domingo, 10 de febrero de 2013

GESTOS DE TERNURA (diario de viaje)


Bariloche. El camino nos lleva a la Cascada de los Duendes. Un lugar hermoso! Me doy cuenta que el agua en cualquiera de las formas en las que se me va presentando tiene algo que me EN-CAN-TA: lago, río, a veces arroyito corriendo entre las piedras, ahora mismo en CASCADA. Misma agüita en distintos paisajes.

Miro alrededor y todo habla de vida. Uno puede sentirse casi abrazado en esta parte del paisaje, cobijado, invitado a entrar. En eso estoy, "entrando", cuando a apenas unos metros de distancia mis ojos descubren la TERNURA hecha gesto, encuentro, sonrisa, mirada. Como invitada ahora a ser testigo de una intimidad que no me pertenece, miro de lejos y me conmuevo. El corazón asiste en primera fila a un encuentro sagrado, y mis ojos ya no pueden despegarse de la escena. 

Me acerco despacio,y en un impulso de atrevimiento les pido permiso para la foto; "son la ternura hecha imagen -les digo- si me dan permiso quisiera poder tomarles una foto, desde lejos, para no interrumpir". Se sonríen, la intimidad y la complicidad de su mirada se acentúa de un modo que emociona. Me aparto, saco esta foto, y me quedo mirándolos de lejos...

Quisiera preguntarles tantas cosas, poder contar su historia, me tienta preguntar. Pero no. Siento que ya me han dicho suficiente. Su historia es de ellos, para mí es suficiente regalo ser testigo, y estar participando de algún modo de este caudal de TERNURA, de cariño, de gestos sencillos y cercanos con que uno al otro se regalan el encuentro.

Quiero aprenderles la sonrisa, el gesto amoroso, la complicidad en la mirada, la entrega al encuentro.


sábado, 9 de febrero de 2013

FLOR SILVESTRE.. (diario de viaje)

Me gusta mirar alrededor tratando de leer en los paisajes, en los ojos, en las expresiones de la gente. Me gusta mirar por mirar, y también mirar buscando qué dice ahí donde miro. No lo puedo evitar, siempre buscando un algo más en las cosas, un más allá de lo que veo. Es casi un hobbie.

Bariloche. Salimos al camino, caminando. Nos permite un ritmo que ayuda a mirar de esa forma que me gusta. Apenas unos pocos pasos bastan para llegar a descubrir al costado del camino una flor que me parece bellísima, única, de un color hermoso. 



Saco mi primera foto, detenida, la contemplo, me maravillo. Es muy bella!  Seguimos caminando y solo unos pocos pasos adelante aparece otra...y otra más...y más. La misma flor anaranjada que veremos al otro día bordeando un lago, en medio de un sendero en la montaña, en un bosquecito, en un camino, en un reseco y pedregoso espacio de desierto.





Es hermosa aunque no sea única. Es especial sin ser exótica. Habrá muchas fotos al fin de nuestro paso por este lugar, y cada una con igual encanto, ella absolutamente integrada al paisaje en que vive.


Miro y leo: esta hermosa flor que está en todos los caminos tiene el don de crecer en donde fue sembrada, es fiel a la tierra que la cobijó, y quizás su BELLEZA mayor radica en esto.


Ahora mismo me viene al recuerdo algo que leí en El soplo de un don: 
"Donde Dios nos sembró es preciso saber florecer".



Lo especial de cada uno está en SER lo que se ES 
en la mejor versión que se pueda.


viernes, 1 de febrero de 2013

breve, al paso...

Estoy de vacaciones, ya casi en el final de un recorrido hermosísimo por lugares increíbles, por paisajes únicos, de los que ya  iré compartiendo alguna foto y sentir. 

Hoy, desde acá, y sin foto que ilustre la entrada (por ahora) quiero escribir un apunte breve sobre los "paisajes humanos" que voy descubriendo, celebrando, agradeciendo, gozando...
  • Muchas sonrisas de esas capaces de iluminar toda una jornada
  • La capacidad de dar acogida con un corazón increíblemente abierto 
  • La familiaridad real que se da cuando el encuentro es gratuito y sencillo incluso con algunos que acaban de conocerse
  • El gesto solidario de quien se detiene en el camino para llevarte unos km de un lugar a otro
  • Una mesa y un buen vino, risas e historias compartidas
  • El buen trato, el trato amable, el cuidado en los gestos
  • Experimentarse "recibido" y esperado: la alegría de esa espera.
Así de breve, "al paso", para compartir con los que se alegraron conmigo de este tiempo de descanso.
La próxima entrada ya será desde casa.

Hasta entonces!

 

miércoles, 16 de enero de 2013

CELEBRAR LA VIDA!!


HOY es el cumpleaños de mi AMIGO-HERMANO Horacio (el destinatario de todas las dedicatorias de estos días). 

El, está presente en este BLOG desde la primera entrada que publiqué allá en el 2007 "mis amigos sabrán de donde me viene la inspiración" (él era mi inspiración a la Esperanza desde aquel tiempo)  Es especial parte de este blog -aunque no lo nombro casi nunca- y sobre todo especial compañero en mi camino. 

Y yo celebro, como digo desde hace unos días, especialmente el haber tenido el regalo de conocernos, de ser amigos, celebro y agradezco con el alma, su VIDA entera.

Desde este sencillo espacio los invito a celebrar la vida hoy, la de cada uno, la de las personas que queremos y nos quieren, la de nuestras familias, la de nuestros amigos. 

Por HOY en mi corazón la fiesta es por Horacio.
Y ya que los participo de la fiesta, si alguien quiere sumarse, una oración por él es un hermoso regalo. 


¡¡¡FELIZ CUMPLE AMIGO!!!
(Bendito Dios por encontrarnos en el camino)


martes, 15 de enero de 2013

el don de la vida (dedicado Parte IX - la víspera)


Es el último día. Ya la fiesta está dispuesta. Vos sos el del cumpleaños y resulta que mientras preparo el regalo, quien ha sido absolutamente obsequiada a lo grande soy yo. 
Nueve días de un recorrido hermoso por lo más íntimo del corazón para dejar salir a la luz tantos recuerdos y momentos vitalísimos para mí.
Nueve días para evocar, para estar cerca, para agradecer juntos el don de la VIDA compartida.

Amigo-hermano mañana, como cada día, voy a celebrar el regalo de tu vida, tu persona, tu nombre, tu historia. Y voy a celebrar no solo por tanta bendición que es para mí habernos encontrado en el camino, sino especialmente por vos. 
Voy a celebrar tu modo de ser, tu carácter, tus facciones, tu modo de caminar, tu voz, tu edad, tus "misiones" cotidianas. Voy a celebrar tu historia, tu origen, tus ilusiones de hace tiempo, tu coraje, tus respuestas. Voy a celebrar tu presente, tus sueños, tus pasos, tus miradas. Voy a celebrar tu trabajo, tus palabras, tu silencio. Voy a celebrarte a vos!

Esta especie de "novena" rezada desde lo profundo de mi corazón, no es más que un canto agradecido a Dios por haberte creado. 
TU VIDA ES UN REGALO para muchos!! .


(Y aunque sea en  ilusión, mañana viajo a Italia, y te canto "tanti auguri a te....")





lunes, 14 de enero de 2013

el don de la PRESENCIA (dedicado Parte VIII)


Hay un modo de estar presente que supera ampliamente el límite de lo tangible o lo visible. Hay una presencia que tiene que ver con otra cosa, quizás con una esencia personal que traspasa las barreras de las distancias, de los lugares, incluso de los tiempos. Una presencia que denota una comunión distinta, que es certeza aunque no se vea ni se pueda "tocar" (como la fe)
Y no estoy tan segura de "de quien depende", solo sé que a veces se da, y que incluso puede darse en la libertad de no ser recíproco. 
Sé que hay mil modos de querer ser y estar presente voluntariamente: con gestos, con señales de vida, con un estar en "cuerpo presente"; y sé que  no hay voluntad posible que pudiera meternos de prepo en el corazón de otra persona y mucho menos a tiempo completo. Creo que eso es un regalo. Que la otra persona, casi sin proponerselo, habite  nuestro corazón y sea siempre bienvenido...es un gran regalo.

Mi amigo me hizo el regalo inmenso de una presencia que está incluso más allá de lo que él mismo puede o haya podido hacer (también hay, claro, regalos "voluntarios" de su parte de presencia y cercanía).
Intuyo que este tipo de PRESENCIA es un regalo que viene de lo Alto, como casi todos (o todos).

Hoy doy gracias por ese regalo de su vida en la mía, doy gracias infinitamente por el regalo de su presencia luminosa y feliz en mi corazón, en mi camino y en mi vida.

domingo, 13 de enero de 2013

el don de la "normalidad" (dedicado. Parte VII)



No sabía muy bien como dar título a esta entrada, aunque sí que regalo quería agradecer especialmente hoy.
(Intento expresarlo para poder compartirlo, y si no sale...no sale.)

Hay personas que nos despiertan real admiración. Tienen un modo, una presencia especial para nosotros; personas a las que les creemos, personas de las que deseamos aprender, personas de las que no querríamos perdernos ni una pista de las que van dejando en el camino. Y en determinado momento de la vida puede ser que hasta las idealicemos, que nos parezcan lo máximo de lo máximo.

Hoy quiero dar gracias por la normal humanidad de mi amigo. El era una de esas personas que yo idealizaba, y que entraba perfectamente bien en la descripción del párrafo anterior. Y quiero aclarar que sigue entrando perfectamente bien en lo que digo en las líneas de arriba, solo que ya no lo idealizo. 
Mi amigo es muy "normal": puede ser poco simpático para muchos sin hacer ningún esfuerzo, se enoja, se "estufa", se cansa, se entristece, se desgana, se equivoca, y también disfruta, celebra, se entusiasma, se enternece. Se pregunta, busca, comparte, escucha, acierta. Extraña -creo, alguna vez-, se empeña, se comparte, se preocupa...

Más humano, más lo admiro. 

Mi amigo me hizo el regalo inmenso de una amistad que es encontrarnos desde la verdad de cada uno, se deja conocer, se deja querer (mucho), y podemos encontrarnos con el corazón de "entre casa".

Hoy doy gracias por ese regalo de su vida en la mía, doy gracias infinitamente por el regalo de su "normalidad" (sigue sin "sonarme" bien dicho así,  je... )

sábado, 12 de enero de 2013

el don de la palabra (dedicado parte VI)


Hay un arte delicadísimo en aquel que tiene el don de la palabra oportuna. Palabras se pueden decir muchas,   interesantes, inteligentes, luminosas incluso; pero no todas son oportunas. 
Una palabra oportuna puede ser la clave-llave para abrir un corazón encerrado...intrincado...confundido. Una palabra poco oportuna puede ser también clave y llave para acorazar el corazón, y llevarlo a permanecer en el enredo. 
Hay palabras que vienen a despertarlo a uno y a sacarlo de la noche, palabras-luz, palabras que sacuden el alma aletargada o abatida y la ponen nuevamente en pie y en estado de vida.
Hay palabras que dejan pensando, que confrontan, que movilizan. Hay palabras que se vuelven bálsamo al corazón. Otras que nos plantean un límite, que nos dicen que algo no está bien, palabras que enseñan. Hay palabras que nos espejan, palabras que nos dejan al descubierto, palabras que dicen mucho de nosotros.
Hay palabras que abrazan. Hay palabras portadoras de paz. Hay palabras que animan, que consuelan, que nos traen alegría. Hay PALABRAS DE ESPERANZA.

Mi amigo me hizo el regalo inmenso de miles de palabras oportunas. El, que me conoce y me quiere, que sabe de mí y me quiere con todo lo "incorregible" que puedo ser, me regaló palabras que quedaron grabadas a fuego en lo profundo del corazón y que han sido más que oportunas. Sabe bien que solo un "¿entonces?" en medio de algún silencio mío, es llave para abrir el corazón a la verdad.

HOY doy gracias por ese regalo de su vida en la mía, doy gracias infinitamente por el regalo de las palabras oportunas (aunque no siempre hayan sido palabras felices) que tantas veces ayudaron a enderezar los rumbos, a serenar el corazón, a sentirme especialmente cuidada y acompañada.

viernes, 11 de enero de 2013

el don de la fe (dedicado PARTE V)


Creo que la FE es un regalo, realmente creo que es así. Un regalo puesto en el corazón desde siempre, y es  tan grande que otros, en el camino de la vida, nos van ayudando a quitarle el envoltorio. 
En lo que llevo vivido van siendo muchas las personas que comparten conmigo la sorpresa y la alegría de  ir "des-cubriendo", lo que hay en él.
Compartir esa sed, ese deseo, esa búsqueda; compartir alguna certeza cada tanto, algunas luces, algún camino; compartir también las inquietudes, los desconciertos, las contramarchas; compartir mutuamente nuestros "des-cubrimientos", es un plus en el regalo que no tiene precio.
He tenido (y tengo) la dicha de compartir la vida con personas que en este sentido iluminan de mil formas mi camino a la esperanza. Hoy pienso especialmente en una de ellas, que para mí es especial, no solo por el inmenso cariño que le tengo, sino porque además sé muy bien que fue la primera persona que despertó en mí ese deseo de abrir y buscar en el corazón, profundamente, las huellas amorosas de mi Dios.
Mi amigo, llenando de pistas mi camino a Jesús; descubriéndome un rostro de Dios-Padre-Amor Misericordia muy vivo y muy implicado en mi historia y en mi vida. Mi amigo, enseñándome a rezar con la Palabra, en una escuela de la que uno quisiera no poder egresar nunca. Mi amigo rezando con nosotros. Mi amigo con sus opciones desde Jesús, hacia una "vida que valga la pena ser vivida". Mi amigo, invitándome siempre a LEVANTAR LA MIRADA. Mi amigo, de quien tomé prestada una frase para el título de este BLOG. Mi amigo es reflejo para mí de una de las miradas más bonitas de Dios: a través suyo he experimentado especialmente el regalo del Perdón. 
El  contagiando su amor a la Palabra, al Evangelio, a María especialmente Auxiliadora.   

Mi amigo me hizo el regalo inmenso de animarse a recorrer conmigo el camino, acompañando, descubriendo, iluminando; el regalo maravilloso de COMPARTIR LA FE.

Hoy doy gracias por ese regalo de su vida en la mía, doy gracias infinitamente por el regalo de la fe compartida.



jueves, 10 de enero de 2013

el don del cariño (dedicado Parte IV)



Hay mucho más que palabras en el encuentro entre personas. Hay todo un mundo de señales y gestos que expresan en sí mismos tanto más que lo que simplemente decimos hablando. Cuando hay cariño ese encuentro se traduce en detalles sencillos y especiales a la vez... y son mucho más que un abrazo o recordar un cumpleaños (es también eso, pero es todavía más).

Se trata de detalles que pueden parecer imperceptibles para otros, un llamado, un intento de mensaje, un tiempo dedicado especialmente a uno sobre todo si los tiempos no abundaban,  un recuerdo traído de otro lado, una caja de partituras dadas en custodia, una "Virgencita oyente" que ha sido testigo -entre otras cosas- de la compartida más difícil de la historia, una mirada de paz y de perdón, un abrazo de despedida para sentir que nunca se despide del todo, un correo, un "querida hermana" de encabezado, Skype y toda forma de estar cerca cuando los km marcaron distancia, las charlas entre mate y mate donde se abrió la verdad y se hizo luz, posar para una foto cuando no era de su gusto salir en una foto, una carta que se ha vuelto un tesoro con los años, una cerveza, un paseo, la espera acompañada en aquella terminal de colectivos, hablar de culpas, hablar de perdón, un poema de la revistita de la liturgia de las horas regalado en un buen momento, ver a Sergio denis en las noticias y llamarme para darme la primicia, un guiño, la presencia justa en el momento justo dándome ánimo para abrir el corazón, la traducción en vivo y en directo de un canto hermoso del italiano a nuestro idioma, una mano al hombro... y más, mucho más...

Mi amigo me hizo el regalo inmenso de un cariño que me hace arder el corazón en medio del camino cotidiano. Evoco mil momentos ahora mismo y me conmuevo; el GRACIAS es en mayúscula por tanto y tanto que  podría escribir y que desborda de gestos de amistad, de cuidado, de respeto, de presencia, de fraternidad.

Hoy doy gracias por ese regalo de su vida en la mía, doy gracias infinitamente por el regalo de su CARIÑO.


miércoles, 9 de enero de 2013

el don de acompañar. (dedicado Parte III)


ACOMPAÑAR no es caminar por el otro, dar los pasos del otro, tomar las decisiones que el otro debe o no tomar en algún momento.
Acompañar no es llenar con la propia presencia un lugar que no es nuestro, no es ahogar hasta el punto que el otro ya no pueda vivir por sí mismo.
Acompañar no es brindar soluciones y respuestas que han de descubrirse en la propia experiencia por dolorosa que se intuya pueda abrirse hacia adelante.

Hay un don infinitamente valioso y especial en aquel que sabe acompañar bien. Y en esto sí me siento especialmente desbordada de fortuna. He tenido el regalo de buenos compañeros de camino. HOY en particular quiero dar gracias por uno de esos compañeros que es para mí, además, un hermano elegido.
Mi hermano siempre encuentra el modo "justo" de estar acompañando. A veces es visiblemente cercano, yo celebro esos días y me hace muy feliz cuando sucede. Pero cuando el modo no es tan visible, cuando parece por momentos que estamos a distancia, también lo celebro: celebro que puedo caminar en su presencia incluso cuando no se hace exteriormente visible, celebro poder sentirlo muy cercano aún cuando nos silenciamos por un tiempo, celebro un cariño que incluso si no nos volviéramos a encontrar nunca en la vida es infinito y verdadero. Celebro que me haya ayudado a madurar los vínculos, que me ayude a no ser dependiente de su mirada ni de su consejo, celebro que me crea capaz de dar mis pasos, celebro saberme parte de su camino también, celebro la alegría de una presencia que está por encima de las distancias y los tiempos.

Mi hermano me hizo el regalo inmenso de saber ser para mí un gran compañero de camino: capaz de guiar, de darme espacio, de compartir tantas cosas; capaz de aconsejar, de sostener, de darme ánimo cuando las cosas no han ido bien, capaz de estar y abrirse también a recibir lo que traigo para darle de lo mío, capaz de quererme como soy y de dejarse querer.
.
HOY doy gracias por ese regalo de su vida en la mía, doy gracias infinitamente por hacerme el regalo de aceptar y asumir de corazón aquel pedido que tiene ya más de 20 años, y que abrió dentro mío la posibilidad de confiar: "-¿querés ser mi hermano elegido?"...y vino un SI que no tiene ni tendrá, nunca  más, vuelta atrás.



martes, 8 de enero de 2013

el don de la escucha... (dedicado Parte II)



ESCUCHAR es un movimiento de esperanza cuando se hace con los oídos y el corazón a la vez, anima la espera abierta en quien es escuchado. 
He tenido la experiencia amorosa de ser escuchada con los oídos, con los ojos, con el alma, con todo el ser de la persona que escuchaba. Si algo me ha sostenido en la esperanza, también, ha sido la certeza de ser absolutamente recibida, acogida en el corazón de mi amigo, a través de mis palabras y también de mis silencios.
Mis historias, mis búsquedas, mis encrucijadas y enredos; mis sueños, mis descubrimientos, mis secretos; mi cotidianidad en lo más familiar de las vivencias y también en la profundidad de mis anhelos y necesidades...todo sagrada y humanamente recibido en el corazón de mi amigo.
Ser escuchada de esa forma me ha hecho sentir siempre que se hacía más liviano mi equipaje, que me envolvía una paz que antes no tenía, y que sanaba heridas que parecían entonces imposibles de sanarse. 

Mi amigo me hizo el regalo inmenso de escucharme siempre, en las buenas y en las malas, en todas mis locuras lindas y en algún camino equivocado que más de una vez he transitado.

Hoy doy gracias por ese regalo de su vida en la mía, doy gracias infinitamente por el regalo de  su ESCUCHA. 

lunes, 7 de enero de 2013

el don de la confianza (dedicado Parte I)



Esperanza rima con confianza, y si no rimaran igual tendrían la belleza de un poema completo y bien escrito. Si algo me ha sostenido en la esperanza, eso ha sido la mirada absolutamente cargada de confianza de mi amigo. Cuando ni yo misma podía confiar en mí, él estaba firme y atento, amando y CONFIANDO.
Sus ojos siempre me han reflejado verdad, tanto es así que si ya no pudiera o supiera mirarme por mí misma podría acudir a él y dejarlo reflejarme. 
Mi amigo me hizo el regalo inmenso de confiar en mí y de enseñarme a confiar también.
Hoy doy gracias por ese regalo de su vida en la mía, doy gracias infinitamente por el regalo de la CONFIANZA.

Breve. Casi un apunte suelto y compartido, para que no se pierda. 

sábado, 29 de diciembre de 2012

de aprender...

Ayer participé de un encuentro sencillo en el que "cerramos" el año de trabajo. En un momento de compartir cada uno fue diciendo con libertad aquellos momentos o situaciones o personas en los que podía ver con claridad el paso de Dios en su vida, especialmente durante este año. Fueron muchas las razones para agradecer, pero varios también expresaron dolores, o situaciones que no los hacían felices, y advertí que todas esas heridas tenían un factor común: sufrían un apego. Sufrían no poder desprenderse de una persona, de un lugar, de una decisión, de un rol. Sufrían los cambios.
Me quedé pensando mucho en esto, y ví que gran parte de nuestros sufrimientos e incluso errores y limitaciones personales, tienen que ver con esta actitud de apego, de aferrarse, de apropiarse de algo o alguien que no nos pertenece. No lo entendemos. Le adosamos culpas a otros, nos ponemos en un rol de víctimas incluso magnificando un sufrir que no tiene sentido. 
Recé. Desde lo hondo del corazón le pedí al Señor que me enseñe a ser pobre, que me enseñe a vivir sin aferrarme ni apegarme a nada (ni rol, ni personas, ni cosas, ni ánimos, ni situaciones). Que  me regale la capacidad de aprender a disfrutar lo que hay, de aprender a compartir lo que traigo y lo que me dan, y de saber hacer fiesta con poco; que me enseñe a pedir lo que necesito, a decir gracias cuando recibo, a mirar alrededor con otros ojos. 




miércoles, 5 de diciembre de 2012

Donde el "te necesito" no averguenza...


 Vivo en el lado pobre de la vida. 
Donde la sencillez airea tu casa. 
Donde el “Te necesito” no avergüenza. 
Donde nace del alma el “Muchas gracias”...


Más de una vez me siento frente a la pantalla y ...no sale, no puedo forzar palabras que no salen. 
Entonces pasa  tiempo sin escribir, y recibo algún que otro correo preguntando si estoy bien, si pasa algo, si dejé el blog... 
Vuelvo a sentarme delante de la pantalla, queriendo corresponder de algún modo a mis amigos de blog. Pero no funciona así, nunca me funcionó así, al menos no funciona así conmigo. 

Pasan los días y dentro empiezo a experimentar un sentir distinto; lo más sincero es contar que estoy viviendo tan intensamente tantas cosas en mi vida personal, en mi espacio laboral, en los encuentros con la gente, en las muchas horas de escucha intensa, de acompañar de cerca situaciones de dolor y de lucha, de enfermedad y limitación profunda, de alegrías y momentos especiales... que no me salen palabras para decir cuando me siento a intentar escribir. Es tanto que no puedo "decir". No sabría explicarlo de otro modo.

En medio de esto experimento una lindísima compañía, de personas que en muchos casos no conozco todavía personalmente, pero de las que me siento unida en fe -en primer lugar- y en un afecto real aunque nunca nos hayamos visto y vaya saber quien si algún día nos veremos.
Me está costando responder correos o tomar la iniciativa de escribir unas líneas; necesito "descansarme" en otros...en Otro. Hay palabras de estos días que fueron bálsamo al alma en medio del camino, y me dije "quizás sea tiempo de dejarse cuidar, de recibir, de disfrutar de estos mimos que me llegan de otros tan gratuitamente; y no creerse que algo quedará sin decir porque no sea yo quien lo diga"". Dejar de lado este "querer corresponder" y aprender a aceptar-disfrutar-celebrar gratis.

Y mientras iba pensando en esto, caí en la cuenta que en mi vida de fe, en el rezo, en la lectura de la Palabra experimento también cierto enfriamiento, desgano, "solo intención" que se esfuma. Así entro en el tiempo de Adviento: distraída, un tanto apática, cansada...

Por hoy es compartir esto: mi "necesito", y también mi "muchas gracias" nacido del alma para quienes están ahí como auténticos compañeros de viaje.


Es tiempo de espera, de re-aprender una vez más cómo esperar.



jueves, 8 de noviembre de 2012

Casa NUEVA, vida NUEVA!



Estamos estrenando casa!!
Todavía hay muchos rastros de la reciente mudanza (cajas vacías, cosas fuera de lugar, cosas perdidas...), el caos inicial va cediendo de a poco, las cosas empiezan a encontrar sitio... también nosotras. 
Esto de mudarme no es una experiencia novedosa, lo cierto es que ya lo he hecho muchas veces; pero esta vez, es diferente, será  nuestra casa por mucho tiempo. Ese solo detalle es suficiente para despertar muchas emociones dentro. 
Recibir una casa vacía me generó una sensación muy rara, el primer impacto fue fuerte. No quiero una casa vacía: la sueño con nuestras voces, con nuestros aromas, con nuestros desórdenes, con nuestro modo de habitarla. La sueño con los colores que nos gustan, con la música que nos anima, con nuestro sello personal de familia. La sueño llena de nosotros, la sueño profundamente habitada.
Los sentires desde el comienzo de la mudanza hasta el fin, fueron de lo más variados: la ansiedad por habitar un lugar nuevo; la urgencia por guardar y preparar nuestras cosas; el modo rápido de despedirnos de la casa que dejamos; el mientras tanto en el que va aconteciendo el cambio y en el que estamos repartidos en dos lugares a la vez; el momento concreto en el que decimos nuevamente "estamos en casa" y dejamos de decir la casa nueva o la casa vieja.
La casa es espacio-corazón donde encontrarse. Y así ha sido el comienzo de nuestro nuevo hogar, lleno de personas que nos quieren y que queremos, celebrando con nosotras, ayudando de mil maneras, participando de nuestra alegría, cargando las cajas, colocando luces, limpiando, trasladando las cosas, llamando desde lejos o escribiendo para ser parte de este momento especial, siendo parte del SUEÑO (incluso alguien que ya está habitando la Casa de la última mudanza...)
Sueño con una casa donde poder estar de "entre casa", un espacio para la confianza, para el encuentro, para  compartir, una casa para recibir, para invitar, una casa con alma. 
Es sueño que empiezo a cumplir gracias a tanta gente linda que nos acompaña y nos quiere bien. Cada uno ya tiene un lugar en nuestro hogar y en nuestro corazón.
Gracias por compartir este momento tan feliz para las tres!


lunes, 29 de octubre de 2012

MUDANZA


En unos días estaré de mudanza.
La casa está especialmente revuelta, como el corazón. Esta será desde que nací mi mudanza número 11, la diferencia ahora es que muy probablemente sea esta la última. La “casa propia” es algo que no estaba en mis planes como algo posible y alcanzable, pero ya ES.
Es tiempo de enraizar. Pero ese será otro capítulo.
Hoy es tiempo de guardar todo aquello que continuará formando parte de nuestras cosas, nuestro paisaje cotidiano, nuestra historia, nuestros recuerdos…sea que entre en cajas o en el corazón. Y también tiempo de desprenderse de lo que ya no necesitamos o no forma parte de nuestros “tesoros”.
Hoy es tiempo de ir deshabitando esta casa y de preparar el alma para anidar en otro sitio que de a poco se irá transformando en hogar. Sueño un “modo” para nuestro hogar (también es parte de otro capítulo)
Hoy es un día para preparar lo que vendrá.

sábado, 20 de octubre de 2012

de mí y del BLOG...

Cuando empecé a escribir en el blog no estaba atravesando mi mejor momento en la vida, en un decir mío que algunos me conocen: "la vida no me sonreía", de la esperanza hablaba más de oídas que por experiencia, y era un trecho de camino cuesta arriba y poco feliz.
Aquellas primeras entradas (durante más de un año) creo que las escribía para esa parte de mí que no podía salir a la luz. Buscaba, leía y compartía desde lo que el propio  corazón  parecía necesitar. No tenía yo entonces dimensión de lo que significaba escribir en un blog, no hubiera podido entonces medir su alcance. Quizás si lo hubiera hecho en aquel tiempo, nunca me habría animado a publicar mis palabras.
Pero sucedió, un día leí un blog de alguien que me traía palabras de paz para ese tiempo (Manuel), y me dije  por qué no ensayar un espacio en donde poder decir también mis búsquedas, mis pasos, algo. 
A decir verdad creí entonces que solo me leerían algunos conocidos. Sucedió exactamente todo lo contrario: solo unos pocos conocidos de mi entorno cotidiano y unos cuantos entonces desconocidos, de distintos lugares del mapa, dejando huellas de su paso por el blog. Solo entonces medí el alcance de las palabras lanzadas al cyber espacio. Mis pobres palabras, mis ensayos de escritura sin ser escritora, mi necesidad de compartir y decir, se fueron abrigando al calor de palabras que se me hacían cercanas, compañeras, reales. Hay en lo virtual mucho de real, yo lo sé, aunque alguno me diga lo contrario. 
Más de una vez me sorprendieron a mi correo personal mensajes de personas que no conocía compartiendo cosas de su mundo, de su historia, dolores, alegrías, sus propias esperanzas, su fe. No puedo explicar  mi sentir cada vez que eso pasa. Tengo amigos en algún lugar del mundo a los que probablemente nunca llegue a abrazar fuera del mundo de las palabras; de este lado del mundo, del otro, da lo mismo... Siento que los quiero! Entraron a mi casa, a mi familia, mis hijas y amigos saben de ellos. He esperado con ansias una boda, un nacimiento, una respuesta de alguien a una declaración de amor. He llorado una partida, me ha dolido una enfermedad, el perder una mascota. He celebrado en la distancia un cumpleaños, he rezado acompañando un retiro, he celebrado en el alma el viaje de alguien que podía vivir un sueño mío en algún lugar. He sido testigo de una historia de amor desde el comienzo. Me he sentido acompañando un envío misionero, un sueño grande. Me han dado entrada a un hogar, a una confesión íntima, a una alegría. Me han invitado a una plegaria compartida, me han hecho compañera de camino. He tenido el regalo de hacer experiencia en esto de saltar de lo virtual a lo real. He crecido en esperanza. He agradecido con el alma descubrirme tan acompañada en el camino. Me he sentido cuidada, acompañada, querida. Alguien ha rezado por mí. 
En este tiempo ha sido especialmente fuerte un mensaje: alguien me ha llamado Analía Esperanza. Eso solo, dicho así, me hizo despertar; me regaló un eco muy bonito, muy profundo de algo que deseo vivir. Como si viniera a revelarme algo de mi vocación, a quitarme cortezas que andan sobrando y a dejarme un poco más delineada alguna forma propia. Hace muchos días le doy vueltas a esto, pensaba en la fuerza vital que pueden tener algunas palabras y algunos gestos, para espejarnos algo más...
Ese alguien, en un gesto hermoso, se las ha ingeniado para hacerme llegar desde su ciudad, una mantita hecha a mano por el taller de tejido solidario del que forma parte "-para tus nenes de la Guardería"..... (suspiro) lo virtual es real!! Me siento conmovida, agradecida, maravillada. Ojalá se nos regale conocernos algún día!
Un blog es mucho más que palabras, un blog  son personas diciendo, viviendo, compartiendo; personas que salen del anonimato -GRACIAS A DIOS- muchas veces y que se vuelven un regalo en el camino. 

HOY escribo así. Gracias a cada uno de los que me han regalado tanta, tanta vida en estos años a través del blog, a los que me han llevado sin saberlo a la esperanza; a los que han sabido dar luz a mis temores y limitaciones, a los que han podido ser ayuda para volver a estar en pie. Ojalá pueda devolver algo de tanto recibido...

Gracias infinitas a cada uno! Los nombro hoy delante de Dios.


domingo, 7 de octubre de 2012

Descansarse el corazón...

Descansarse el corazón de las tristezas. 
Darle abrigo al refugio de la palabra amiga y dejarlo latir sin pedirle, por un rato, nada. Dejarlo descansar. Regalarle un tiempo de "cuidados". 

Ahora decirle en la voz más cariñosa que se pueda que nos vale la vida lo que atesora dentro. 
Animarse a cantarle una canción de cuna, que cedan las tensiones. Susurrarle ternuras. 

Despejarlo de rabias y dolores. No prestarle atención a las nostalgias, ni a lo que no será o que no ha sido. 
Descansarse el corazón de la impaciencia. Es tiempo de esperar. Dejar que recupere templanza y alegría. Que duerma cama adentro la confianza, darle las llaves..

Descansarse el corazón de las ideas que aturden y que enredan. Silenciar el agobio. Divorciar por un tiempo el pensamiento. 
Descansarse el corazón en los encuentros. Dejarlo ser amado, dejarlo ser cuidado, dejarlo ser acompañado. Dejarlo SER.

Descansarse el corazón no forzando el encierro. Airear. Abrirle las ventanas a la luz. Dejar que respire sin tormentos. 
Descansarse el corazón para volver a disfrutar de su latido.




(Te ofrezco ese descanso, ya vendrán tiempos mejores...)


martes, 2 de octubre de 2012

Bienvenida!!!

Darte la bienvenida es darle a la espera una forma distinta.
Ahora, que al fin se da el encuentro, que estás fuera de los cálculos y alguna incertidumbre pasajera…
ahora que estás entre nosotros dada a luz y dando luz…
ahora que nos invitás provocativamente a desplegar de nosotros lo más tierno…
ahora que podemos ser silenciosos testigos del milagro más hermoso entre todos los posibles…
Ahora que el minuto exacto cuenta…
ahora que venís a recordarnos la alegría de estar vivos…
ahora que tu fragilidad nos hace hablar bajito y llenarte de mimos y cuidados…
Ahora que participamos conmovidos del amor inmenso que tus papás, y las dos princesitas que tenés por hermanas desean regalarte…
te decimos…
 ¡BIENVENIDA a la vida de este lado SERENA!



Que seas muy feliz entre nosotros, para que podamos devolverte aunque sea un poco la felicidad que sentimos, con vos en medio nuestro.
ESPERA y BIENVENIDA son dos formas hermosas
del mismo AMOR.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Invasión de esperanza!


Leí algo en un blog amigo que conjugado con algún propósito de este tiempo me disparó una idea. Puede no ser brillante -como muchas de mis ideas- así y todo deseo compartirla.

Deseo pedirnos que nos hagamos un favor unos a otros, que nos regalemos un detalle amoroso aunque no nos conozcamos más que del mundo virtual en muchos casos. Regalémonos compartir razones de esperanza y de alegría. Sencillas razones para la esperanza, cotidianos motivos para la alegría. Que llenemos nuestros espacios (blog, muros, mensajes) de buenas noticias, de cosas bellas. Que nos brindemos unos a otros  un impulso de optimismo.

Y no es igual a cerrar los ojos a lo mucho que en el mundo nos entristece, nos duele, nos subleva, nos interpela No nos olvidaremos de nada de esas cosas. Es solo que veo tanta gente –y me incluyo a veces- que va con desánimo por la vida, quejosa del mundo, desarmado por la historia complicada que le toca, que siento una urgente necesidad de despertar la esperanza adormecida, el optimismo atrofiado por tantas injusticias, y la alegría vivida casi como una utopía.

¿Se animan? Una semana para empezar. Hasta el domingo próximo. 


martes, 4 de septiembre de 2012

Ser hospitalario con la realidad...



Lo que hoy va como título lo tengo escrito en un papel sobre mi escritorio, desde hace días, varios días.
Algo me llevó a escribirlo y dejarlo ahí delante de mis ojos, cruzarlo todo el tiempo como si intuyera en esas palabras algo que debo entender más profundamente, desde más adentro. Lo leo y releo. Le pregunto. Algo me hizo elegirlo entre las miles de palabras que leo a diario, hay algo para mí en el mensaje, lo sé y lo siento así. Tal vez en forma de mandato, de señal, de llave; quizás en reflejo, en advertencia, en claro aviso...

Ser hospitalario con la realidad...

Es sencillo de entender, me lo repito con una muy poco convincente serenidad. Aceptar la realidad. Afrontar la realidad. No escapar a la realidad. Pararse en la realidad... En fin, muchas maneras de decir lo mismo, pero..... algo en esta frase me dice que es distinto, que se trata de otra cosa: el centro no es acomodarse de algún modo en la realidad, sino SER HOSPITALARIO con ella. Implica un mirar distinto, una actitud de espera, de acogida, de dejarse habitar; una disposición a estar abierto, a ser permeable, a dejarse "invadir" por completo. no se trata de ir hacia la realidad y tomar posición frente a ella, sino de SER y dejarse interpelar, dejarse confrontar, dejarse movilizar, dejarse tomar, dejarse alcanzar...

Ser hospitalario con la realidad...

Se trata de estar dispuesto a recibir -alojar,habitar, hospedar- y también a dejar partir -soltar, despedir, no amarrar- Desde esta manera de mirar quizás no haya lugar a la decepción, a la frustración, a la tristeza de la pérdida. recibo y hago fiesta de bienvenida a lo que llega, lo dejo habitar en mí; y cuando llega el tiempo de la partida, no me esfuerzo por retener lo que debe seguir su curso -personas, situaciones, historia, opciones....- 

Ser hospitalario con la realidad...

No tiene que ver con ser carcelero de aquello que hospedo. Ser hospitalario me dice que hay puertas abiertas. Me dice que el corazón se vuelve desapegado y dispuesto, alegre y en permanente expectativa de encuentro. Ser hospitalario con la realidad me dice de esperanza...


lunes, 6 de agosto de 2012

MEMORIA Y PRESENTE...



La memoria deja de perder peso como "solo pasado". 
Es mucho más que eso. La memoria es la parte del camino que nos trae hasta acá, a este ahora, a este presente, a estas circunstancias que nos rodean y acogen. No está mal recordar. Pero a veces puede hacernos pesar los pies para nuevos pasos. La facilidad con la que uno se ve muchas veces tironeado a quedarse instalado en el pasado: sea con los mejores recuerdos, con las cosas lindas y especiales que uno vivió, o con los recuerdos de heridas y situaciones dolorosas en las que a veces uno puede empeñarse en permanecer.
Y digo, recordar las cosas bellas, ¡claro que es lindo! Quién no goza de mirar, por ejemplo, fotos de lugares y personas que a uno lo hicieron sentir feliz, lugares a los que se quisiera volver una y otra vez, personas que uno quisiera aferrar y "tener" para siempre al lado. Uno podría quedarse añorando todo aquello y verse así limitando al corazón para más vuelo, para lo nuevo, para el camino hacia adelante. Un riesgo es quedarse "pegado" a ciertas vivencias de cielo en la presunción de que ya nunca habrá nada igual, preferimos "vivir del recuerdo", y quizás con eso, anular la posibilidad de descubrir nuevos tesoros en este tramo del camino que hoy se transita.
Lo otro, recordar lo que duele, lo que nos puede seguir lastimando en algún punto (recordar a modo de "quedarse instalado en ese lugar") puede ser también un modo fácil para no caminar, para no asumirnos caminantes de un camino todavía abierto y con más horizonte por delante que abismos. ¿Podría ser que la sola idea de volver a salir lastimado nos congele todo movimiento y uno prefiera quedarse ahí, detenido, justamente cayendo en aquello mismo que se quiere evitar? Sí, lo creo. Podría ser. Y muchas veces ES.

El pasado y la memoria del pasado tienen su valor, ciertamente que sí. Pero el valor de habernos traído hasta este lugar, a este momento de la historia, a esta manera de percibir el mundo, a esta posibilidad de aprender y crecer, de arriesgar y de asumir cosas que antes no eramos capaces. El valor de regalarnos una experiencia que nadie más hubiera podido vivir por nosotros, y que ahora se acredita en aprendizajes, en un modo único de irse moldeando el corazón, en capacidad de aceptar y confiar.

Esto va por dentro desde hace días, quizás con mucho más de lo que las palabras me ayudan a expresar ahora mismo. En medio de algunas preguntas y cosas que traigo dentro, el eco de algunas palabras que escuché en la homilía del domingo todavía me acompaña: creemos en un Dios que es presente, un Dios que se deja "tocar" y "ver" en medio de nuestras circunstancias, de nuestra historia, de nuestra vida concreta-cotidiana- real. Un Dios que está mucho más allá (o más acá, no sé) de lo que "ya pasó". Un Dios que se actualiza, se hace nuevo cada vez, eterno presente entre nosotros. 
Un Dios que es presente y a la vez tan lleno de promesa hacia adelante: "el que cree en mí, jamás tendrá sed". ES presente y ES promesa.

Que vivir "haciendo memoria" no nos haga perder de vista el vivir lo concreto que nos pasa. Que podamos estar atentos a los mil signos que dan cuenta de la vida que fluye, a veces sembrándonos preguntas, pero también regalando respuestas, ahí mismo, en el suelo que pisan nuestros pies y al abrigo del cielo que acompaña nuestros pasos.




domingo, 5 de agosto de 2012

Querer y dejarse querer...

Abrir la puerta de la casa-corazón y salir al encuentro, animarse a llegar a otros, relacionarse,  ser cercano, cálido, querer; ponerse en movimiento, ir al encuentro, dar el primer paso, dejar señales para otros.

O bien...

Abrir la puerta de la casa-corazón y dejarse encontrar, dejarse "visitar", dejarse querer, recibir, ser uno el alcanzado, acoger, esperar, animarse a recibir.


Estas dos ideas van y vienen dentro mío hoy. Es que fui sorprendida con regalos de presencia y cariño, de cercanía y amistad; tantos y tan lindos que todavía no salgo de mi asombro, ni mucho menos del estado de alegría que ahora tengo.

Y pensaba que para esto último, de tener puertas abiertas y dejarse "visitar", se requiere más confianza que para ponerse en movimiento hacia otros. Implica dejar que un otro vea nuestra cotidianidad, también nuestro desorden, que irrumpa en cualquier momento,  implica una disposición a "estar" en casa para recibir, y una vulnerabilidad de donde ya no podría salirme; implica también un estar como se está sin disimulo. 
En casa uno ES como ES. 
Dejarse regalar gestos de presencia  y cariño es aceptar que otros me quieren como soy.

Recordando/me claves...



Esperanza. Hay una disposición a la Esperanza que a veces pareciera faltarme. Sé que es vital, que es una virtud que no siempre testimonio, sé que a veces cuesta vivir desde ahí. Hago experiencia muchas veces-más de la que me gustaría-  de vivir desde la no esperanza. Esperanza invita a creer, a confiar plenamente en algo que todavía no es. Vivir en esperanza implica optimismo, no el optimismo "corto" de quien espera que la vida sea color de rosa, sino aquel que vive quien sabe que a pesar del dolor y la cruz, el amor y la vida tienen la última palabra. Vivir en ESPERANZA es todo un desafío. Cuando lo cotidiano nos abruma, nos aplasta, nos desmoraliza, nos abate, vivir en esperanza parece más una utopía, un imposible, un espejismo que una invitación posible.

...que construye. Es un un ponerse en acción, en movimiento, en capacidad de "hacer" algo. No creyendo que tenemos todo en nuestras manos, ni sumándonos a la carrera de hacer, hacer, y hacer olvidándonos de SER.  Un construir que no dependerá de nuestra fuerza, de nuestra voluntad, de nuestra preparación, de nuestro mérito, de nuestra virtud, de nuestra capacidad, de nuestros "nuestro". Cuando nuestros "nuestro" no son tan "positivos", o hay tiempos en que no los experimentamos así, es donde la esperanza apoyada solo en uno se vuelve amenaza e ilusión. La ESPERANZA construye, nosotros le prestamos nuestras manos. Me gusta verlo así.

...mientras. Ese mientras me dice que estoy de camino, marca un límite, un todavía no que a veces me duele. Mientras, me dice que aunque no me de cuenta del todo, algo está pasando en este momento, durante, "mientras tanto". Un tiempo que tiene movimiento aunque no lo perciba a conciencia. Un tiempo en que quizás está bien no tener conciencia de todo lo que está sucediendo, algo se está preparando aquí y ahora. Algo está sucediendo, se está gestando, está aclarándose dentro, aunque "todavía no" me de cuenta o lo experimente así.

...espera. Me dice de paciencia. De una paciencia que tantas veces me escasea. Paciencia es el complemento indispensable de la esperanza. La invitación a la paciencia necesariamente me habla de tiempos, de un tiempo que "todavía no" es; todavía no llega. "La paciencia es la virtud de los dioses" dicen. Y es una virtud que debo aprender todavía, no me fue dada en abundancia. Espera me refleja expectativa, posibilidad de encuentro, deseo de recibir, disposición especial para ello. Espera me dice que no estoy solo o que no hay vacío posible. Espera me habla de otros -a quienes espero- o de algo que está por llegar a mí. Espera me invita a pensar en los modos de esperar. Si espero, no des-espero. Si espero algo, aun cuando no me perciba así, es que en mí la esperanza, la paciencia, la posibilidad de creer, la confianza...en algún lugar del alma, aunque no sean leños encendidos y llameantes, a modo de brasas silenciosas permanecen encendidos en absoluta posibilidad de re-encenderse.

Esperanza que construye mientras espera.

(es mi deseo para vos y para mí, que podamos acompañarnos en el camino  para poder vivir en estado de esperanza... dicen que es lo último que se pierde)


domingo, 22 de julio de 2012

El camino como turista



Viajar, conocer otros paisajes, relacionarse con otra gente, salir del espacio familiar, dejar de lado las actividades cotidianas, las obligaciones, los relojes  y sumergirse en un tiempo de vacaciones, en formato  "turista" por unos días.
Comparto hoy, apenas "anotaciones" que fui haciendo en uno de mis últimos viajes de vacaciones. Lo acabo de re-encontrar  ahora mismo...

(de octubre 2011)

"Me encontré en esta semana diciendo: -no me importan los tiempos, “no tengo nada más que hacer que estar acá”.  Como si la única dimensión real, posible, verdadera fuera el momento presente. Como si careciera de sentido hacer cualquier ejercicio de memoria estando ahí, o pensar en la semana siguiente.

Nada más que estar acá.  En tiempo real cada cosa se vive como única, este paisaje, esta comida, esta conversación, este descanso, este despertar, este pleito, este detalle, esta risa, esta emoción, esta opción…

Nada más que estar acá. Los vínculos se vuelen espontáneos,  nada sabemos de la persona que viaja km de distancia con nosotros, conversamos como si nos conociéramos de la vida, de siempre; compartimos almuerzos, paseos, fotos; cuidamos en viaje a cada nene como si cada uno fuera un poco responsable por todos ellos. Con la misma espontaneidad, termina la semana, y cuanto más habrá alguna despedida más cálida hacia alguno, pero todo termina en el punto de llegada. Sin transición, sin más aviso, sin culpa ni reparo de ningún tipo.

Nada más estar acá. Cada acción está dentro de un plan de viaje diseñado, organizado, cronometrado, y dirigido por un coordinador y una empresa. Hay margen, claro, para las decisiones personales, optar participar o no en tal o cual propuesta; pero los márgenes de tiempo casi nunca son los necesarios para cada uno.  La comodidad de que otro piense el viaje por mí, y aparente resolver las contrariedades de mi estadía se vuelve incómoda; es el precio de “nada más estar acá” de esta manera, como turista.

Nada más estar acá. Por momentos imagino mientras lo digo cada vez, que es casi un paraíso vivir de esa manera “estando así sin más en el presente”; pero no es cierto, no es real, no es posible vivir de esa manera. La vida, el presente incluso, está lleno de memorias, de afectos con historia, de imágenes que traemos de antes, de procesos, de ciclos, de futuro, de sueños, de metas, de horizontes, de rumbos, de expectativas, de incertidumbres."

(de julio 2012)

Me releo. Cuando lo escribí reparé especialmente en la fuerza de "estar acá". Me parecía que, aún con sus lados incómodos, esto de ir como turistas aportaba mucho de espontaneidad, de flexibilidad, de no preocupación, de cierta frescura. Sobre todo el valor de vivir el momento presente, que por todos lados estos días se anuncia como primordial.
Ahora al releer, la frase que me hace  eco más intenso es "NADA MÁS..."
Un nada más que me anuncia lo poco que parece ser "estar acá"...como un "apenas" estar acá.Y pienso (porque a veces pienso).  "Nada más estar acá" se cae no por la posibilidad de vivir el presente, sino por el "cómo" vivir ese presente, por el modo de hacerlo. Y un cómo como turista es lo que me hace ruido. El turista no se compromete. El turista mira, se deslumbra, se asombra, se maravilla, se divierte, socializa, se pone en movimiento, etc, pero de un modo un tanto artificial. Nada de lo que ahí está ocurriendo lo compromete más allá del tiempo en que dure la experiencia de viaje. Es fugaz. Aún cuando el destino sea elegido, toda la experiencia está ya armada sin atención al deseo o necesidad particular de cada viajero. Se vuelve impersonal. Se vuelve un recorte en la vida de cada uno. Recorte que poco tiene que ver con los días previos, y poco tendrá que ver con el día siguiente al viaje.

En estos días pienso mucho en el valor del tiempo presente, de aceptar la realidad que vivo intentando no quedarme aferrada a lo que no será o no fue, celebrando que la historia vivida me trajo hasta esta parte del camino, y celebrando también que este punto en el que hoy estoy, es el punto exacto desde donde he de partir al paso siguiente -que es futuro, y que aún desconozco- El presente tan entramado con la historia y con la esperanza. Ese presente lejos de ser un "nada más estar acá", es la maravillosa experiencia de "mucho más que estar acá". No quiero vivir la vida como turista. Hay tantas otras formas de transitar el camino. 

Si leíste hasta acá me gustaría preguntarte cuál es tu modo de transitar la vida o cuál te gustaría que fuera; y si tenés ganas lo compartas. Si querés, claro...

Abrazos.




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