viernes, 1 de febrero de 2008

DAR VIDA...DAR LA VIDA!!!

Una madre entregó su vida por la de su hijo

Londres (Inglaterra),

1 Feb. 08 (AICA)

Lorraine Allard con su hijo Liam



Los médicos le plantearon abortar al hijo que esperaba para someterla a un tratamiento de quimioterapia contra el avanzado cáncer que padecía. Pero Lorraine Allard, una madre inglesa de 33 años de edad, respondió a los médicos que no abortaría: "Si voy a morir, mi bebé vivirá". Lorraine y Martyn Allard tenían tres niñas: Leah, Amy y Courtney, respectivamente de diez, ocho y casi 2 años, cuando supieron que el hijo por nacer sería varón. A los cuatro meses de embarazo, Lorraine comenzó a padecer fuertes dolores de estómago. Las pruebas arrojaron que tenía varios tumores en el hígado, producto de un cáncer que había avanzado en silencio por años. La noticia fue devastadora. "Los médicos dijeron que no podían hacer nada contra la enfermedad porque estaba embarazada. Ella les dijo inmediatamente que no se desharía del bebé", recuerda su esposo Martyn. El pequeño Liam nació el 18 de noviembre pasado, a las 25 semanas de gestación. Se programó una cesárea en el Hospital de la Universidad Norfolk y Norwich, pero Liam nació una semana antes de la fecha prevista por parto natural. Pesó poco más de 500 gramos y recibió un beso de su madre antes de ser introducido en la incubadora. A pesar de su estado extremadamente prematuro, los médicos confían en que saldrá adelante. Lorraine comenzó un agresivo tratamiento contra el cáncer tras el parto, pudo sostener a su hijo en brazos en varias ocasiones pero falleció el pasado 18 de enero. "Lorraine siempre mantuvo una actitud positiva, tuvo fuerza para sostenernos a ambos. Siempre supimos que las cosas no estaban bien, pero permitir que Liam naciera fue su máxima alegría", agregó el padre de Liam. Martyn aseguró que Lorraine "estaba decidida a darle la mejor oportunidad para sobrevivir y la alegró mucho el hecho de no ser sometida a una cesárea porque no necesitó recuperarse de la operación, pudo someterse a la quimioterapia sin ser hospitalizada y visitó a Liam varias veces". Liam respondió bien a los cuidados y se espera que pueda llegar a casa a principios de marzo. "Los médicos nos dijeron que el cáncer no tenía cura, aunque trataron de disminuir los tumores. El día que murió, Lorraine llevaba dos semanas sin comer y no podía beber. Su muerte fue muy pacífica, me tomó la mano y nos abrazamos, su corazón se apagó", recordó Martyn y dijo que decidió que cuando Liam crezca no le dirá que su madre murió por él, sino que se aseguró de darle la oportunidad de vivir.+
Fuente: AICA
Esto es con todas las letras, con todo el corazón, con toda la VIDA derramada y entregada: ESPERANZA que construye mientras ESPERA.

4 comentarios:

Alicia dijo...

Gracias, Ana por traernos este testimonio de vida. Creo que estamos rodeados de Santos Vivos que no aparecen en ningún lado. Darle un espacio, compartirlo es construir Mundos Nuevos mientras esperamos. "Cada niño que nace nos trae la Esperanza de que Dios no ha perdido la confianza en la humanidad".
Les recomiendo el libro sobre la vida de Cecilia Perrín de Buide, "Tus caminos son una locura" Editorial Ciudad Nueva, que vivió una hermosa vida en Argentina, Bahía Blanca y por el mismo motivo que Lorraine está camino a los altares.

DE LA MANO DE TERESA DE JESUS dijo...

!Que hermoso testimonio! !Si es posible ser santo hoy!

Gracias por traerlo a nosotros.

Jimena dijo...

Ana, gracias por la visita a la página de la Parroquia.
En cuanto al post, creo que son esas experiencias que hacen que uno se detenga un instante y siga agradeciendo pero más profundamente a Dios el don de la vida.
Eso es AMOR.
Muchos abrazos!
JIME

Compartimos? dijo...

Para el esperanzado siempre hay algun motivo para reafirmarse en el camino emprendido.
Es muy loable la decisión de Lorraine, sin duda la admiro y le respeto tanto a ella como a Martyn pues los dos fueron juntos por el camino de la Vida.
Lo triste de la noticia es que vivencias como la de Lorraine y Martyn desaparecen ante las miles de madres africanas que previo al parto pierden, contra su voluntad, a sus hijas e hijos y que su esperanza de vida no sobrepasa de los 35 años.
Una oración y algo más para todas ellas.
Un saludo

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