domingo, 4 de mayo de 2014

Abismarse al cielo...



Existen abismos que nos abren a una dimensión nueva de las cosas. Ahora estoy en uno. Abismo que no es peligro, que es cielo que se abre debajo de los pies, alrededor del alma, envolviéndolo todo en una intensidad hermosa que atraviesa la vida. Un abismo que nadie más, afortunadamente, debe o puede atravesar por mí. No me implica ningún acto voluntario entrar en él. Simplemente está ahí, para mí, como si no hubiera otro modo. El corazón desea abismarse así. Se deja caer-volar, se suspende ahora en caída libre, y contra toda ley de gravedad, es empujado hacia arriba. Caída que eleva. Me descanso, a sabiendas de que estoy más a salvo que nunca. Contra toda otra ley física o temporal incluso, es esta una experiencia vital que trasciende lo conocido, lo esperado, lo posible. Experiencia de "para siempres" creídos desde lo hondo del ser. Experiencia de CIELO, de infinitud que abraza. Experiencia que es reflejo claro de mi Dios. Experiencia de AMISTAD con vocación de eternidad. 

1 comentario:

jackie dijo...

Que envidia santa!! No sabes como me gustaria en estos momentos tambien poder abismarme al cielo. Pero hay dias en que una siente tanto frio en el alma que todo le sabe a hielo. Gracias por escribir tan lindo! Bendiciones!

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