domingo, 25 de abril de 2010

Cuando Dios borra...

...señal que va a escribir.-



Por alguna razón este tiempo se me volvió "tiempo de balance". No sé de dónde me viene esto, no es algo que me haya propuesto especialmente, pero de pronto me descubro haciendo memoria de mi historia, prestando atención a los acontecimientos personales, a los sentires, a algunos pasos dados.
En medio de estos pensamientos y recuerdos, esta frase-título de post me vino a la cabeza y provocó una sonrisa que asiente desde dentro reconociendo en las palabras una verdad.
Voy haciendo esta experiencia. Vaciarse se vuelve condición para hacer lugar dentro para cosas nuevas; desnudarse para ser más sensible a la novedad; despojarse para ser más libre en el andar; "borrar"-vaciarse-anonadarse, para que en uno se vaya gestando vida nueva y llena de sentido.

Tantas cosas, en la historia personal, eran inconcebibles en algún momento pensarlas "distinto", había cosas que nos estaban tan "seguras", tan firmes. Personas, vínculos, afectos que prometían ser tan infinitos, tan irrompibles, y no fueron. Personas que ya no están. Personas para las que uno mismo ya no "está". Vínculos que fueron importantes en un momento y hoy son solo un recuerdo. Lugares que sentíamos casi como parte extensiva de nuestro propio ser, y hoy son solo paisajes del pasado, que tienen sentido solo en eso, en ser parte del camino pero sin apegos especiales ahora. Preguntas que necesitaban respuestas inmediatas y concretas, hoy vueltas espacios de búsqueda nuevos y profundos. Rostros nuevos. Presencias nuevas. Espacios nuevos. Maneras distintas de vincularse. Heridas sanadas. Sueños renovados. Mirada atenta, expectante. Deseos despiertos, corazón en movimiento. Pies en el camino listos para seguir andando.

Mirar atrás lejos de ser un signo de nostalgia se me vuelve ahora mismo razón para dar gracias: en todo cuánto Dios ha borrado, en todo lo que ha sido para mí invitación a vaciar-soltar-desnudar; no puedo más que ver señales de vida y amor.
Leer en todo lo vivido, ahora todo junto, lo que Tata Dios va escribiendo me inunda de alegría. Casi puedo decir como los dos que iban camino a Emaús "¿no ardía acaso nuestro corazón mientras íbamos en el camino?".
Es tiempo de agradecer.
El balance inclina mi balanza hacia un solo lado, el Amor pesa; no hay manera posible de salir perdiendo.

1 comentario:

Rafa dijo...

Interesante lo que leo por encima, con más tiempo pasaré por aquí... ánimo

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