viernes, 19 de marzo de 2010

SIEMPRE AMANECE...


Siempre amanece.
A veces necesitamos que amanezca más pronto, no nos gusta la espesura de una noche que se proyecta infinita e insoportable.
Tenemos miedo de estar solos. La oscuridad se nos vuelve prisión que nos encierra hacia adentro.
La desconfianza se vuelve compañera, y todo es amenaza en la fragilidad de nuestro desconcierto.
Aterra cualquier cosa que venga de afuera. Llenamos de cerrojos y corazas el corazón y el alma, aún a sabiendas de que nada en el mundo podría herirnos, ya, más. Y el encierro inevitablemente agudiza dolores, frustraciones, y errores.
La noche nos anula en un comienzo. Nos desespera NO ver, no saber, no encontrar; nos duele en el alma no dar con las respuestas, que no sean atendidos los reclamos, que quien esperamos que venga en nuestra ayuda...no se entere. 
Sé de noches profundas y oscuras ¿Como te digo ahora y que me creas, que en un tiempo AMANECE?
Y más aún, ¿Cómo te digo, y que me creas, que la noche tiene en sí misma, en medio de ella, en lo más hondo y profundo de su esencia, valor y sentido?
La noche me despojó de TODO. Mi noche más oscura arrasó con todas mis seguridades, mis cosas conocidas, lo que me era tan sencillo "manejar". Mi noche más profunda, abrió en mí una capacidad de mirar distinta, no hay mérito alguno de mi parte, he aprendido a mirar a fuerza de que se me quite lo inmediato y la luz. La noche más honda de mi vida, me hizo entrar en una intimidad conmigo misma como nunca antes había experimentado, animarme a mirarme en detalle -mis miedos, mis fragilidades, mis inseguridades, mis verguenzas-. La noche más negra de mi historia fue directa invitación a sentirme profundamente acompañada por los más verdaderos amigos que alguien pudiera encontrar.
La noche más negra, más triste, más desconcertante, me hizo valorar como nunca antes la luz y la esperanza. Aprender a esperar, eso me dio la noche. Aprender a confiar en Quien hace buenas todas las cosas (Si hasta la noche fue buena el día que se hizo uno de nosotros)
Siempre amanece. 
Y no puede apurarse aquello que viene con su propio ritmo, y sus tiempos. Hay que ganar paciencia para entonces, y animarse a esperar. Alguien cerca seguro que viene a recordarnos que no estamos solos. Es tiempo de sostenerse. Estoy cerca, por si acaso...

3 comentarios:

Clari dijo...

Gracias, de corazon.
Ojala llegue cuanto antes ese dia.

Máximo Ballester dijo...

No estás sola. (se está solo respecto de uno mismo, no de los otros)
Y amanece, y lo hace porque vos sabés amanecer siempre. Está en tu esencia y eso es una maravilla.
Un abrazo. Bien fuerte.

Aterciopelada dijo...

hola me gusta mucho tu blog. Escribes cosas muy bonitas, a partir de ahora vendré a visitarte. Saludos

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