domingo, 12 de julio de 2009

Para mis hijas...


Tengo sed del amor que traes en los ojos.
Me mirás de una forma que a veces envidio. Olvidé como era mirar sin defenderme. Abrir de par en par ventanitas al alma. Así es como lo hacés. Y me invitás a entrar sin pedir para eso ningún antecedente. Pienso que si ahondaras en mí quizás quedaría fuera. Pero no, tu amor es otra cosa. Es más allá del límite y la reserva. Es eso: no se reserva. Yo tengo tanto que aprender.
Tengo sed del amor que traes en las manos.
Me es más fácil creerme que soy yo quien marca el rumbo. Entonces te tomo de la mano y me creo que guío, que seguís mi huella, que soy importante en algún punto. Me tomás de la mano, restandole importancia a mis tontos intentos de mostrar seguridad y sabiduría, sabés mejor que yo que tengo miedos, que a veces no sé nada del camino, que pierdo el norte, orientación, impulso, y valentía. Me tomás de la mano, y me regalás amor del bueno, amor del gratis, hacés que me sienta tan amada, tan cuidada, tan especialmente acompañada. ¿Cómo lo hacés? ¿Cómo se ama con las manos de esa forma?
Tengo sed del amor que traes en palabras.
Te escucho y me escucho. Lo tuyo, casi siempre va al punto, "al grano", sin vueltas. Te dicta el corazón las más de las veces. Tus "te quiero" son más hondos que cualquier oscuridad profunda; des-cubren siempre la coraza con que cubro mis sentires y habilitan la salida en torrentes de todos los "te quiero" que a veces voy silenciando creyendo que ya sabés, que te lo he dicho suficiente, que te lo digo de otras formas menos elocuentes. El color de tu voz tiene el poder de pintar en brillantes y carmínes y púrpuras y todo lo multicolor que se pueda, todo un día, un año, una vida (la mía). Ahora mismo, las palabras se vuelven de colores. Enseñame a decir. ¿Cómo desaprendo ahora tanto silencio, tanta palabra acorazada, y tanta, soltada al viento sin sentido?
Tengo sed del amor.
Perdí la referencia. Vos sabés el secreto, yo lo intuyo. Vos te abrís a la entrega, yo razono. Vos que aún no sabés de fracasos ni de ilusiones rotas ni de sueños truncos, dibujame el mapa más certero que devuelva a mi alma confianza, ganas de entrega y sueños nuevos. Dibujame alas donde mis pies se arrastran, dibujame horizontes donde solo veo muros. "Dibujame un cordero"... y que sea una caja, y que yo mire y VEA, que mire y vea... (el cordero y no la caja) Devolveme la ilusión que ya no tengo, enseñame a mirar lo que no veo.
Dame tu agua, frescura limpia, ternura en manantial...que tengo sed.

6 comentarios:

silvina soul dijo...

Analia que lindos sentimientos,que bonitas hijas,realmente es la descripcion de ellas,siempre espero tus publicaciones!!!!buena semana...Silvina

Ceci dijo...

Analía, es precioso lo que has escrito... lo pongo como anexo en facebook, merece ser leído por muchos. Un besazo

toñi dijo...

Es muy hermoso lo que has escrito, pero sin duda alguna la belleza de tus niñas es especial

Un beso

hna josefina dijo...

¡Precioso!
¡Y más precioso es tener y saber recibir eso!
¡Un abrazo!

silvina soul dijo...

Muy feliz dia!! con cariño...Silvina

Vivi dijo...

Hermosas palabras, y asi de grande es el amor hacia nuestros hijos!!

Hijos a quienes les debemos muchos te quiero y de quienes tenemos tanto que aprender!!

Besos

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