sábado, 20 de junio de 2015

De amigos y viajes -del otro lado del viaje-

Ahora el viaje es desde mí. 
Mis amigos viajan en mi corazón, invitados especialmente, con vistas para adentro. 
Ordeno sentires, enciendo luces en las memorias de los momentos más felices, saco brillo a cada gesto de su inmenso cariño con que han dado tanta vida a mi vida, entibio con todo el amor que puedo lo que traigo dentro, inundo todo de los recuerdos más lindos, más plenos, más únicos, más nuestros, todos aquellos que dan cuenta del viaje compartido. 
Para cada estación, una canción. Cierro los ojos, abro el alma, y hay tanto ahí.
Lloro y río lágrimas agradecidas por el regalo increíble de este viaje que atraviesa la vida completa; lloro de amor, por haberme sentido tan amada; lloro de alegría, y es que el viaje fue mucho más feliz de lo que recordaba; lloro cada sueño que se fue tejiendo a partir de otro que a la vez era otro que era otro...y así...

Si soy todo lo feliz que pueda, si tengo el coraje de seguir soñando mis propios sueños, si mis pasos son coherentes con lo que dicta el corazón, si mis ojos se animan a mirar un poco más esperanzadamente, sé que los habré llevado a través de mis ojos, mis caminos, mis sentires, mi propia vida, a una gran excursión que habrá valido la pena. 




domingo, 14 de junio de 2015

Otro de SUEÑOS...

(Estoy algo monotemática estos días, y es que la "tinta" con la que escribo viene de adentro;  no podría escribir de otras cosas ni haciendo fuerza. 
Tengo dos opciones:  silenciarme unos días hasta que se me "pase el tema", o  seguir repitiéndome en unos cuántos post más para, en una catarsis vital y feliz, poder "sacarlo todo afuera como la primavera...(ya que) nadie quiere que  adentro algo se mueeeera".
Dicho esto, adivinan cuál es la opción que tomo. El que se aburre de leerme, sea libre y feliz de partir.)


Hay sueños de corazón adentro, que no se tejen en uno o dos días, sino que tienen mucho que ver con lo que somos, con la vida que nos atraviesa. Se nos salen por los poros, deseamos abrirlos, contarlos, compartirlos. Al menos así lo experimento.

En ese contar, que no es a los cuatro vientos ni a todo el mundo, van apareciendo espectadores/testigos, cómplices, y compañeros del sueño. 

Los primeros son aquellos que  anoticiados de lo nuestro, van variando entre la indiferencia y el entusiasmo -con todos los matices intermedios- pero no se sienten particularmente afectados. Simplemente nos miran soñar. No es una cuestión de más o menos cariño. Los hay que nos aprecian realmente mucho pero que no pueden entender o sentir con nosotros esta vez.

Otros, los cómplices, pueden sintonizar el corazón con nosotros, pueden ver más allá de lo externo. Intuimos que algunos están dispuestos a velar a nuestro lado por lo que nos mueve hacia adelante, por lo que nos ilusiona.

Y los hay, que no solo son cómplices por su don de celebrar nuestra alegría, sino que se vuelven por puro regalo de la vida, compañeros de sueño. No necesitan explicación, no nos oyen desde fuera. No les da igual. Uno puede sentirlos y sentirse ensoñando lo mismo.

Ahora, dos anhelos muy míos, se ponen en movimiento.
Quienes me siguen en el blog saben, porque lo escribí muchas veces a lo largo de estos años, que un sueño muy especial desde hace poco más de 25 años, es poder viajar a Italia alguna vez.
Por estos días, mi amiga-hermana, mi cómplice y compañera de sueñoitalia; adelantó sus pasos siendo parte e invitada en el sueño de otro. Sus pies y sus ojos recorren y miran también por mí, lo sé. Como sé también que es la única persona que puede entender desde dentro, ahora más que antes, cuánto significa para mí este sueño en particular. Celebro sus pasos, sabiendo que aunque he viajado en el corazón de otros amigos, esta vez es la más especial de todas.

Y lo otro es que empecé clases de canto. Para muchos es algo intrascendente, pero para mí es algo especial. Hace poco más de 20 años alguien decretó que no podría hacerlo, y aún siendo algo que deseaba tanto, le creí. Será que ahora no tengo ganas de relegarme, será que prefiero creerme a mí misma el sueño y las ganas, será que poco o casi nada me importa lo que piensen los otros esta vez. Y en esto también: cómplices y compañeros de sueño me alientan y celebran conmigo.

Hoy escribo sobre todo para decirles gracias a quienes saben que están entre estos dos grupos: CÓMPLICES Y COMPAÑEROS de sueños. Gracias por ayudarme a creer, por encender mis propios fueguitos interiores, por la ilusión compartida. Gracias por regalarme esa alegría.

viernes, 12 de junio de 2015

Sueños son verdades (parte II)

"Los viejos sueños eran buenos sueños. 
No se cumplieron, pero me alegro de haberlos tenido."   

(Los Puentes de Madison)


De pronto tropiezo con frases y hechos que atraviesan los sueños y el alma, que me ponen de cara a la ilusión sin dudas, pero también me hacen mirar la propia realidad de otra manera. ¿Será que sueño y realidad se alimentan mutuamente? 

Adhiero  a la frase del encabezado. He tenido sueños que no se cumplieron, eran buenos, muy buenos sueños -nostalgia-. Algunos nunca se cumplirán, y sin embargo me llevaron a caminos y realidades que ni hubiera imaginado vivir. Me alegro de haberlos tenido. Los celebro, me abrieron la puerta a un vivir distinto, a andar al ritmo de mis propios latidos, amaneciendo búsquedas que morirán conmigo. Me trajeron sorpresas inesperadas. Horadaron el corazón a pulso lento, domando mis propias impaciencias, mis penas, mis desilusiones pasajeras.

De los sueños viejos algunos se están cumpliendo. Vestidos de realidad, a uno a veces lo despistan un poco. Claro, el sueño se detiene, se deja alcanzar, se deja asumir completo en tiempo y espacio, en ilusión y espera, y se vuelve real. No deja de ser sueño, es que estamos en él, dentro, abarcándolo, empapados de él. ¡Como mis hijas! Con seguridad el sueño más bonito que he tenido y tengo.

Otros, adormecidos por falta de corajes, de impulso, demasiada prudencia, no sé... se fueron acomodando disimulados en la fila final del alma, no quieren molestar -dicen- Pero un día, como último recurso a la alegría, alguien los saca del anonimato y les dice que no se han sembrado ahí para estar silenciosamente atrincherados. ¡Hay fiesta dentro! Como un as en la manga que nos vuelve al juego, confiados, expectantes, más audaces, más fieles a nosotros, le abrimos paso. Los sueños viejos, cuando despiertan  reverdecen de magia.

Y los otros, esos que seguimos cobijando entre frases como "si tiene que ser será", los del todavía no pero ojalá que sí, los que tienen vocación de Esperanza, de abrir camino, de decirnos y que nos quede claro que "se puede". De esos tengo más de uno.

Sueños son verdades. Soy también aquello que he soñado, aquello que hoy sueño, y aquello que me atrevo a seguir soñando. Despierto el corazón, despierto el sueño.


sábado, 6 de junio de 2015

Sueños son verdades (parte I)

Me levanté con una frase molestándome las ideas: "hechos son verdades". 

La frecuencia del corazón hoy me dicta otra cosa: "sueños son verdades", y hoy quiero hacerme un poco de caso. Pienso que si hubiera sido más obediente a mis propias voces quizás otra sería la historia, pero no hay tiempo para quejas, todo está bien así.

Profesor camuflado en espejo, pregunta, me pone en diálogo con mis propias motivaciones, también con mis límites. La primera lección no transcurre por donde espero, y sin embargo siento que es exactamente por donde quiero ir. 
Me sorprende, me sorprendo de mí. Ah! que sensación hermosa volver a ser sorpresa para mí misma, despertar, tener miedo y emoción a la vez, transitar caminos no habituales, regalarme novedad.

Y porque "sueños son verdades", empiezo a desempolvar un sueño viejito, guardado, silenciado -literalmente silenciado- con tantísima ilusión. 

Me siento respirar en medio de tanto ahogo en el que vengo andando ultimamente. Y apenas si escribo algo ahora, para dejarme pistas de camino, señales en mapas mudos.

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