de la gente de Junín de los Andes, de las personas que ya no están, de los amigos de las redes sociales y del blog, de los de lejos, de los de cerca, de los de siempre. Un listado largo de nombres. Y entonces sí ordenar, repasar lo compartido, darse cuenta de que uno no está solo, de que uno ES CON OTROS SIEMPRE, aunque a veces se sienta soledad. El año transcurrido toma otra forma: ya no es tiempo y solo tiempo que agradecer. Uno avizora fácilmente que los momentos están llenos de rostros, de sentires, de gestos, de vida compartida, de personas que queriendo o no han ido transformando nuestra mirada y dando orientación e impulso a nuestro andar. Y uno agradece, sobre todo, por aquellos a quienes descubre cómplices de un modo de vivir.


Y después sí, lo vivido. Las imágenes se nos llenan de olores, de colores, de latidos, de paisajes. Uno se dice en voz baja y sonriendo "cómo es que terminé acá o allá", "qué secreta complicidad del destino, del camino, del azar, de la casualidad o del deseo lo trajo a uno a tal o cual lugar" (lugar=experiencia) Se nos aparecen como en película las oportunidades que hemos tenido de  aprender, de enmendar, de arriesgar, de perdernos/encontrarnos, de temblar, de enmudecer, de gritar, de amar, de llorar, de disfrutar y más, mucho más.
Con suerte, aparece alguna respuesta que nos hacíamos en nuestra revisión del año anterior. Podemos reírnos a veces de las cosas que nos han quitado el sueño en ese tiempo. Reformulamos las preguntas, porque aunque somos los mismos no lo somos del todo. Sonreímos o volvemos a doler al pasar por el corazón ciertas vivencias. Tomamos nota de lo que aún es desafío, de todos los pendientes que traemos, de nuestros límites, de lo que no hemos hecho bien, de los dolores que hemos causado; pero también -atender esto por favor- tomamos nota de todo lo que ahora aparece como logro, como prueba superada, como miedo derrotado, como confianza ganada, como  aprendizaje, como crecimiento personal, como esperanza. Porque somos todo eso. Con nuestras luces y nuestras sombras, hemos ido andando este tiempo, atravesando experiencias, acompañados y acompañando, con TODO lo que somos.

Es un repaso así. Simple. Para mí necesario. Es parte de lo que atraviesa hoy mi corazón, para brindar, para dar gracias, y para seguir viviendo con ilusión y sueños en el alma, en los pies y en las manos.

A todos, les deseo una vida feliz y sueños despiertos!
Que comience una nueva temporada de oportunidades de vivir una vida que valga la pena ser vivida. ¡Sean felices! Seamos felices. 


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