sábado, 7 de marzo de 2015

la BELLEZA de nuestras "fealdades"

Hace años, una alumnita del Jardín me preguntó casi con pena: "seño, ¿vos no querías ser fea con tu diente así?". 
La pregunta me sorprendió, me sonreí, y le respondí en otras palabras que a algunos Dios nos regala bellezas más "escondidas". 
Mi diente grandote y al frente es el resultado de un aterrizaje forzoso tras un vuelo bastante interesante en bicicleta. Esa es la marca de aquel accidente, un domingo de octubre a mis 16 años.
Pero también es la marca indeleble del cuidado de mi familia, del cariño con que me acompañaron mis amigos, de la preocupación de mis compañeras y profesoras del colegio. Todavía recuerdo cuando una semana después el mismo grupo de amigos que me auxilió aquel día, se apareció en casa con una caja pequeña que contenía mi diente. Habían ido a buscarlo mientras mi cara completa sanaba. Lo encontraron y me lo traían convencidos de que era posible el reimplante. 

Mi sonrisa me acomplejaba un poco por aquellos días, era de risa fácil y por mucho tiempo estuvo escondida detrás de mi mano.

Veinticinco años después, todavía conservo la risa fácil, aunque ya no me acompleja mi diente solitario y especial, dando la bienvenida a mi cara. Es una huella de un día feliz con amigos, de su compañía y cuidado, de cariño. 

Las heridas, las imperfecciones, los errores, los límites, las oscuridades y fragilidades que podemos haber experimentado, siempre siempre siempre tienen una contra cara luminosa: un tiempo de sanar, la cercanía de quien nos ha cuidado-rescatado-animado en el camino, la gracia, el regalo del perdón, la experiencia de ser querido "a pesar de", la oportunidad de crecer en algo que todavía nos tenía estancados, y tanto más.

Aprender a querernos con todo lo que somos, también con aquello que rechazamos de nosotros mismos, con nuestros complejos, dejar que nuestras bellezas le ganen terreno a nuestras fealdades; y para eso hay que "querer quererse", aceptarse, y celebrarse también uno mismo.


6 comentarios:

mariana dijo...

que lindo ana,eso me falta a mi el empezar a quererme un poco así,buscar la belleza del alma y el corazon y dejar de mirar el exterior...que asi lo pueda hacer esta cuaresma

Analía dijo...

Que así sea Mari! Sos tan linda, tenés un corazón inmenso y bello! Abrazo amiga!!

Carolina Martínez dijo...

Ana, preciosas palabras, gracias

Analía dijo...

Caro!!! qué linda sorpresa encontrarte por acá! Este es un lugar en que disfruto, un lugar de encuentro, un lugar que me ayuda a decir y seguir creciendo mientras le pongo palabras a la vida. Un gustazo recibirte!!!

Marcos dijo...

La fealdad importante es la que anida en el corazón de demasiados.

Analía dijo...

es cierto Marcos, ninguno estamos fuera de estar en temporadas de descuido. Que Dios nos ayude a no distraernos del cuidado de lo que llevamos dentro, de lo que nos motiva a vivir, de nuestras intenciones; que podamos "trabajar" en esa belleza. un abrazo grande!

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