jueves, 31 de diciembre de 2015

de TIEMPO.

Hoy todo nos pone de cara al TIEMPO, parece ser el protagonista de este día: el tiempo vivido, agradecido, rememorado, evocado; el tiempo invertido, gastado, perdido; el tiempo computado, y marcado; el tiempo en proyección, en planes.

Es bueno que haya un momento para poner especial atención a lo vivido y a lo que se desea vivir, para visualizar de cara al tiempo de qué modo lo vamos transcurriendo; pero por alguna razón -o varias- no me genera ninguna emoción especial el cambio de almanaque, el "mágico" cruce de las 24 hs de este día en dónde a veces pareciera que estamos estrenando la vida. La misma que no para no espera, no avisa -como dice Drexler-, la misma que late en una exquisita y perfecta continuidad entre lo vivido y lo que está por venir. Lo mismo da para esto que sea 31 de diciembre o 5 de agosto.

De que modo se entrecruza ese tiempo socializado, el de todos, con fechas, horarios y acontecimientos comunes; con el otro tiempo, el que nos va marcando en el corazón esas instancias de apertura a la novedad, a cierta certeza de plenitud, a un escalón de crecimiento, a otro nivel de libertad interior, el "tiempo oportuno" de cada uno. Ese que no está particularmente señalado en ningún almanaque y que no podemos prever, que no viene pintado de rojo en ningún calendario pero que quedará marcado en el alma para siempre.

Eso nos deseo ahora. No voy a renegar del cambio de año, y claro que te deseo lo mejor para tu vida hoy y cada día; pero más especialmente nos deseo que podamos estar atentos, permeables, abiertos a VIVIR estos tiempos oportunos que vamos a encontrar a la vuelta de un día cualquiera, de una hora no señalada.

Seamos felices con lo que la vida nos traiga de regalo en adelante, y seamos agradecidos con lo que ya nos dio. 




domingo, 27 de diciembre de 2015

De la verdad del corazón.


A veces alguien se acerca con una sola pregunta chiquita, simple, verdadera, y nos abre el corazón. A nosotros mismos, primero. Uno puede responder con evasivas, con silencios, con cambios de tema incluso; pero la magia está hecha: alguien nos enciende una luz justito ahí donde estábamos más renuentes a mirar.

Ahora no hay vuelta atrás, para adentro y para uno mismo no hay escapatoria. Entonces nos disponemos a ver, a leernos los latidos que dicen tantas cosas. Pausamos las razones porque no se trata de ellas ahora. Respiramos hondo y nos juramos decir toda la verdad y nada más que la verdad. Esos momentos son gloriosos si uno está dispuesto a mirarse con auténtico cariño y ofrecerse ese descanso sin miedos, sin vergüenzas, sin excusas, sin prejuicios ni máscaras. Ese mano a mano con el propio corazón, tan necesario.

La oportunidad de sincerar el alma está al alcance de un silencio. Entonces comienza el encadenado de preguntas que no queríamos hacernos porque no tenemos tiempo ni valor para hacerlas, pero que acuden una a una a la cita sin que nadie las llame: ¿Qué sentís? ¿Añoranzas? ¿Qué estás necesitando? ¿Sueños despiertos? ¿Nombres? ¿Cuál es el alcance de tus corajes? ¿Qué te ilusiona? ¿Qué querés? 

Es tanto que nos llueven ganas de un abrazo. Esta soledad no se hace temible, ni árida. Es una soledad que nos encuentra. Toda la ternura que nos es posible nos acuna el sentir en esta hora y nos dice ¡dale, estás viv@!
Una sola pregunta cariñosa, sincera: "-¿Cómo estás? me interesa lo que te pasa", se vuelve un camino lindo para adentro. 

Lindo modo de terminar el año. Habrá que descansar el corazón, ordenarse, reconocer que hay dentro, animarse, celebrarse también, y dejarse sorprender.





jueves, 24 de diciembre de 2015

de DESEOS.

Ahí vamos transitando diciembre, absolutamente habilitados y urgidos por regalar buenos deseos a los demás. Vamos bien hasta que llega el "que se cumplan todos tus deseos". Algo me hace ruido en esa frase en particular.  La he dicho, más de una vez; la he escuchado cientos de veces, pero hoy...hoy "no me cierra". 
El deseo es aquello que desde lo profundo del ser nos pone en movimiento. Alguien me dijo una vez, hace años: "quien no desea, muere". 
El deseo nos saca de la inmediatez, nos presenta horizontes, nos hace de motor, nos tiñe de ilusión, de anhelos, de ganas. Deseos son puntos suspensivos a la espera de algo más. Deseo es el todavía no que nos implica otro esfuerzo, otro coraje, alguna resignación a veces. El deseo es bueno en sí mismo, me atrevo a decir, aunque nunca se cumpliera.
El deseo nos ahonda en lo que somos y vivimos;  y más especialmente en lo quisiéramos vivir. Es una brújula que orienta los pasos, o al menos debiera serlo creo. Es la voz que nos alienta desde algún rincón del alma a seguir andando. Es la otra orilla a la que nos lanzamos a nado, a vuelo, a como de lugar.
Debe ser cierto que quien no desea, muere. Al menos debe ser verdad para los mortales más comunes, para la mayoría de nosotros.
Pero ¿y si se cumplen todos los deseos? nos quedamos sin "pendientes", sin horizontes, sin utopías, sería como un "fin de recorrido". No, que no se cumplan todos mis deseos.
A veces deseamos cosas que no son convenientes para nosotros, que es bueno que no se den, solo que desde adentro no podemos verlo tan claramente. Necesitamos algunos NO para vivir más plenos, aunque aquello venga camuflado en límite, en pena, en cierta frustración, en por qués que no tienen respuesta. No, que no se cumplan todos mis deseos.

Que no se cumplan todos mis deseos. Es mi deseo ahora, ojalá este en particular se cumpla. Sé que así va siendo, sé que así será. Deseo vivir con los sueños despiertos, y para eso es necesario que no todo se de como espero.





miércoles, 16 de diciembre de 2015

Inventario-balance


El 2015 lo comencé lejos de casa, de mis hijas, de mi familia; en un paisaje totalmente otro. Cruzaron las 00 hs del 1 de enero, y el brindis, salvo por mi amiga-hermana que estaba ahí, fue con un grupo de desconocidos a los que probablemente nunca más vuelva a ver. Nos deseamos un feliz año y empezamos con esa sensación de “todo por escribirse” que nos regalan los nuevos almanaques. 

El 2015 me encontró estrenando caminos. Y me vio en muchas oportunidades repitiendo novedades para mi vida. Fue un año distinto desde el comienzo. Así lo viví aunque con menos conciencia de esto. 
Conocí tantas personas, rostros, voces, historias, casas, sueños. ¡Cuánto espejo hermoso he tenido la suerte de encontrar en camino! Reflejos para mi vida que me han ayudado a salir de cierta apatía general con la que venía respirando el día a día.

Soy una persona feliz, casi siempre. Tengo todo lo que necesito y más. 
En el 2015 compartí unos días en campo-cordillera, que me cambiaron la mirada para siempre. Ahora sé bien que el lugar en el mundo es mucho más que un lugar, es una experiencia que te atraviesa el alma, el nombre, la historia; y de la que ya no será posible desprenderse. Aunque haya ciertos lugares del mapa a los que siempre quiero y querré volver-llegar.

En el 2015 me escuché el deseo. Un entramado mágico de casualidades abriéndome un puente hacia algo que tanto tiene que ver conmigo, con lo que viene desde siempre en mí, con lo que arrastro de herencia, de don, de búsqueda; y me encontré cantando desde un lugar distinto al de siempre, y me encontré escribiendo como quien busca, como quien tiene sed de palabras, como quien anhela desovillar el propio corazón para volver a tejer con otra magia.

En el 2015 nació mi quinta sobrinita, a la que veré poco porque vive lejos, pero a la que amo con todo el corazón. La esperábamos, ¡todos la esperábamos! Nos trajo una alegría inmensa, como la llegada de cada una de las niñas de nuestra familia. Ver a los propios hermanos tan felices y plenos no tiene precio.

En el 2015 volví a ver a algunas personas especialisimas en mi vida, pude descansar en un abrazo, disfrutar de una presencia, sentirme tan querida, y  re-confirmar una certeza: hay quienes habitan/habitarán mi corazón incluso si no volviera a verlos nunca más

En el 2015 me re-enamoré de la música, de una sonrisa, de un lugar. Entendí que no estoy de acuerdo con el concepto de “amor correspondido”, que el amor es amor o no es nada. Que si uno ama y el otro no se entera, eso es solo un dato menor. Que se puede uno enamorar en silencio, y celebrarlo. Que se vuelven mágicos los minutos, las esperas, los encuentros mínimos con un poco de ilusión atravesando los instantes.

En el 2015 la adolescencia de mis hijas se me fue volviendo menos ardua, menos temible, menos difícil. Hemos aprendido a llevarla, a reencontrarnos. Aún no me resulta fácil pero puedo caminar esta etapa con ellas disfrutando nuevos momentos, riéndonos mucho juntas, amándonos quizás más cada vez si se puede todavía más. Sigo siendo aprendiz en esto de dar a mis hijas el aire suficiente que necesitan para intentar sus propios vuelos; pero no voy tan mal.

En el 2015 muchas veces he sentido que la vida puede ser ridícula, que a veces no tiene demasiado sentido, que no tiene tanta vuelta como pensaba y que “solo se trata de vivir”. Aprendo que son cada vez menos las cosas que valen mi rabia, mi desconcierto, o el desencanto; y muchas más las que valen mi alegría, mi esfuerzo, mis desvelos soñadores.

En el 2015 se incorporó Malasuerte Jr a casa, y con su llegada, constato que puedo ser más flexible de lo que a veces me creo. “Nunca vamos a tener gato”, con todas las explicaciones que el caso ameritaba; y acá estoy escribiendo con gatitonegrodeojosazules encima de mí. 

En 2015 cruzó el mar alguien desde un lugar que he soñado alguna vez, muchas veces. Quizás esta persona ha sido la encargada de traer esos aires, anoticiarme de su país, de los lugares que he  imaginado ver con mis propios ojos un día. Quizás no me toque cruzar a mí, y estará bien así. Como todo está bien así.

En 2015 sigo reencontrandome, me quiero más, y me celebro. Cuarenta y dos inventarios me valieron llegar a este: los que tengo escritos y los que no escribiría jamás. El año casi acaba pero el camino sigue. Esta vez no quisiera creer que empiezo con página en blanco. Por el contrario, deseo abrazar en el alma todo lo vivido y agradecer a lo grande, hacer fiesta por tanto, por todas las personas que habitaron de manera especial mi casa-corazón en este tiempo. A las letras más grises, a aquello que ha dolido más, a algunos entrelíneas que no han sido tan brillantes, los escribo en el envés de este inventario, sólo para mí. Del mismo modo que cuando se regala una rosa quién lo hace no intenta acentuar la presencia de las espinas de la flor sino su belleza, así quiero y necesito compartir este inventario-balance, con mucho más belleza y amor, que penas y cuentas pendientes.

¡Muy FELIZ VIDA para todos!  VALE TANTO LA PENA VIVIR!!!
feliz 2016




sábado, 12 de septiembre de 2015

el SECRETO de la FELICIDAD


En toda la semana no hemos dejado de hablar del Encuentro y la Fiesta (Bicentenario de Don Bosco). En un mismo movimiento, muchos y desde distintos lugares del país, hemos estado casi en forma continua mirando fotos, reviviendo momentos, compartiendo experiencias; como queriendo asegurar que lo vivido no se nos escurra de las manos -o del alma-. La Buena Noticia es que justamente lo vivido, aquello de lo que pudimos hacer experiencia, queda para siempre ya no solamente en categoría de "recuerdo", sino como parte inseparable de uno mismo.

Me despierto hoy con cierta nostalgia. Extraño. Tengo ganas de "volver", de estar cerca de algunas personas especialmente. Me pregunto cómo es que una experiencia de tres días puede ser tan plena que uno llegue a sentir que ha sido de un sin tiempo compartido, de una eternidad vivida juntos. Le doy vueltas a esto como queriendo extraer cierta fórmula para la vida. 

Hago un ejercicio:  hago memoria por ej. de los tiempos que pude compartir con algún amigo muy especial para mí; sumo los minutos-horas (un mate, un ratito de charla, un chiste, un gesto, una foto...dos, una misa...dos...) Objetivamente no han sido tantos momentos, sin embargo es tan fuerte esa presencia que siento que cada momento ha sido compartido, y es tan intenso ese sentirse en comunión que transfigura unas horas en eternidad. Sigo buscando la fórmula, como si se tratara de la mismísima "fórmula de la felicidad",  y es que en el fondo creo que lo es. He sido tan feliz en algunos encuentros. Me han bastado miradas, gestos, unas pocas palabras para que mi corazón saltara de alegría en el pecho; para que tuviera unas ganas irrefrenables de abrazar y agradecer.

Creo que la tengo: la fórmula de la felicidad es el amor. No es una idea romántica, no, no. Esa plenitud del alma no tiene que ver con los minutos compartidos, tiene que ver con otra cosa. No tiene que ver con la magnitud o la cantidad de los gestos compartidos. No tiene que ver con algo emocional ayudado por un contexto precioso como el que nos ha tocado compartir. Intuyo con una seguridad interesante que la plenitud del alma es directamente proporcional a la experiencia de sentirse y saberse verdaderamente amado. Cuando se es amado bien, cuando el otro nos acoge en su vida con cuidado, con auténtico cariño, la infinitud del amor nos sella a perpetuidad en el corazón: "FELICIDAD". 

Todos tenemos en las manos la llave de la felicidad, solo que todavía no hemos entendido que no abrimos con ella la propia. La llave/clave, consiste en que otro (o muchos otros) hagan experiencia a través nuestro, de sentirse auténticamente amados. Tenemos esa misión, esa tarea. Y si hemos sido bendecidos con esta experiencia tenemos casi la obligación, el deber, de hacer que otros puedan vivir lo mismo, abrir la felicidad en el corazón de los hermanos. En la autenticidad del amor y de la intención, a veces un pequeñísimo gesto marca el corazón para toda la vida. Una sola experiencia de amor así, puede salvar del desamparo, de la tristeza, de la soledad, y ponernos de cara a la VIDA y la ALEGRIA. 

Todo esto, transferido a la experiencia de Fe, al saberse Hijo Amado del Padre, a descubrirse abrazado por ese Amor... (es otro capítulo ♥ )


martes, 8 de septiembre de 2015

No podemos callar lo que hemos visto y oído!

Soy parte. Aunque en teoría inicio camino como "externa" o como "infiltrada", no pasa mucho tiempo, antes de que me descubra en el corazón de la fiesta, en el centro mismo de la experiencia.
Por encima de todo formulario, de mi intentos, de ciertas cláusulas que parecen dejarme fuera; la invitación me llega directo al alma en formato de deseo profundo, de necesidad de agradecer, de mi sed de celebrar con toda la alegría posible.
Sé bien Quien es el que me invita, y no voy a decirle que no. Yo misma le he pedido este detalle, y su Ternura no solo me concede el deseo, sino que además me regala privilegios y mimos que por muy lejos exceden lo que espero.
A pura sorpresa estoy. Me conmueve el sincronismo en los gestos que se suceden uno tras otro, como peldaños debajo de mis pies en ascenso directo a un paraíso precioso formado por canciones, amigos entrañables, encuentros, memorias, miradas, abrazos y alegría actualizada.
No puedo pedir más, me digo. Es demasiado! Parece que va a estallarme el corazón de la alegría. "Me veo y hasta siento envidia de mi misma" -como me decía alguien en estos días- porque parece increíble tanto regalo, estar uno mismo en esta marea de felicidad tan honda. ¡Qué hermoso es experimentarse tan dichoso de ser quien se es y de estar donde se está en ese momento!
Me zambullo en el sueño de alguien que "también me soñó". Vuelvo a empaparme de su vida, y la celebro porque se trata también de mi vida y del entramado hermoso que se ha tejido en el camino con las vidas de tantas personas que quiero y me quieren, que he encontrado o me han salido al encuentro. Un sueño que nos une, desde hace 200 años y para siempre. 
Desde muy dentro reafirmo mi propia identidad, vuelvo a encontrarme en mi familia, a reconocerme en el ADN de un carisma que me enamora, renazco a una alegría que no me podrá ser arrebatada, recupero las ganas de hacer vivir a otros esto que a mí se me ha dado a vivir y que llena de sentido mi modo de pasar por el mundo, encuentro reflejo en las miles de sonrisas y ojos brillantes de emoción que atraviesan el patio de los sueños, el patio cotidiano de nuestra entrega, soy testigo directo de la humanidad en su más bella expresión en los ojos, en las sonrisas, en las delicadezas que tienen mis hermanos para regalarnos a mí y a tantos otros.

Nadie puede robarnos la fiesta. Es verdaderamente NUESTRA, de todos, para todos los que queremos vivirlo así.

¡Nada como sentir que estoy en CASA! ¡Gracias Don Bosco! Tu vida, transformó la mía.


jueves, 27 de agosto de 2015

Encontrarnos.


"Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo..."

Tu amistad me salva. Me regalás una felicidad inmensa solo con estar. 
Sos para mí único en el mundo, aunque haya miles semejantes a vos, y sienta por muchas de esas personas un grandísimo cariño. 
Sé que soy semejante a miles de personas de tu mundo, pero hacés que me sienta única cuando compartimos, cuando se nos regala encontrarnos. 
Ser parte de una historia que nos hermana me hace feliz. 
Gracias AMIGO y HERMANO de mi alma; mi casa y mi corazón se llenaron de tu presencia y quedaron habitados por una alegría infinita.

"Eres responsable para siempre de lo que has domesticado"

jueves, 30 de julio de 2015

Señal de vida.

Hace un mes que no escribo. Julio transcurrió completo casi sin que me diera cuenta del paso del tiempo. Es buena señal para mí. No tuve necesidad de "medirme", de estar pendiente de otras cosas, de complacer particularmente a nadie. 
Siento que he viajado a un lugar que hace tiempo me esperaba. Que he estado lista, justamente con casi nada de equipaje. Unas pocas señales de camino. Una soledad necesaria para poder ver aunque sea en bosquejo por donde va mi vida. Un silencio casi reparador de tanto aturdimiento. Tiempo de movimientos lindos, chiquitos, serenos, y llenos de vida. 
Escribo. Probablemente a pocos les sirva esta entrada de blog, pero como otras veces, me dejo señal también a mí.

Tengo una ilusión, tan mía, tan que tiene que ver conmigo y con quien soy, tan grabada en el alma desde siempre, que parece que haberla desempolvado de miedos y prejuicios me encendió muchas ganas de vivir. Me estoy animando a un sueño y a un deseo personal, sin más aspiración que transitarlo, que abrazarlo, y que soltarlo al viento cargado de mí. En mi lista de cosas que deseo antes de partir, pude marcar un ítem especial. Sonrío. 

¿Por qué razón vamos tan distraídos de nosotros mismos? ¿Por qué nos escuchamos tan poco? ¿por qué vamos viviendo por costumbre sin revisar que cosas nos ponen en movimiento creativo y vital, que cosas nos hacen ir por la vida con alegría, con esperanza? 

Hay rutinas necesarias, sí. No todo lo que hacemos en el día o en la semana nos apasiona y nos conecta con lo más lindo que traemos, es cierto. Pero no es posible que no registremos siquiera, qué es eso que nos hace levantar a la mañana con otra fuerza, que nos hace esperar, que nos desafía, que nos hace tener ganas de nosotros mismos.

A veces es necesario vaciarse de todo, todo, todo y revisar los caminos, los pasos, los mapas, y los sueños. Y entonces sí, volver a cargar solo aquello que estamos dispuestos a llevar con amor. Si es tiempo de despojarse de otras cosas, que sea. Si es tiempo de abandonar las distracciones, que sea. Si es tiempo de parecer perdidos, que sea. Si es tiempo de cambiar el orden de prioridades que sea. 

Es tiempo de vivir, entonces, que sea.


sábado, 20 de junio de 2015

De amigos y viajes -del otro lado del viaje-

Ahora el viaje es desde mí. 
Mis amigos viajan en mi corazón, invitados especialmente, con vistas para adentro. 
Ordeno sentires, enciendo luces en las memorias de los momentos más felices, saco brillo a cada gesto de su inmenso cariño con que han dado tanta vida a mi vida, entibio con todo el amor que puedo lo que traigo dentro, inundo todo de los recuerdos más lindos, más plenos, más únicos, más nuestros, todos aquellos que dan cuenta del viaje compartido. 
Para cada estación, una canción. Cierro los ojos, abro el alma, y hay tanto ahí.
Lloro y río lágrimas agradecidas por el regalo increíble de este viaje que atraviesa la vida completa; lloro de amor, por haberme sentido tan amada; lloro de alegría, y es que el viaje fue mucho más feliz de lo que recordaba; lloro cada sueño que se fue tejiendo a partir de otro que a la vez era otro que era otro...y así...

Si soy todo lo feliz que pueda, si tengo el coraje de seguir soñando mis propios sueños, si mis pasos son coherentes con lo que dicta el corazón, si mis ojos se animan a mirar un poco más esperanzadamente, sé que los habré llevado a través de mis ojos, mis caminos, mis sentires, mi propia vida, a una gran excursión que habrá valido la pena. 




domingo, 14 de junio de 2015

Otro de SUEÑOS...

(Estoy algo monotemática estos días, y es que la "tinta" con la que escribo viene de adentro;  no podría escribir de otras cosas ni haciendo fuerza. 
Tengo dos opciones:  silenciarme unos días hasta que se me "pase el tema", o  seguir repitiéndome en unos cuántos post más para, en una catarsis vital y feliz, poder "sacarlo todo afuera como la primavera...(ya que) nadie quiere que  adentro algo se mueeeera".
Dicho esto, adivinan cuál es la opción que tomo. El que se aburre de leerme, sea libre y feliz de partir.)


Hay sueños de corazón adentro, que no se tejen en uno o dos días, sino que tienen mucho que ver con lo que somos, con la vida que nos atraviesa. Se nos salen por los poros, deseamos abrirlos, contarlos, compartirlos. Al menos así lo experimento.

En ese contar, que no es a los cuatro vientos ni a todo el mundo, van apareciendo espectadores/testigos, cómplices, y compañeros del sueño. 

Los primeros son aquellos que  anoticiados de lo nuestro, van variando entre la indiferencia y el entusiasmo -con todos los matices intermedios- pero no se sienten particularmente afectados. Simplemente nos miran soñar. No es una cuestión de más o menos cariño. Los hay que nos aprecian realmente mucho pero que no pueden entender o sentir con nosotros esta vez.

Otros, los cómplices, pueden sintonizar el corazón con nosotros, pueden ver más allá de lo externo. Intuimos que algunos están dispuestos a velar a nuestro lado por lo que nos mueve hacia adelante, por lo que nos ilusiona.

Y los hay, que no solo son cómplices por su don de celebrar nuestra alegría, sino que se vuelven por puro regalo de la vida, compañeros de sueño. No necesitan explicación, no nos oyen desde fuera. No les da igual. Uno puede sentirlos y sentirse ensoñando lo mismo.

Ahora, dos anhelos muy míos, se ponen en movimiento.
Quienes me siguen en el blog saben, porque lo escribí muchas veces a lo largo de estos años, que un sueño muy especial desde hace poco más de 25 años, es poder viajar a Italia alguna vez.
Por estos días, mi amiga-hermana, mi cómplice y compañera de sueñoitalia; adelantó sus pasos siendo parte e invitada en el sueño de otro. Sus pies y sus ojos recorren y miran también por mí, lo sé. Como sé también que es la única persona que puede entender desde dentro, ahora más que antes, cuánto significa para mí este sueño en particular. Celebro sus pasos, sabiendo que aunque he viajado en el corazón de otros amigos, esta vez es la más especial de todas.

Y lo otro es que empecé clases de canto. Para muchos es algo intrascendente, pero para mí es algo especial. Hace poco más de 20 años alguien decretó que no podría hacerlo, y aún siendo algo que deseaba tanto, le creí. Será que ahora no tengo ganas de relegarme, será que prefiero creerme a mí misma el sueño y las ganas, será que poco o casi nada me importa lo que piensen los otros esta vez. Y en esto también: cómplices y compañeros de sueño me alientan y celebran conmigo.

Hoy escribo sobre todo para decirles gracias a quienes saben que están entre estos dos grupos: CÓMPLICES Y COMPAÑEROS de sueños. Gracias por ayudarme a creer, por encender mis propios fueguitos interiores, por la ilusión compartida. Gracias por regalarme esa alegría.

viernes, 12 de junio de 2015

Sueños son verdades (parte II)

"Los viejos sueños eran buenos sueños. 
No se cumplieron, pero me alegro de haberlos tenido."   

(Los Puentes de Madison)


De pronto tropiezo con frases y hechos que atraviesan los sueños y el alma, que me ponen de cara a la ilusión sin dudas, pero también me hacen mirar la propia realidad de otra manera. ¿Será que sueño y realidad se alimentan mutuamente? 

Adhiero  a la frase del encabezado. He tenido sueños que no se cumplieron, eran buenos, muy buenos sueños -nostalgia-. Algunos nunca se cumplirán, y sin embargo me llevaron a caminos y realidades que ni hubiera imaginado vivir. Me alegro de haberlos tenido. Los celebro, me abrieron la puerta a un vivir distinto, a andar al ritmo de mis propios latidos, amaneciendo búsquedas que morirán conmigo. Me trajeron sorpresas inesperadas. Horadaron el corazón a pulso lento, domando mis propias impaciencias, mis penas, mis desilusiones pasajeras.

De los sueños viejos algunos se están cumpliendo. Vestidos de realidad, a uno a veces lo despistan un poco. Claro, el sueño se detiene, se deja alcanzar, se deja asumir completo en tiempo y espacio, en ilusión y espera, y se vuelve real. No deja de ser sueño, es que estamos en él, dentro, abarcándolo, empapados de él. ¡Como mis hijas! Con seguridad el sueño más bonito que he tenido y tengo.

Otros, adormecidos por falta de corajes, de impulso, demasiada prudencia, no sé... se fueron acomodando disimulados en la fila final del alma, no quieren molestar -dicen- Pero un día, como último recurso a la alegría, alguien los saca del anonimato y les dice que no se han sembrado ahí para estar silenciosamente atrincherados. ¡Hay fiesta dentro! Como un as en la manga que nos vuelve al juego, confiados, expectantes, más audaces, más fieles a nosotros, le abrimos paso. Los sueños viejos, cuando despiertan  reverdecen de magia.

Y los otros, esos que seguimos cobijando entre frases como "si tiene que ser será", los del todavía no pero ojalá que sí, los que tienen vocación de Esperanza, de abrir camino, de decirnos y que nos quede claro que "se puede". De esos tengo más de uno.

Sueños son verdades. Soy también aquello que he soñado, aquello que hoy sueño, y aquello que me atrevo a seguir soñando. Despierto el corazón, despierto el sueño.


sábado, 6 de junio de 2015

Sueños son verdades (parte I)

Me levanté con una frase molestándome las ideas: "hechos son verdades". 

La frecuencia del corazón hoy me dicta otra cosa: "sueños son verdades", y hoy quiero hacerme un poco de caso. Pienso que si hubiera sido más obediente a mis propias voces quizás otra sería la historia, pero no hay tiempo para quejas, todo está bien así.

Profesor camuflado en espejo, pregunta, me pone en diálogo con mis propias motivaciones, también con mis límites. La primera lección no transcurre por donde espero, y sin embargo siento que es exactamente por donde quiero ir. 
Me sorprende, me sorprendo de mí. Ah! que sensación hermosa volver a ser sorpresa para mí misma, despertar, tener miedo y emoción a la vez, transitar caminos no habituales, regalarme novedad.

Y porque "sueños son verdades", empiezo a desempolvar un sueño viejito, guardado, silenciado -literalmente silenciado- con tantísima ilusión. 

Me siento respirar en medio de tanto ahogo en el que vengo andando ultimamente. Y apenas si escribo algo ahora, para dejarme pistas de camino, señales en mapas mudos.

...


domingo, 31 de mayo de 2015

de aprender a vivir


Los tiempos difíciles, aunque uno no lo sienta del todo, también forman parte del encadenado de esperanzas que nos habitan.
Resistir, sostenerse, no dormirse, no distraerse de la vida.
Esperar en medio de las cosas que pesan y cuestan; no dejar que el desánimo nos tome por completo ni que el corazón se cierre o se distancie de las cosas que importan, parece ser el modo. 
Cuando la voluntad escasea, cuando se está solo, cuando poco importan las lecciones que uno daba por aprendidas, la esperanza se vuelve vital. Aunque haya que luchar para mantenerla, aunque haya que llorar para suplicarle que no nos abandone, aunque el amor venga camuflado en dolor e ingratitud, aunque haya que tener la desobediencia necesaria para no hacerles el menor caso a las voces que desde adentro nos tiran para abajo y nos generan confusión. 
Siempre hay algún sueño chiquito que nos aferra el corazón del lado de la alegría, ese pedacito de cielo azul en medio de la tormenta.




lunes, 25 de mayo de 2015

Y vengo sin embargo...

Más de una vez me siento expulsado y con ganas
de volver al exilio que me expulsa
y entonces me parece que ya no pertenezco
a ningún sitio, a nadie.

¿Será en indicio de que nunca más
podré no ser un exiliado?
¿Qué aquí o allá o en cualquier parte
siempre habrá alguien que vigile y piense,
éste a qué viene?

Y vengo sin embargo tal vez a compartir cansancio y vértigo
desamparo y querencia
también a recibir mi cuota de rencores
mi reflexiva comisión de amor
en verdad a qué vengo
no lo sé con certeza
pero vengo.

(Benedetti...y yo)


lunes, 18 de mayo de 2015

del AMOR infinito. ¡Bienvenida Male!

Amada Malenita,
un día alguien va a leerte esto que escribo: mi bienvenida al mundo de este lado de la vida. 
Hoy es un día muy feliz, y me pregunto como tus apenas 43 centímetros de ser, pueden significar un regalo tan infinitamente grande y hermoso. 

Te esperábamos desde antes de saber que estabas en camino. ¡Todos te esperábamos! 

Con vos, reeditamos la experiencia del amor infinito, como con cada nacimiento en la familia. Siento que te amo desde siempre, no sé bien como explicarlo, pero es que no hay modo; creo que es así como se siente el amor más genuino y más profundo.

Mi hermano estrenando de tus ojos el título de "papá", tu mamá que con vos en brazos, hoy se pone para siempre el más hermoso de todos los "accesorios"; y nosotros, todos, tías y tíos, abuelas y abuelos, primas y amigos sentimos una emoción inmensa y necesidad de decirle a Dios las GRACIAS por el regalo de tu vida entre nosotros.

Como desde antes de saber que vendrías, como desde cada día desde que supe que estabas en la panza de tu mamá, como desde hoy cuando al fin te conocemos la carita y podemos ponerle imagen al amor y a tu nombre... vuelvo a ponerte en manos de María. 

Que Ella te lleve en sus brazos, te bendiga con una vida feliz, cuide cada uno de tus pasos. Y bendiga y guíe a tus papás, que son los mejores que te podrían haber tocado.

¡Feliz vida sobrinita! Gracias por venir a nuestra familia, y por traernos tanta felicidad.




viernes, 1 de mayo de 2015

En el ♥ de los AMIGOS


Viajo en el corazón de mis amigos. 
Siento que hay un para siempre en ese modo. Cuestiones como tiempo, espacio y distancia dejan de tener sentido cuando lo pienso así. Nunca más habrá suficientemente lejos o cerca, ni medición de años o segundos.

Lo sé. Viajo en el corazón de mis amigos. Un mensaje con letras mayúsculas que irrumpen de repente, en lo que parece ser la frase principal de todo el mensaje: "¿ANI, COMO ESTÁS VOS?"; o una señal de vida que serena el corazón cuando uno está advirtiendo algún peligro para el otro.

Viajo en el corazón de  mis amigos, en las incontables coincidencias en la ruta personal del pensamiento. Pensar a la vez, decir lo mismo, escribir al mismo tiempo pregunta y respuesta  y la sorpresa de una telepatía de la que no tenemos plena conciencia.

Viajo en el corazón de mis amigos. Pueden ser prolongación de mis ojos, mis pasos, mis latidos, frente a un sueño/lugar que me habita y que no sé si alguna vez podré atravesar por mí misma. Pero viajo en ellos, y empieza a parecerme que eso alcanza.

Viajo en el corazón de mis amigos. Me sostienen sus paciencias, sus gestos de ternura tan gratuitos, sus presencias a pesar de mis ausencias. 

Y dicen que viajando se fortalece el corazón... ♪ ♫


lunes, 27 de abril de 2015

Que tiempos aquellos... (memoria)

Más de una conversación o situación en estos días me conecta con el pasado, con "capítulos" hermosos. Pasados inmediatos y pasados lejanos. Siento nostalgia, un poco, pero sonrío. No es una nostalgia triste. 

A veces la memoria viene así: tímida, como pidiendo permiso para despertarnos el alma, va encendiendo las luces por dentro y nos llama. Nos saca del sueño y nos mete sigilosamente en el Sueño mayúsculo. Despertamos, nos reinventamos -palabra que me llego por estos días-, nos hacemos de nuevo un lugar en la historia en la que creíamos. 

La memoria nos despierta, nos anima a más, nos avisa de aquello que nos hacía latir el corazón de otra manera. Nos recuerda quienes éramos, y en el eco que trae de aquellos tiempos,  nos anuncia con cierta novedad quiénes somos ahora.

Uno pone el alma en el espejo, y reconoce no sin sorpresa que hay señales de dolor y de esperanza casi en partes iguales. Y no hay tiempo para adormilarse en quejas ni arrepentimientos, por "lo que ha querido ser y que no ha sido"; la vida sigue, y mientras tanto hay que andarla despiertos. 

Hoy celebro la memoria de aquellos tiempos, de las vueltas del camino, de las cosas que no pensaba, de lo que me perdí y de lo que hice vida. Celebro la nostalgia porque me confirma lo lindísimo de las experiencias vividas, de las personas que conocí. Y celebro este tiempo, y anticipadamente, también celebro el tiempo que vendrá.

La memoria, a veces, nos avisa por donde va el camino


domingo, 26 de abril de 2015

Junín de los Andes....

El campo -Junín de los Andes- antes de la erupción del Volcán Calbuco
Quienes me conocen un poco más, saben que es un lugar en el mundo especialísimo para mí desde hace años. Pocos lugares (físicos) me han regalado la experiencia de sentirme tan unificada, tan "yo" misma, tan en paz, tan feliz, tan "en casa".

Casi todas las entradas en el  Blog, del 2015, están atravesadas por la experiencia vivida en Junín de los Andes a fin de año, y luego durante casi todo el mes de enero, y un poco más acá, durante Semana Santa. 

No es cerca de casa; nos separan casi 1400 km. En horas de micro, transbordos de por medio, son casi 22 hs de viaje. Pero hay algo entre ese lugar y yo, que hace que me sienta misteriosamente cerca.
Hace mucho que nos conocemos, pero recién este año quiso Dios hacerme el regalo de llevar mis pasos a los lugares donde late de manera especial el corazón del pueblo: cada persona-familia de la comunidad mapuche Linares (en Aucapán, en Nahuel Mapi...), los nombres, los ojos, las sonrisas a veces tímidas y cargadas de una hermosísima inocencia; la palabra leve, justa, sin excesos; la capacidad de acogida en cada casa como nunca antes había experimentado. También hacer esta experiencia en la comunidad de salesianos que allí trabaja, vive y misiona. Me sentí familia, así me hicieron sentir.

Y la experiencia no termina. Ya estoy en mi casa, en mi ciudad, en mis cosas, en mis locuras cotidianas; haciendo esfuerzo por vivir bien lo que me toca en el aquí y ahora, y con el corazón mirando para allá. 
Cubierto de cenizas

Me llegan las noticias: mi familia de Junín y alrededores está sufriendo. Todo está ahora lleno de cenizas volcánicas, cubiertos los campos donde chivas y ovejas -para muchos su única "riqueza"- tienen que pastar.  Cenicienta el agua de las vertientes de donde todos se sirven para vivir. Cenizas en todos los caminos, en todos lados, adentro y afuera de las casas. Cenizas que vuelven desolador y gris, un paisaje de paraíso. Cenizas que seguramente no despertarán la queja de un pueblo agradecido, de una pobreza y una dignidad que quisiera aprenderles, de una esperanza a prueba de todo. 
Quisiera estar allá ahora, ayudando, limpiando, acompañando... y no puedo. Los pienso y los rezo. Estoy allá de algún modo, lo sé, aunque sea en el deseo de estar. Mientras tanto, los traigo al recuerdo, al corazón, a las palabras. Ojalá estén todos bien! desde aquí los abrazo.

lunes, 16 de marzo de 2015

ESPERAR...

Hay esperas que me generan ansiedad. 
Cincuenta y cincuenta posibilidad para un sí o para un no en una respuesta que espero. 
El deseo es tanto y la causa tan especial para mí, que no me siento preparada para la espera. 
Rezo. Pido una paciencia que hoy no tengo. 
Que sea lo que Dios quiera pido, pero en voz baja agrego: "ojalá queramos lo mismo".

Y entonces, me viene de lejos una lección que en todo este tiempo he recordado pero que recién ahora se me hace invitación a rezar y a acompañar otras esperas: Laureana a la orilla del camino, cerquita de la cordillera, esperando que llegue un remis que la llevará al pueblo, que viene con una demora de 4 horas (luego sabremos que aún le quedaban casi 4 horas más de espera). Laureana que debe tener cerca de 70 años -o más- con sus nietas y sus bultos, con 30 grados de calor, con las zapatillas muy rotas, con la vida -que se adivina difícil- encima.

Se me acaban las teorías. 
Mi espera, cargada de deseos felices, en nada de nada se parece a la de ella. Laureana es ella y tantos otros que esperan sufriendo casi siempre. Hoy la recuerdo, ahora mismo. 

Que mi espera -con esfuerzo, serena- sea el modo de acompañar y rezar las esperas dolientes de otros.

"ESPERAR, TAMBIÉN ES TRANSFORMAR UN SUEÑO EN REALIDAD"

domingo, 15 de marzo de 2015

Horizontes de deseo, sueños para vivir.


Ser espectador y protagonista a la vez, es una de las lindísimas posibilidades que encontré en el museo de arte contemporáneo, y que me fue haciendo cambiar la mirada que tenía sobre este tipo de arte al que, de entrada, me parecía no entender. Ahora no me queda ninguna duda, no lo entiendo, pero ya no me importa. No es un lugar para "entender". 
Es un lugar para dejarse  despertar los sentidos, para permitirse jugar, para sentirse parte de la obra.
En eso estoy, sentada frente a un pizarrón gigante, en donde se lee en una de las columnas a modo de título: "SUEÑOS POR REALIZAR". Allí me quedo un buen rato antes de escribir el mío, leyendo. Comparto mi propio sueño con al menos 10 desconocidos, hay muchos en la categoría "viajar-conocer"; otros tantos que tienen que ver con lo afectivo "formar familia, felicidad para los hijos, olvidarse del ex...", algunos más del tipo "la paz mundial, valores varios...", y otros.

Es la segunda vez que estoy en este salón del museo, frente al pizarrón, pero es la primera vez que me paro y tomo una tiza para escribir, para sumar mi ilusión, para dejar mi señal de soñador. Escribo en un hueco, entre sueño y sueño, "ITALIA". Y me vuelvo a sentar a mirar. Sueñito mío ahora reparado por los sueños de otros, pienso. 

En eso estoy, con mis hijas que también escriben lo suyo y miran, cuando vemos acercarse al pizarrón a un hombre de edad en silla de ruedas. 

Alguien le alcanza una tiza, lo ayuda a posicionarse para escribir, y con mucha dificultad lo hace. Vemos su trazo débil, le cuesta tomar la tiza. 





Termina, apenas se mueve y se traslada a la siguiente columna, las tres sin hablar durante toda la escena, apuramos a mirar y descubrir que es lo que ha dejado escrito. 
Leemos, nos miramos entre nosotras, con los ojos lacrimosos llegamos a leer: "MUCHOS".

Ahora siento que mi sueño está bien custodiado,  por el sueño de alguien que sueña mucho, a pesar de limitaciones y dificultades evidentes.
El corazón celebra ser parte de este entramado de sueños que en silencio mientras voy leyendo, rezo.
 HORIZONTES DE DESEO, sueños para vivir.

sábado, 7 de marzo de 2015

la BELLEZA de nuestras "fealdades"

Hace años, una alumnita del Jardín me preguntó casi con pena: "seño, ¿vos no querías ser fea con tu diente así?". 
La pregunta me sorprendió, me sonreí, y le respondí en otras palabras que a algunos Dios nos regala bellezas más "escondidas". 
Mi diente grandote y al frente es el resultado de un aterrizaje forzoso tras un vuelo bastante interesante en bicicleta. Esa es la marca de aquel accidente, un domingo de octubre a mis 16 años.
Pero también es la marca indeleble del cuidado de mi familia, del cariño con que me acompañaron mis amigos, de la preocupación de mis compañeras y profesoras del colegio. Todavía recuerdo cuando una semana después el mismo grupo de amigos que me auxilió aquel día, se apareció en casa con una caja pequeña que contenía mi diente. Habían ido a buscarlo mientras mi cara completa sanaba. Lo encontraron y me lo traían convencidos de que era posible el reimplante. 

Mi sonrisa me acomplejaba un poco por aquellos días, era de risa fácil y por mucho tiempo estuvo escondida detrás de mi mano.

Veinticinco años después, todavía conservo la risa fácil, aunque ya no me acompleja mi diente solitario y especial, dando la bienvenida a mi cara. Es una huella de un día feliz con amigos, de su compañía y cuidado, de cariño. 

Las heridas, las imperfecciones, los errores, los límites, las oscuridades y fragilidades que podemos haber experimentado, siempre siempre siempre tienen una contra cara luminosa: un tiempo de sanar, la cercanía de quien nos ha cuidado-rescatado-animado en el camino, la gracia, el regalo del perdón, la experiencia de ser querido "a pesar de", la oportunidad de crecer en algo que todavía nos tenía estancados, y tanto más.

Aprender a querernos con todo lo que somos, también con aquello que rechazamos de nosotros mismos, con nuestros complejos, dejar que nuestras bellezas le ganen terreno a nuestras fealdades; y para eso hay que "querer quererse", aceptarse, y celebrarse también uno mismo.


jueves, 12 de febrero de 2015

de DAR y RECIBIR...


Reviso mi propia formación, y noto que mis educadores han puesto mucho más acento en la lección "aprender a dar", que en la de "aprender a recibir". 
El compartir teniendo en cuenta una sola dirección, posicionados desde el lugar de quien da a un otro que recibe, no parece ser esencialmente compartir.


Hace unos días fui invitada a una lección de lujo en este sentido:  un "otro" (varios en realidad) que da "todo lo que tiene", y esto es unas tortas fritas amasadas con las propias manos, una pelera que tenía destino para un caballo y ahora se vuelve regalo, un tiempo que es "oro" porque hay que entregar artesanías y se acaban los plazos, un chivito, una plegaria nacida de lo hondo del corazón, y tanto más...  


Todo lo que tiene. Ni lo que le sobra, ni lo que no necesita, ni lo que no le gusta. TODO LO QUE TIENE en algunos casos en el sentido más literal.

Y ahí está uno del otro lado, debatiendo en su cabeza si merece, si corresponde tomar aquello, envuelto en no sé que clase de pudor por estar apropiándose de algo que para el otro parece imprescindible y para uno, quizás ni siquiera sea necesario.

Aprender a recibir es un arte en el que no nos hemos educado lo suficiente. Anunciamos igualdad, pero qué difícil se nos hace pararnos desde el lugar de quién recibe, de quién acepta gratuitamente y porque sí el don del otro, de quién se vacía las manos y el alma para solo agradecer, sin ningún otro planteo o cuestionamiento, lo recibido. No merecemos ni dejamos de merecer, no vamos a devolverle probablemente nada que se compare a ese gesto ni tendríamos que estar pensando en hacerlo. Es gratis, regalo, ofrenda.


Nos queda celebrar y recibir con alegría lo que se nos da -como alguien me dijo hace unos días: con el corazón en la mano-, y honrar ese gesto tan bonito de cariño y de entrega. Ahora somos más hermanos, somos recibidos o acogemos, a veces damos y a veces abrimos manos y corazón para recibir, a veces escuchamos y a veces tenemos algo para decir...

Experiencia de cielo, de familia, escuela para aprender a amar de verdad...¡fiesta de la vida!



domingo, 8 de febrero de 2015

Tesoros del camino: aprender a mirar.


Ella me pide que le haga un dibujo de una casa. Tomo las fibras, el papel en blanco y dibujo casi de memoria la casa que se representa en mi cabeza. Le hago debajo "pastito" para que no quede en el aire: una línea apenas zigzagueante a ambos lados de "mi" casa. 
Ella recibe el dibujo, lo mira, lo agradece, y sin mediar más palabras toma la fibra y une en una curva hacia arriba los dos extremos del "pastito", dejando ver por detrás y por encima de la casa, una montaña perfecta. 
-Ahora sí! dice para ella misma. 
-Ahora sí! mascullo en voz baja, también para mí misma. 

Hasta aquí la escena de hace unos días atrás al principio de la experiencia de misión. 
Es de esas lecciones mínimas que se nos aparecen a la vuelta del camino y que nos regalan luz. Esta pequeña maestra de no más de 12 años, me enseñó a MIRAR. 
Estábamos rodeados de montañas y yo no las estaba viendo, no estaba siendo capaz de mirar con novedad y re-crear lo que traía dentro. Fui a lo más fácil, a lo mío, a lo que de memoria y con seguridad podía responder inmediatamente. 

¡Y su modo callado de completar mi obra! Solo hizo "lo que tenía que hacer". Y nada más. Calladamente, sin alardes, sin hacerme ver que me faltaba algo. 

Gracias Señor por los tesoros escondidos en el camino. Te pido que nos ayudes a mirar con ojos nuevos, que nos saques de las seguridades y de los lugares interiores en los que a veces nos instalamos; que seamos capaces de aportar lo nuestro sin necesidad de aplausos ni recompensas; que hagamos nuestra parte calladamente, aunque nadie lo note. 




viernes, 6 de febrero de 2015

Misión III - si estás entre volver y no volver...



Volviendo o yéndome. 
Tienen en común que "me dicen" en movimiento, pero no tengo por seguro cuál es el punto de salida para este momento. Parte de mí regresó a mi casa (en el caso de que fuera VOLVIENDO), mis cosas, mi trabajo, el cotidiano que era antes de la misión. El resto de mí, no vuelve todavía. 
Si se tratara de YÉNDOME debería decir que solo ha partido a mi ciudad mi corporeidad, y que mente y corazón todavía se "alojan" en Junín de los Andes y alrededores.

Todo el tiempo me descubro haciendo referencia a lo vivido estos días, desde lo más trivial como la comida o el aseo, hasta lo más especial como los momentos de encuentro con la gente, o de oración en la comunidad de misioneros, pasando por todos los matices de emociones, compartidas, tiempos, etc. 

Cada minuto trae consigo un recuerdo, un nombre, una expresión, un gesto ("según vo'", "daaale?!", "que hermooooso", "cocino para uno", "aaaa la fresca", "Qué!??", "oh sí sí claro que sí, por supuesto que sí", "asientito"... regalo intra grupo que me permito).

Algo en mí cambió. 
Mi amigo desde lejos me hace ver que no tengo que dejar Junín, que puedo -y de hecho creo que lo estaría haciendo- llevarlo en mí, en el alma, dentro. Ahora pienso que la misión y este lugar que para mí es tan especial son muchísimo más que una anécdota,o un tiempo compartido,o la posibilidad de conocer a otros deseando lo mismo.  


Si Junín queda dentro se resuelve el dilema: ni volviendo ni yéndome. Ya es parte de mí. Cada encuentro con otro, en donde Dios nos ha hablado al corazón -a todos- se vuelve un santuario en el alma donde poder descansar-se, rezar, silenciar los ruidos, sentirse en casa una y otra vez, y encontrarse aún en la distancia con cada persona-clamor-mirada que en estos días nos hicieron ver la vida con ojos despejados, mirada nueva, corazón templado para recibir, para darse, para el encuentro.

Entonces, la misión se vuelve réplica en cada vivencia que ahora tenemos entre manos: nuestro trabajo, ocupaciones, las personas que ahora nos rodean, los afectos, el modo de rezar, la disponibilidad de tiempos, la austeridad con la que podemos vivir, la atención con la que escuchamos a quien se nos acerca.

Ahora empiezo a sentirme "en casa" de un modo nuevo. Y misionera también de un modo distinto.

Ni volver ni no volver: SER y ESTAR enter@ donde se esté. DENTRO es el lugar en donde todo va re-construyéndose, haciéndose nuevo, invitándonos a vivir una vida que valga la pena ser vivida para nosotros y para los demás. No para quedarnos encerrados en nosotros mismos, ni añorando nada, sino para ser verdaderos testigos del Resucitado..

"¡No nos quedemos al margen de esa marcha de la esperanza viva!" - Evangeli Gaudium

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