martes, 3 de marzo de 2009

Descansar y esperar...

“Confía en el Señor y haz el bien, habita tu tierra y practica la lealtad; sea el Señor tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón. Encomienda tu camino al Señor, confía en él, no te exasperes por el hombre que triunfa empleando la intriga, porque los que obran mal son excluidos, pero los que esperan en el Señor poseerán la tierra” - salmo 36.



Necesito esas palabras: “Descansa en el Señor y espera en él”. Descanso y espera. Yo soy todo impaciencia y prisas, siempre de aquí para allá, y ya no se si es celo santo por las cosas de tu gloria o, sencillamente, el mal genio que yo tengo y no me deja parar. Todo lo hago por tu Reino, desde luego, por el bien de las almas y el servicio del prójimo; pero hay en todo ello una presión constante, como si el destino de la humanidad entera dependiera exclusivamente de mí y de mis esfuerzos. Siento necesidad de trabajar, conseguir, bendecir, sanar, poner remedio a todos los males del mundo, comenzando, desde luego, por todos los defectos de mi persona, y así he de actuar, rezar, planear, conseguir, conquistar. Demasiada actividad en mi pequeño mundo; demasiadas ideas en mi cabeza; demasiados proyectos en mis manos. Y en medio de toda esa prisa loca, oigo la palabra que me llega desde arriba: Espera.
Descansa y espera.
Espera en el Señor, que es esperar al Señor.
Todos mis planes y obligaciones quedan desde ahora reducidos a esa sola palabra. Espera. Tranquilo. No te precipites, no te empeñes, no te atosigues, no te vuelvas loco y no vuelvas loco a todo el mundo a tu alrededor.
No te comportes como si el delicado equilibrio del cosmos dependiera de ti en cada instante. Siéntate y cállate. La naturaleza sabe esperar, y sus frutos llegan cuando les toca. La tierra aguarda a la lluvia, los campos esperan a las semillas y a las cosechas, el árbol espera a la primavera, las mareas esperan su horario celeste, y las estrellas centelleantes esperan edades enteras a que el ojo del hombre las descubra y alguien piense en la mano que las puso en sus órbitas. Toda la creación sabe esperar la plenitud de los tiempos que viene a darle sentido y recoger las mies de esperanza en gavillas de alegría. Sólo el hombre es impaciente y se le quema el tiempo en las manos. Sólo yo quedo aún por aprender la paciencia de los cielos que trae la paz al alma y le deja a Dios libre para actuar a su tiempo y a su manera. El secreto de la acción cristiana no es el hacer, sino le dejarle a Dios que haga. “Confía en él, y él actuará”.
¡Si supiera yo dejarte hacer en mi vida y en mi mundo lo que tú quieras hacer! ¡Si aprendiera a no entrometerme, a no apurarme, a no temer que todo se va a perder si no controlo yo todo personalmente! ¡Si tuviera la fe y confianza suficientes para dejarte venir cuando tú quieras y hacer lo que te agrade! ¡Si aprendiera a esperar!
Esperar es creer, y esperar es amar. Esperar tu venida es anticiparla en gozo y esperanza en la escatología privada de mi corazón.
¡Bienaventurados los que esperan, porque el gozo del encuentro coronará la fidelidad de la espera!


(del libro: "Busco Tu Rostro"-orar con los salmos- Carlos Vallés)

9 comentarios:

Cecilia dijo...

Hoy eso me decía un sacerdote.

Me encontré llorando, hoy extrañé mucho a mi hermano, porque él me decía cosas lindas cuando me sentía sola. Me sacaba sonrisas, haciendo bromas.

Confiar y esperar. Eso tengo que hacer. Quizá Dios no quiera dejarme sola.

Besotes enormes!!

Vivi dijo...

Que lindo post... cuantas cosas...

Me ha dejado varias ideas sonando fuerte: Paciencia, esperar en Dios, confianza, fe....

"La naturaleza sabe esperar, y sus frutos llegan cuando les toca. "

Creo que el secreto de todo es caminar livianos, dejando nuestras cargas en manos de Dios, para que él nos guie, nos cuide y nos lleve donde considera mejor.

Aprender a esperar, sintiendo paz en mi corazon es mi nuevo camino, un camino que estoy intentando recorrer, confiada en que lo conseguire!!

Besos

Clari dijo...

Que desafío este de confiar y esperar. Me hace acordar a tantas cosas... desde la pequeñez de la semilla que uno espera que crezca algo nuevo, hasta esos procesos que uno va viviendo y que necesita esta mirada esperanzadora.

Este es un tiempo de confianza y espera... ojala me encuentre dispuesta a descansar en su Amor.

Un abrazo Ana !!!

Dove dijo...

yo también me siento invitada en este tiempo de cuaresma a parar, frenar mi actividad y ser más como María y menos Marta.
Hago mías todas y cada una de tus palabras... me han sonado como salidas de mi propio corazón.
Un abrazo

buscandotushuellas dijo...

Una más que se siente invitada a la espera, a la "esperanza que construye mientras espera". En este último tiempo de mi vida estoy aprendiendo de manera intensa el significado de la palabra "espera", de no querer hacer todo con mis fuerzas, que relajarme y dejar que la Providencia haga su parte... de dejarme deshacer, de nuevo por Él.

Gracias Analia, como siempre.

Fuertemente unidas

TeSs

Clari dijo...

Ayer alguien me dijo: "Descansá en mí, yo soy como tu colchón seguro"

Recordé este post tuyo.
Quería contartelo.

Un abrazo Ana.

Alter ego dijo...

Decir que Dios es Creador es tanto como repetir que Dios es padre.No habría sido creador si no hubiera sido Padre.Mis saludos amiga.

Máximo Ballester dijo...

En Dios tenés un abridor de puertas de lujo.

Hay esperas fértiles y esperas vanas, hay esperas que son sabiduría y otras que son peldaños por donde arrojarse y lanzarse a vivir. Así como hay un tiempo para pensar y otro para actuar. No estamos siempre a la luz; no estamos siempre a la sombra.

-Mientras espero, ¿qué hago?
-Mientras se espera se puede amasar la flor de lo que vendrá?

Un beso. Buen domingo para vos.

Analía dijo...

Muchas gracias por animarse con algún eco, algún pensamiento, alguna pregunta.
Gracias por el detalle hecho palabras que me ayuda en propio tiempo de esperar y confiar!

Abrazo a cada uno!

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