miércoles, 21 de julio de 2010

Ausencia.

Se le ilumina la sonrisa apenas la ve llegar. 
Algo en él se vuelve radiante, y  derrocha sin pausas, sus ganas de contar todo lo que hizo en el tiempo que estuvieron separados.
Ve por sus ojos, le sonríe, la recorre en miradas como queriendo recuperar cada hora y minuto de ausencia.
Y ella, se deshace en ternura. Es delicada en el gesto, minuciosa en el cuidado, se detiene en el encuentro, cada tarde cuando viene a buscarlo a la Guardería.
Lo mira de una manera única, especial. 
No tiene apuro. Lo mira, le habla suave, lo envuelve en amor.

¿Podrá tanto amor vivido intensamente en 4 años alcanzarle a él para toda la vida?¿Cómo explicar que esta vez habrá que esperar para el encuentro, que esta ausencia será la más honda y profunda de su historia? ¿Cómo explicar que se le arrebata lo único que necesita para sonreír de esa manera? ¿Cómo decirle y que comprenda que esta vez ella no podrá cumplir con la promesa que le hizo hace unos días?

Un accidente inesperado. 
Una mamá que se apaga. 
Un hijo que la espera. 
Un médico que dice "no se puede hacer nada". 
Un vacío de esperanza. 
Un silencio que está lleno de preguntas. 
Y sí la fe, pero la tristeza es demasiada hoy



9 comentarios:

Teresa dijo...

¡Qué triste lo que narras, Analía!. Difícil, muy difícil, hacerle entender algo que ni siquiera los adultos llegamos a comprender y aceptar.

Ante algo así sólo se me ocurriría pedirle a Dios que me acompañara en el sufrimiento, para poder a soportarlo.

Un abrazo con cariño.

Anónimo dijo...

Ay Analía... que tristeza más grande se me ha puesto en el pecho. Duele en el fondo más hondo de mi alma, como madre de una niña, empatizo quizá demasiado con lo que has escrito; me imagino el dolor y me pongo a llorar.


Ceci

karina dijo...

muy triste y realmente traté por un instante de ponerme en la situación y no me atreví ,,, es muy doloroso

hna. josefina dijo...

¡Ay, Analía!
¿Estás contando un caso concreto?
Sólo queda confiar en que Dios siempre acompaña. Pero es verdad que eso sólo se experimenta en el día a día... no es algo que fácilmente consuele pensándolo todo junto.
Un abrazo.

Barbara Himmel dijo...

TU HISTORIS ES TRISTE Y REAL ...INCLUSO HOY EN DIA ES COTIDIANO....HACE FALTA FORTALEZA DE ESPIRITU..Y A VECES LOS NIÑOS NOS SORPRENDEN...NO SE SI ES PRODUCTO DE TU IMAGIBACION O UN HECHO VERÍDICO ,PERO TE ASEGURO QUE EN OCASIONES LO TOMAN TAN SIMPLE QUE NOS DEJAN PASMADOS..Y LO DIGO POR EXPERINCIAS PERSONALES...,ESTO NO LO HACE MEOS TRISTE O REAL...PERO EL TIEMPO SANA...Y dIOS TE AYUDA...UN BESO BÁRBARA

Analía dijo...

La historia es real.
Cuando escribía pensaba que a pesar del profundo dolor que siento,creo en la Vida Mayúscula que comienza para ella ahora.
Era un encanto de chica, un encanto de mamá, atenta, dedicada, entregada a su hijo. Era enfermera, iba para el hospital donde trabajaba cuando ocurrió el accidente.

Será tiempo ahora de acompañar a su hijo, y quizás sea cierto Bárbara (casualmente así se llamaba ella) que los chicos nos sorprenden por la naturalidad con que toman las cosas, y ciertamente el tiempo y los afectos irán haciendo lo propio.

Un abrazo a todas!

Patricia Jáuregui dijo...

Caramba! que duro esto que cuentas! y que hermoso que busques el consuelo en el único lugar dónde se puede encontrar.
Que difícil y que hermosa oportunidad para acercarse a la Virgen, nuestra Madre a pedirle no solo consuelo sino que cuide con predilección a este chiquito que ahora tanto la necesita.
Que difícil y hermosa oportunidad de vivir el dolor y la alegría!

Vivi dijo...

Que historia tan triste, realmente muy dolorosa... En este momento lo mas importante en el nene que queda con miles de preguntas y con mucha sed de amor....

Ojala encuentre consuelo y Dios lo cuide mucho de ahora en adelante!

Besos

Anónimo dijo...

La esperanza de sabernos salvados hace que la verdadera fortaleza la encontremos solamente en Dios... ante situaciones como estas es en el Crucificado que podemos aprender a ver a Dios como nuestro consuelo, fortaleza y compañero que sufre con nosotros pero que supera el sufrimiento con la mirada de la fe que encuentra en Dios todo aquello que nos falta... ánimo aun en medio de la noche de la tristeza Dios nos acompaña y nos lleva de la mano hacia la luz de Su presencia...

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