lunes, 2 de agosto de 2010

Corazón en la mano...


El corazón dice tantas cosas estos días que se me hace difícil ordenar las palabras.
Necesito escribir. Necesito decir. Necesito "ver" y "tocar" lo que se viene gestando invisible en lo profundo. Necesito dar a luz tanto sentir agradecido que el corazón palpita en este tiempo, darlo a  luz en palabras, hacer visible lo invisible.
No sé por donde empezar esta vez. 

Con el corazón en la mano, así empiezo. 
Tanto tiempo estuvo acorazado para no doler, para no sufrir, que ya había olvidado como era. Casi sin darme cuenta me ví expuesta, vulnerable, abierta; y en salto de coraje, que no ha sido del todo consciente, me descubrí dispuesta a compartir y confiar. Compartir de verdad, lo íntimo, lo más mío, lo propio. Y las defensas que antes me parecieron naturalmente necesarias, carecieron de sentido.
Pienso ahora en cuánto hubiera perdido si mi propio sentido de autoprotección, me hubiera mantenido a prudente distancia, en un vínculo que ha sido por lejos de los más sanantes que he vivido. 
La experiencia del "no cuidado" es preciosa. 
Sentirse tranquilo y querido como uno es. Y animarse a querer; que el otro sepa que es especial e importante para uno.
El Amor tiene maneras tan lindas de manifestarse...

Y el corazón en la mano también habla de confianza. 
Como cambia la mirada y el sentir en uno cuando hay unos ojos cerca que miran con confianza; cuando las palabras, los gestos y la fe de otro se hacen bálsamo para el propio corazón, y borran con mágica ternura las dudas, las culpas y los miedos.
La experiencia de la "confianza" es preciosa también.
Sentirse en confianza para ser uno, lo más uno mismo que se pueda.
El Amor tiene maneras tan misteriosas de hacerse ver...

Y el corazón en la mano necesita hablar del camino.
Encrucijadas del camino que cambian rumbos, que desdibujan presencias, y que regalan nuevos compañeros de ruta. Vueltas del camino que te mantienen, a la fuerza, abierto y expectante. Imposible dormirse. Pasos del camino que te sorprenden, te cuestionan, te movilizan... a veces sutilmente y a veces sin tanta sutileza. Del camino especialmente el corazón va dictando nombres, presencias concretas. Es regla (que necesito aprender) ser capaz de recibir y capaz de despedir. Con igual libertad, con igual alegría -aunque uno no quiera despedirse-; con inmensa gratitud por la posibilidad del recorrido juntos.
El Amor tiene maneras tan delicadamente providenciales de acompañar...

El corazón en la mano para ver y tocar, tanto signo desmedido de amor que le ha sido regalado gratuitamente.



3 comentarios:

Alicia dijo...

¡Qué hermosura, Analìa!
Existen infinitas posibilidades de Amar; soltar y dejar ir es una de ellas.
Un abrazo con corazón en la mano, listo para partir... y seguir amando.

Barbara Himmel dijo...

...como dice Alicia...amar también es soltar y dejar ir..es amor ,es altruimo puro,.pero a mi megu...tu frase:"El amor tiene maneras tan delicadamente providenciales de acompañar..." y me quedo con providenciales...porq ue la verdad es como el obrar de dIOS,que tiene esas extrañas maneras de mostrarnos las cosas!!!
que tengas un buen finde..un abrazo ..Bárbara

Teresa dijo...

¡Qué maravilla sentir así tu corazón, Analía! ¡Y qué maravilla saber que todo el camino recorrido, a veces lleno de baches y parones, te ha conducido al fin a las puertas de tu corazón, que -al verte llegar así, cansada pero con esperanza e ilusión- se han abierto de par en par. Un abrazo con mucho cariño.

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