sábado, 20 de febrero de 2016

BUSCAR

Buscar implica necesariamente salir del lugar en el que se está, para ir tras aquello que se busca. Sea que lo que se busca esté fuera de uno o dentro. Hay que salir. Si alguien dice estar buscando pero no hay ningún movimiento hacia.. es muy probable que esté "esperando" pero no "buscando".

Buscar hace salir, invita y compromete a eso. 
Puede significar abrir las puertas de casa, recorrer caminos, arribar a otros paisajes, conocer otras historias, dejarse atravesar por otras gentes. Puede significar abrir los ojos, agudizar todos los sentidos, meterse más profundo, más hondo, más minuciosamente adentro. Puede significar abandonar algunas certezas, abrirse a la escucha, dejarse iluminar, limpiar la mirada de ciertas costumbres, seguridades, recorridos ya hechos. 

Siempre la búsqueda nos pone frente a la novedad, no se busca en el vacío, sino en un contexto que no arma para sí mismo el buscador, es un marco que no está en sus manos. Afortunadamente, claro. ¿Qué sentido tendría que alguien se pusiera a buscar un tesoro que él mismo ha escondido y del que ha incluso dibujado el mapa? 

Buscar a ciegas nos abre a otra aventura, que no es otra cosa que ¡la aventura de vivir despiertos!

Ir a lo conocido, a lo que se da por hecho, a lo seguro, puede poner al buscador en un terreno demasiado estrecho, pudiendo ser justamente eso que da seguridad el límite mayor para encontrar aquello que se busca. Hay un riesgo necesario que asumir. Un camino, no hecho por nadie más, que espera ser recorrido. A veces son senderos nuevos, imperceptibles, en los mismos territorios que ya se habitan; a veces la novedad es completa: recorrido, pasos, territorio, tiempos...

Para algunos BUSCAR se vuelve una manera de vivir. Cada hallazgo abre nuevas preguntas, nuevos anhelos, nuevas razones para andar. Cada búsqueda trae consigo un lindísimo movimiento de esperanza, de ejercicio de paciencias y desilusiones entramadas, de deseos y sueños también. Buscar y encontrar en una dinámica que no tiene fin, y que se vuelven como los naturales movimientos de inspirar y exhalar, buscar y encontrar como respirar=vivir.

Me sé entre estos. Me reconozco en ese movimiento permanente, en ese deseo de vivir una vida que valga la pena ser vivida para mí misma y para otros. 
Como siempre estoy encontrando y buscando en simultáneo; la sorpresa constante suele ser que en medio de todo el movimiento "buscando lo que no encontraba, encuentro lo que no buscaba"...  
Sorpresas del camino para agradecer, para disfrutar y para aprender a confiar en los procesos y en los tiempos de cada cosa. 




domingo, 14 de febrero de 2016

PEHUEN


La Araucaria o Pehuen es un árbol propio de la Cordillera Neuquina en la que anduve por este tiempo. Es un árbol de hojas perennes; está desde su origen llamado a vivir muchísimo tiempo. Varias generaciones de una misma familia son testigos del crecimiento de un árbol, y cada árbol bien podría escribir detalladamente la historia completa de la comunidad que crece y vive allí. Es parte de la identidad del lugar, sin duda, pero también el sitio en donde crece le da una identidad especial. 
Más allá del paisaje que lo apropia y lo acoge, hay algo que tiene el Pehuen que lo identifica y unifica con las personas del lugar. Su modo de dar fruto, tiene a mis ojos una connotación especial: los piñones (fruto) en abundancia y a tiempo crecen en las ramas del Pehuen ofrecidos al cielo. No como la mayoría de los frutos de otros árboles, que crecen colgados de la rama  de origen y al madurar se dejan caer. El gesto del Pehuen, con sus ramas arqueadas hacia arriba, levanta en signo de ofrenda cada uno de sus frutos orientados al cielo. Imagino la ceremonia presente en el gesto: este fruto no me pertenece del todo; fructifico, lo hago crecer, lo acompaño a madurar, y cuando casi está listo lo presento en ofrenda al cielo; agradezco haber tenido el regalo de ser parte de esta vida.
Foto: Ambrosio Lipovec
Ya maduro el fruto caerá, y esa es otra historia.
Así es la gente de este lugar. A puertas abiertas, ofreciendo lo propio, Dios primero, o Dios por delante (como dicen) y entonces sí, lo demás. En casa de Huberlinda, pude ver esto -un signo/regalo más: el primer mate, aún en sus manos, fue llevado hasta afuera y puesto en alto. no sé que palabras mediaron entre el cielo y ella, sé que hubo ofrenda. Fue bonito saberse casi bendecido, invitado a estar no solo por el corazón humano que acogía, sino siendo parte de un encuentro ofrecido que luego se derramó en abundante vida y una compartida linda y sencilla mate de por medio.

El Pehuen sabe que el fruto no le pertenece.
La comunidad Mapuche en la que estuve compartiendo estos días, con una sabiduría preciosa, entiende que la Tierra con todo lo que hay en ella, no es objeto de apropio. A la tierra se le pide permiso, nos acoge no somos sus dueños. Al agua se le pide permiso, se nos da no somos sus dueños, al Volcán se le pide permiso... Así en todo: se habita pero no se apropia. Tan simple como eso, tan hermoso como eso, tan esencial. 
Pehuen y tantos nombres que podría escribir ahora, GRACIAS por recordarnos quienes somos, de dónde venimos, y cuál es nuestro lugar con respecto a todo lo creado.


jueves, 11 de febrero de 2016

AGRADECER (segunda compartida)

 

Vengo de una experiencia que me dejó como saldo el corazón entibiado, blando, abierto; arropado en un sentimiento de felicidad del que no quisiera desprenderme nunca. Por momentos la tentación es no querer despedir, no poder abandonar aquello para poder seguir andando tranquila y atenta a lo que ahora la vida me pone delante. 

Me asalta por sorpresa cierta nostalgia. No quiero darle lugar porque sería reconocer que algo de lo vivido quedó fuera de mí y no es verdad. Extraño, sí; me encantaría seguir estando donde estaba hace unos días, sí, es cierto. Pero nada de nostalgia. 


Lo vivido fue un regalo desbordante, sorpresa tras sorpresa, superando todo lo que hubiera podido imaginar o prever. No podría pedir más, los regalos se reciben y se agradecen. 

Ahora se trata de eso: de agradecer tanto recibido, con palabras, con sonrisas, con gestos que den cuenta de lo que traigo dentro. Se trata de dejar salir a través de los ojos todas las miradas que me quedaron guardadas en el alma; a través de las palabras, las historias que quedan para siempre entramadas a la mía; a través del silencio, las escuchas que fueron paz y perdón para mí en estos días.

Nostalgiar no es lo mismo que soñar. Lo primero nos deja anclados a lo que ya pasó, quedamos anhelando más como si lo vivido no hubiera bastado, quedamos mirando para atrás como si des-creyéramos de la novedad que la vida tiene en adelante para nosotros. 


Soñar es otra cosa: caminar atentos al suelo que ahora pisamos, sumando nuestro esfuerzo al ahora pero con la mirada abierta, esperanzada, sin límites a todo lo que vendrá. La nostalgia se adormece en lo vivido, los sueños nos abren a la espera.

Quiero seguir soñando, mientras mi pulso va marcando feliz y serenamente un encadenado de gracias infinitas... gracias... gracias... gracias....



miércoles, 10 de febrero de 2016

Los caminos de la Vida... (primera compartida)

Golpear las manos. Aventurarse los perros a ir hasta los que llegamos de visita. El silbido salvador que desde la puerta de casa les avisa que somos bienvenidos. Pedir permiso. Entrar. Reconocernos casi sin mediar palabra. Asiento. En silencio dar comienzo a un ritual de mate que va y viene. Las miradas empiezan a encontrarse, a encontrarnos. Ahora las preguntas de rutina, necesarias, esas que dicen que nos conocemos un poco, que nos abrimos las puertas del alma-casa mutuamente. Hablamos de las cenizas del volcán, de las chivas, de un zorro amenazante, de los misioneros de antes y de ahora, de la Rural, del trabajo con las manos, de Dios, de la Tierra, de mi ciudad, del campo, de los caminos, de la veranada, del invierno y la nieve, de otras cosas. Tortas fritas, dulce casero, gestos que se multiplican en la simpleza profunda de quien da lo mejor que tiene, en algunos casos todo lo que tiene. Risa fácil, las palabras que empiezan a tejerse luego sin esfuerzo. Compartir y que el tiempo poco importe. Andar caminos, y que hasta lo que pareciera a primera vista repetido se viva con novedad. Paisajes que  nos ensanchan la mirada, que nos invitan a mirar lejos y cerca, en vuelo y en profundidad, todo a la misma vez. Todo esto es lo que me hizo sentir tanta plenitud en estos días, lo que me hizo/hace latir el corazón al pulso de una felicidad pocas veces emanada con tanta nitidez, lo que me hizo/hace/hará -espero y deseo- vivir de otra manera. 



jueves, 31 de diciembre de 2015

de TIEMPO.

Hoy todo nos pone de cara al TIEMPO, parece ser el protagonista de este día: el tiempo vivido, agradecido, rememorado, evocado; el tiempo invertido, gastado, perdido; el tiempo computado, y marcado; el tiempo en proyección, en planes.

Es bueno que haya un momento para poner especial atención a lo vivido y a lo que se desea vivir, para visualizar de cara al tiempo de qué modo lo vamos transcurriendo; pero por alguna razón -o varias- no me genera ninguna emoción especial el cambio de almanaque, el "mágico" cruce de las 24 hs de este día en dónde a veces pareciera que estamos estrenando la vida. La misma que no para no espera, no avisa -como dice Drexler-, la misma que late en una exquisita y perfecta continuidad entre lo vivido y lo que está por venir. Lo mismo da para esto que sea 31 de diciembre o 5 de agosto.

De que modo se entrecruza ese tiempo socializado, el de todos, con fechas, horarios y acontecimientos comunes; con el otro tiempo, el que nos va marcando en el corazón esas instancias de apertura a la novedad, a cierta certeza de plenitud, a un escalón de crecimiento, a otro nivel de libertad interior, el "tiempo oportuno" de cada uno. Ese que no está particularmente señalado en ningún almanaque y que no podemos prever, que no viene pintado de rojo en ningún calendario pero que quedará marcado en el alma para siempre.

Eso nos deseo ahora. No voy a renegar del cambio de año, y claro que te deseo lo mejor para tu vida hoy y cada día; pero más especialmente nos deseo que podamos estar atentos, permeables, abiertos a VIVIR estos tiempos oportunos que vamos a encontrar a la vuelta de un día cualquiera, de una hora no señalada.

Seamos felices con lo que la vida nos traiga de regalo en adelante, y seamos agradecidos con lo que ya nos dio. 




domingo, 27 de diciembre de 2015

De la verdad del corazón.


A veces alguien se acerca con una sola pregunta chiquita, simple, verdadera, y nos abre el corazón. A nosotros mismos, primero. Uno puede responder con evasivas, con silencios, con cambios de tema incluso; pero la magia está hecha: alguien nos enciende una luz justito ahí donde estábamos más renuentes a mirar.

Ahora no hay vuelta atrás, para adentro y para uno mismo no hay escapatoria. Entonces nos disponemos a ver, a leernos los latidos que dicen tantas cosas. Pausamos las razones porque no se trata de ellas ahora. Respiramos hondo y nos juramos decir toda la verdad y nada más que la verdad. Esos momentos son gloriosos si uno está dispuesto a mirarse con auténtico cariño y ofrecerse ese descanso sin miedos, sin vergüenzas, sin excusas, sin prejuicios ni máscaras. Ese mano a mano con el propio corazón, tan necesario.

La oportunidad de sincerar el alma está al alcance de un silencio. Entonces comienza el encadenado de preguntas que no queríamos hacernos porque no tenemos tiempo ni valor para hacerlas, pero que acuden una a una a la cita sin que nadie las llame: ¿Qué sentís? ¿Añoranzas? ¿Qué estás necesitando? ¿Sueños despiertos? ¿Nombres? ¿Cuál es el alcance de tus corajes? ¿Qué te ilusiona? ¿Qué querés? 

Es tanto que nos llueven ganas de un abrazo. Esta soledad no se hace temible, ni árida. Es una soledad que nos encuentra. Toda la ternura que nos es posible nos acuna el sentir en esta hora y nos dice ¡dale, estás viv@!
Una sola pregunta cariñosa, sincera: "-¿Cómo estás? me interesa lo que te pasa", se vuelve un camino lindo para adentro. 

Lindo modo de terminar el año. Habrá que descansar el corazón, ordenarse, reconocer que hay dentro, animarse, celebrarse también, y dejarse sorprender.





jueves, 24 de diciembre de 2015

de DESEOS.

Ahí vamos transitando diciembre, absolutamente habilitados y urgidos por regalar buenos deseos a los demás. Vamos bien hasta que llega el "que se cumplan todos tus deseos". Algo me hace ruido en esa frase en particular.  La he dicho, más de una vez; la he escuchado cientos de veces, pero hoy...hoy "no me cierra". 
El deseo es aquello que desde lo profundo del ser nos pone en movimiento. Alguien me dijo una vez, hace años: "quien no desea, muere". 
El deseo nos saca de la inmediatez, nos presenta horizontes, nos hace de motor, nos tiñe de ilusión, de anhelos, de ganas. Deseos son puntos suspensivos a la espera de algo más. Deseo es el todavía no que nos implica otro esfuerzo, otro coraje, alguna resignación a veces. El deseo es bueno en sí mismo, me atrevo a decir, aunque nunca se cumpliera.
El deseo nos ahonda en lo que somos y vivimos;  y más especialmente en lo quisiéramos vivir. Es una brújula que orienta los pasos, o al menos debiera serlo creo. Es la voz que nos alienta desde algún rincón del alma a seguir andando. Es la otra orilla a la que nos lanzamos a nado, a vuelo, a como de lugar.
Debe ser cierto que quien no desea, muere. Al menos debe ser verdad para los mortales más comunes, para la mayoría de nosotros.
Pero ¿y si se cumplen todos los deseos? nos quedamos sin "pendientes", sin horizontes, sin utopías, sería como un "fin de recorrido". No, que no se cumplan todos mis deseos.
A veces deseamos cosas que no son convenientes para nosotros, que es bueno que no se den, solo que desde adentro no podemos verlo tan claramente. Necesitamos algunos NO para vivir más plenos, aunque aquello venga camuflado en límite, en pena, en cierta frustración, en por qués que no tienen respuesta. No, que no se cumplan todos mis deseos.

Que no se cumplan todos mis deseos. Es mi deseo ahora, ojalá este en particular se cumpla. Sé que así va siendo, sé que así será. Deseo vivir con los sueños despiertos, y para eso es necesario que no todo se de como espero.





miércoles, 16 de diciembre de 2015

Inventario-balance


El 2015 lo comencé lejos de casa, de mis hijas, de mi familia; en un paisaje totalmente otro. Cruzaron las 00 hs del 1 de enero, y el brindis, salvo por mi amiga-hermana que estaba ahí, fue con un grupo de desconocidos a los que probablemente nunca más vuelva a ver. Nos deseamos un feliz año y empezamos con esa sensación de “todo por escribirse” que nos regalan los nuevos almanaques. 

El 2015 me encontró estrenando caminos. Y me vio en muchas oportunidades repitiendo novedades para mi vida. Fue un año distinto desde el comienzo. Así lo viví aunque con menos conciencia de esto. 
Conocí tantas personas, rostros, voces, historias, casas, sueños. ¡Cuánto espejo hermoso he tenido la suerte de encontrar en camino! Reflejos para mi vida que me han ayudado a salir de cierta apatía general con la que venía respirando el día a día.

Soy una persona feliz, casi siempre. Tengo todo lo que necesito y más. 
En el 2015 compartí unos días en campo-cordillera, que me cambiaron la mirada para siempre. Ahora sé bien que el lugar en el mundo es mucho más que un lugar, es una experiencia que te atraviesa el alma, el nombre, la historia; y de la que ya no será posible desprenderse. Aunque haya ciertos lugares del mapa a los que siempre quiero y querré volver-llegar.

En el 2015 me escuché el deseo. Un entramado mágico de casualidades abriéndome un puente hacia algo que tanto tiene que ver conmigo, con lo que viene desde siempre en mí, con lo que arrastro de herencia, de don, de búsqueda; y me encontré cantando desde un lugar distinto al de siempre, y me encontré escribiendo como quien busca, como quien tiene sed de palabras, como quien anhela desovillar el propio corazón para volver a tejer con otra magia.

En el 2015 nació mi quinta sobrinita, a la que veré poco porque vive lejos, pero a la que amo con todo el corazón. La esperábamos, ¡todos la esperábamos! Nos trajo una alegría inmensa, como la llegada de cada una de las niñas de nuestra familia. Ver a los propios hermanos tan felices y plenos no tiene precio.

En el 2015 volví a ver a algunas personas especialisimas en mi vida, pude descansar en un abrazo, disfrutar de una presencia, sentirme tan querida, y  re-confirmar una certeza: hay quienes habitan/habitarán mi corazón incluso si no volviera a verlos nunca más

En el 2015 me re-enamoré de la música, de una sonrisa, de un lugar. Entendí que no estoy de acuerdo con el concepto de “amor correspondido”, que el amor es amor o no es nada. Que si uno ama y el otro no se entera, eso es solo un dato menor. Que se puede uno enamorar en silencio, y celebrarlo. Que se vuelven mágicos los minutos, las esperas, los encuentros mínimos con un poco de ilusión atravesando los instantes.

En el 2015 la adolescencia de mis hijas se me fue volviendo menos ardua, menos temible, menos difícil. Hemos aprendido a llevarla, a reencontrarnos. Aún no me resulta fácil pero puedo caminar esta etapa con ellas disfrutando nuevos momentos, riéndonos mucho juntas, amándonos quizás más cada vez si se puede todavía más. Sigo siendo aprendiz en esto de dar a mis hijas el aire suficiente que necesitan para intentar sus propios vuelos; pero no voy tan mal.

En el 2015 muchas veces he sentido que la vida puede ser ridícula, que a veces no tiene demasiado sentido, que no tiene tanta vuelta como pensaba y que “solo se trata de vivir”. Aprendo que son cada vez menos las cosas que valen mi rabia, mi desconcierto, o el desencanto; y muchas más las que valen mi alegría, mi esfuerzo, mis desvelos soñadores.

En el 2015 se incorporó Malasuerte Jr a casa, y con su llegada, constato que puedo ser más flexible de lo que a veces me creo. “Nunca vamos a tener gato”, con todas las explicaciones que el caso ameritaba; y acá estoy escribiendo con gatitonegrodeojosazules encima de mí. 

En 2015 cruzó el mar alguien desde un lugar que he soñado alguna vez, muchas veces. Quizás esta persona ha sido la encargada de traer esos aires, anoticiarme de su país, de los lugares que he  imaginado ver con mis propios ojos un día. Quizás no me toque cruzar a mí, y estará bien así. Como todo está bien así.

En 2015 sigo reencontrandome, me quiero más, y me celebro. Cuarenta y dos inventarios me valieron llegar a este: los que tengo escritos y los que no escribiría jamás. El año casi acaba pero el camino sigue. Esta vez no quisiera creer que empiezo con página en blanco. Por el contrario, deseo abrazar en el alma todo lo vivido y agradecer a lo grande, hacer fiesta por tanto, por todas las personas que habitaron de manera especial mi casa-corazón en este tiempo. A las letras más grises, a aquello que ha dolido más, a algunos entrelíneas que no han sido tan brillantes, los escribo en el envés de este inventario, sólo para mí. Del mismo modo que cuando se regala una rosa quién lo hace no intenta acentuar la presencia de las espinas de la flor sino su belleza, así quiero y necesito compartir este inventario-balance, con mucho más belleza y amor, que penas y cuentas pendientes.

¡Muy FELIZ VIDA para todos!  VALE TANTO LA PENA VIVIR!!!
feliz 2016




sábado, 12 de septiembre de 2015

el SECRETO de la FELICIDAD


En toda la semana no hemos dejado de hablar del Encuentro y la Fiesta (Bicentenario de Don Bosco). En un mismo movimiento, muchos y desde distintos lugares del país, hemos estado casi en forma continua mirando fotos, reviviendo momentos, compartiendo experiencias; como queriendo asegurar que lo vivido no se nos escurra de las manos -o del alma-. La Buena Noticia es que justamente lo vivido, aquello de lo que pudimos hacer experiencia, queda para siempre ya no solamente en categoría de "recuerdo", sino como parte inseparable de uno mismo.

Me despierto hoy con cierta nostalgia. Extraño. Tengo ganas de "volver", de estar cerca de algunas personas especialmente. Me pregunto cómo es que una experiencia de tres días puede ser tan plena que uno llegue a sentir que ha sido de un sin tiempo compartido, de una eternidad vivida juntos. Le doy vueltas a esto como queriendo extraer cierta fórmula para la vida. 

Hago un ejercicio:  hago memoria por ej. de los tiempos que pude compartir con algún amigo muy especial para mí; sumo los minutos-horas (un mate, un ratito de charla, un chiste, un gesto, una foto...dos, una misa...dos...) Objetivamente no han sido tantos momentos, sin embargo es tan fuerte esa presencia que siento que cada momento ha sido compartido, y es tan intenso ese sentirse en comunión que transfigura unas horas en eternidad. Sigo buscando la fórmula, como si se tratara de la mismísima "fórmula de la felicidad",  y es que en el fondo creo que lo es. He sido tan feliz en algunos encuentros. Me han bastado miradas, gestos, unas pocas palabras para que mi corazón saltara de alegría en el pecho; para que tuviera unas ganas irrefrenables de abrazar y agradecer.

Creo que la tengo: la fórmula de la felicidad es el amor. No es una idea romántica, no, no. Esa plenitud del alma no tiene que ver con los minutos compartidos, tiene que ver con otra cosa. No tiene que ver con la magnitud o la cantidad de los gestos compartidos. No tiene que ver con algo emocional ayudado por un contexto precioso como el que nos ha tocado compartir. Intuyo con una seguridad interesante que la plenitud del alma es directamente proporcional a la experiencia de sentirse y saberse verdaderamente amado. Cuando se es amado bien, cuando el otro nos acoge en su vida con cuidado, con auténtico cariño, la infinitud del amor nos sella a perpetuidad en el corazón: "FELICIDAD". 

Todos tenemos en las manos la llave de la felicidad, solo que todavía no hemos entendido que no abrimos con ella la propia. La llave/clave, consiste en que otro (o muchos otros) hagan experiencia a través nuestro, de sentirse auténticamente amados. Tenemos esa misión, esa tarea. Y si hemos sido bendecidos con esta experiencia tenemos casi la obligación, el deber, de hacer que otros puedan vivir lo mismo, abrir la felicidad en el corazón de los hermanos. En la autenticidad del amor y de la intención, a veces un pequeñísimo gesto marca el corazón para toda la vida. Una sola experiencia de amor así, puede salvar del desamparo, de la tristeza, de la soledad, y ponernos de cara a la VIDA y la ALEGRIA. 

Todo esto, transferido a la experiencia de Fe, al saberse Hijo Amado del Padre, a descubrirse abrazado por ese Amor... (es otro capítulo ♥ )


martes, 8 de septiembre de 2015

No podemos callar lo que hemos visto y oído!

Soy parte. Aunque en teoría inicio camino como "externa" o como "infiltrada", no pasa mucho tiempo, antes de que me descubra en el corazón de la fiesta, en el centro mismo de la experiencia.
Por encima de todo formulario, de mi intentos, de ciertas cláusulas que parecen dejarme fuera; la invitación me llega directo al alma en formato de deseo profundo, de necesidad de agradecer, de mi sed de celebrar con toda la alegría posible.
Sé bien Quien es el que me invita, y no voy a decirle que no. Yo misma le he pedido este detalle, y su Ternura no solo me concede el deseo, sino que además me regala privilegios y mimos que por muy lejos exceden lo que espero.
A pura sorpresa estoy. Me conmueve el sincronismo en los gestos que se suceden uno tras otro, como peldaños debajo de mis pies en ascenso directo a un paraíso precioso formado por canciones, amigos entrañables, encuentros, memorias, miradas, abrazos y alegría actualizada.
No puedo pedir más, me digo. Es demasiado! Parece que va a estallarme el corazón de la alegría. "Me veo y hasta siento envidia de mi misma" -como me decía alguien en estos días- porque parece increíble tanto regalo, estar uno mismo en esta marea de felicidad tan honda. ¡Qué hermoso es experimentarse tan dichoso de ser quien se es y de estar donde se está en ese momento!
Me zambullo en el sueño de alguien que "también me soñó". Vuelvo a empaparme de su vida, y la celebro porque se trata también de mi vida y del entramado hermoso que se ha tejido en el camino con las vidas de tantas personas que quiero y me quieren, que he encontrado o me han salido al encuentro. Un sueño que nos une, desde hace 200 años y para siempre. 
Desde muy dentro reafirmo mi propia identidad, vuelvo a encontrarme en mi familia, a reconocerme en el ADN de un carisma que me enamora, renazco a una alegría que no me podrá ser arrebatada, recupero las ganas de hacer vivir a otros esto que a mí se me ha dado a vivir y que llena de sentido mi modo de pasar por el mundo, encuentro reflejo en las miles de sonrisas y ojos brillantes de emoción que atraviesan el patio de los sueños, el patio cotidiano de nuestra entrega, soy testigo directo de la humanidad en su más bella expresión en los ojos, en las sonrisas, en las delicadezas que tienen mis hermanos para regalarnos a mí y a tantos otros.

Nadie puede robarnos la fiesta. Es verdaderamente NUESTRA, de todos, para todos los que queremos vivirlo así.

¡Nada como sentir que estoy en CASA! ¡Gracias Don Bosco! Tu vida, transformó la mía.


jueves, 27 de agosto de 2015

Encontrarnos.


"Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo..."

Tu amistad me salva. Me regalás una felicidad inmensa solo con estar. 
Sos para mí único en el mundo, aunque haya miles semejantes a vos, y sienta por muchas de esas personas un grandísimo cariño. 
Sé que soy semejante a miles de personas de tu mundo, pero hacés que me sienta única cuando compartimos, cuando se nos regala encontrarnos. 
Ser parte de una historia que nos hermana me hace feliz. 
Gracias AMIGO y HERMANO de mi alma; mi casa y mi corazón se llenaron de tu presencia y quedaron habitados por una alegría infinita.

"Eres responsable para siempre de lo que has domesticado"

jueves, 30 de julio de 2015

Señal de vida.

Hace un mes que no escribo. Julio transcurrió completo casi sin que me diera cuenta del paso del tiempo. Es buena señal para mí. No tuve necesidad de "medirme", de estar pendiente de otras cosas, de complacer particularmente a nadie. 
Siento que he viajado a un lugar que hace tiempo me esperaba. Que he estado lista, justamente con casi nada de equipaje. Unas pocas señales de camino. Una soledad necesaria para poder ver aunque sea en bosquejo por donde va mi vida. Un silencio casi reparador de tanto aturdimiento. Tiempo de movimientos lindos, chiquitos, serenos, y llenos de vida. 
Escribo. Probablemente a pocos les sirva esta entrada de blog, pero como otras veces, me dejo señal también a mí.

Tengo una ilusión, tan mía, tan que tiene que ver conmigo y con quien soy, tan grabada en el alma desde siempre, que parece que haberla desempolvado de miedos y prejuicios me encendió muchas ganas de vivir. Me estoy animando a un sueño y a un deseo personal, sin más aspiración que transitarlo, que abrazarlo, y que soltarlo al viento cargado de mí. En mi lista de cosas que deseo antes de partir, pude marcar un ítem especial. Sonrío. 

¿Por qué razón vamos tan distraídos de nosotros mismos? ¿Por qué nos escuchamos tan poco? ¿por qué vamos viviendo por costumbre sin revisar que cosas nos ponen en movimiento creativo y vital, que cosas nos hacen ir por la vida con alegría, con esperanza? 

Hay rutinas necesarias, sí. No todo lo que hacemos en el día o en la semana nos apasiona y nos conecta con lo más lindo que traemos, es cierto. Pero no es posible que no registremos siquiera, qué es eso que nos hace levantar a la mañana con otra fuerza, que nos hace esperar, que nos desafía, que nos hace tener ganas de nosotros mismos.

A veces es necesario vaciarse de todo, todo, todo y revisar los caminos, los pasos, los mapas, y los sueños. Y entonces sí, volver a cargar solo aquello que estamos dispuestos a llevar con amor. Si es tiempo de despojarse de otras cosas, que sea. Si es tiempo de abandonar las distracciones, que sea. Si es tiempo de parecer perdidos, que sea. Si es tiempo de cambiar el orden de prioridades que sea. 

Es tiempo de vivir, entonces, que sea.


sábado, 20 de junio de 2015

De amigos y viajes -del otro lado del viaje-

Ahora el viaje es desde mí. 
Mis amigos viajan en mi corazón, invitados especialmente, con vistas para adentro. 
Ordeno sentires, enciendo luces en las memorias de los momentos más felices, saco brillo a cada gesto de su inmenso cariño con que han dado tanta vida a mi vida, entibio con todo el amor que puedo lo que traigo dentro, inundo todo de los recuerdos más lindos, más plenos, más únicos, más nuestros, todos aquellos que dan cuenta del viaje compartido. 
Para cada estación, una canción. Cierro los ojos, abro el alma, y hay tanto ahí.
Lloro y río lágrimas agradecidas por el regalo increíble de este viaje que atraviesa la vida completa; lloro de amor, por haberme sentido tan amada; lloro de alegría, y es que el viaje fue mucho más feliz de lo que recordaba; lloro cada sueño que se fue tejiendo a partir de otro que a la vez era otro que era otro...y así...

Si soy todo lo feliz que pueda, si tengo el coraje de seguir soñando mis propios sueños, si mis pasos son coherentes con lo que dicta el corazón, si mis ojos se animan a mirar un poco más esperanzadamente, sé que los habré llevado a través de mis ojos, mis caminos, mis sentires, mi propia vida, a una gran excursión que habrá valido la pena. 




domingo, 14 de junio de 2015

Otro de SUEÑOS...

(Estoy algo monotemática estos días, y es que la "tinta" con la que escribo viene de adentro;  no podría escribir de otras cosas ni haciendo fuerza. 
Tengo dos opciones:  silenciarme unos días hasta que se me "pase el tema", o  seguir repitiéndome en unos cuántos post más para, en una catarsis vital y feliz, poder "sacarlo todo afuera como la primavera...(ya que) nadie quiere que  adentro algo se mueeeera".
Dicho esto, adivinan cuál es la opción que tomo. El que se aburre de leerme, sea libre y feliz de partir.)


Hay sueños de corazón adentro, que no se tejen en uno o dos días, sino que tienen mucho que ver con lo que somos, con la vida que nos atraviesa. Se nos salen por los poros, deseamos abrirlos, contarlos, compartirlos. Al menos así lo experimento.

En ese contar, que no es a los cuatro vientos ni a todo el mundo, van apareciendo espectadores/testigos, cómplices, y compañeros del sueño. 

Los primeros son aquellos que  anoticiados de lo nuestro, van variando entre la indiferencia y el entusiasmo -con todos los matices intermedios- pero no se sienten particularmente afectados. Simplemente nos miran soñar. No es una cuestión de más o menos cariño. Los hay que nos aprecian realmente mucho pero que no pueden entender o sentir con nosotros esta vez.

Otros, los cómplices, pueden sintonizar el corazón con nosotros, pueden ver más allá de lo externo. Intuimos que algunos están dispuestos a velar a nuestro lado por lo que nos mueve hacia adelante, por lo que nos ilusiona.

Y los hay, que no solo son cómplices por su don de celebrar nuestra alegría, sino que se vuelven por puro regalo de la vida, compañeros de sueño. No necesitan explicación, no nos oyen desde fuera. No les da igual. Uno puede sentirlos y sentirse ensoñando lo mismo.

Ahora, dos anhelos muy míos, se ponen en movimiento.
Quienes me siguen en el blog saben, porque lo escribí muchas veces a lo largo de estos años, que un sueño muy especial desde hace poco más de 25 años, es poder viajar a Italia alguna vez.
Por estos días, mi amiga-hermana, mi cómplice y compañera de sueñoitalia; adelantó sus pasos siendo parte e invitada en el sueño de otro. Sus pies y sus ojos recorren y miran también por mí, lo sé. Como sé también que es la única persona que puede entender desde dentro, ahora más que antes, cuánto significa para mí este sueño en particular. Celebro sus pasos, sabiendo que aunque he viajado en el corazón de otros amigos, esta vez es la más especial de todas.

Y lo otro es que empecé clases de canto. Para muchos es algo intrascendente, pero para mí es algo especial. Hace poco más de 20 años alguien decretó que no podría hacerlo, y aún siendo algo que deseaba tanto, le creí. Será que ahora no tengo ganas de relegarme, será que prefiero creerme a mí misma el sueño y las ganas, será que poco o casi nada me importa lo que piensen los otros esta vez. Y en esto también: cómplices y compañeros de sueño me alientan y celebran conmigo.

Hoy escribo sobre todo para decirles gracias a quienes saben que están entre estos dos grupos: CÓMPLICES Y COMPAÑEROS de sueños. Gracias por ayudarme a creer, por encender mis propios fueguitos interiores, por la ilusión compartida. Gracias por regalarme esa alegría.

viernes, 12 de junio de 2015

Sueños son verdades (parte II)

"Los viejos sueños eran buenos sueños. 
No se cumplieron, pero me alegro de haberlos tenido."   

(Los Puentes de Madison)


De pronto tropiezo con frases y hechos que atraviesan los sueños y el alma, que me ponen de cara a la ilusión sin dudas, pero también me hacen mirar la propia realidad de otra manera. ¿Será que sueño y realidad se alimentan mutuamente? 

Adhiero  a la frase del encabezado. He tenido sueños que no se cumplieron, eran buenos, muy buenos sueños -nostalgia-. Algunos nunca se cumplirán, y sin embargo me llevaron a caminos y realidades que ni hubiera imaginado vivir. Me alegro de haberlos tenido. Los celebro, me abrieron la puerta a un vivir distinto, a andar al ritmo de mis propios latidos, amaneciendo búsquedas que morirán conmigo. Me trajeron sorpresas inesperadas. Horadaron el corazón a pulso lento, domando mis propias impaciencias, mis penas, mis desilusiones pasajeras.

De los sueños viejos algunos se están cumpliendo. Vestidos de realidad, a uno a veces lo despistan un poco. Claro, el sueño se detiene, se deja alcanzar, se deja asumir completo en tiempo y espacio, en ilusión y espera, y se vuelve real. No deja de ser sueño, es que estamos en él, dentro, abarcándolo, empapados de él. ¡Como mis hijas! Con seguridad el sueño más bonito que he tenido y tengo.

Otros, adormecidos por falta de corajes, de impulso, demasiada prudencia, no sé... se han ido acomodando disimulados en la fila final del alma, no quieren molestar -dicen- Pero un día, como último recurso a la alegría, alguien los saca del anonimato y les dice que no se han sembrado ahí para estar silenciosamente atrincherados. ¡Hay fiesta dentro! Como un as en la manga que nos vuelve al juego, confiados, expectantes, más audaces, más fieles a nosotros, le abrimos paso. Los sueños viejos, cuando despiertan  reverdecen de magia.

Y los otros, esos que seguimos cobijando entre frases como "si tiene que ser será", los del todavía no pero ojalá que sí, los que tienen vocación de Esperanza, de abrir camino, de decirnos y que nos quede claro que "se puede". De esos tengo más de uno.

Sueños son verdades. Despierto el corazón, despierto el sueño.


sábado, 6 de junio de 2015

Sueños son verdades (parte I)

Me levanté con una frase molestándome las ideas: "hechos son verdades". 

La frecuencia del corazón hoy me dicta otra cosa: "sueños son verdades", y hoy quiero hacerme un poco de caso. Pienso que si hubiera sido más obediente a mis propias voces quizás otra sería la historia, pero no hay tiempo para quejas, todo está bien así.

Profesor camuflado en espejo, pregunta, me pone en diálogo con mis propias motivaciones, también con mis límites. La primera lección no transcurre por donde espero, y sin embargo siento que es exactamente por donde quiero ir. 
Me sorprende, me sorprendo de mí. Ah! que sensación hermosa volver a ser sorpresa para mí misma, despertar, tener miedo y emoción a la vez, transitar caminos no habituales, regalarme novedad.

Y porque "sueños son verdades", empiezo a desempolvar un sueño viejito, guardado, silenciado -literalmente silenciado- con tantísima ilusión. 

Me siento respirar en medio de tanto ahogo en el que vengo andando ultimamente. Y apenas si escribo algo ahora, para dejarme pistas de camino, señales en mapas mudos.

...


domingo, 31 de mayo de 2015

de aprender a vivir


Los tiempos difíciles, aunque uno no lo sienta del todo, también forman parte del encadenado de esperanzas que nos habitan.
Resistir, sostenerse, no dormirse, no distraerse de la vida.
Esperar en medio de las cosas que pesan y cuestan; no dejar que el desánimo nos tome por completo ni que el corazón se cierre o se distancie de las cosas que importan, parece ser el modo. 
Cuando la voluntad escasea, cuando se está solo, cuando poco importan las lecciones que uno daba por aprendidas, la esperanza se vuelve vital. Aunque haya que luchar para mantenerla, aunque haya que llorar para suplicarle que no nos abandone, aunque el amor venga camuflado en dolor e ingratitud, aunque haya que tener la desobediencia necesaria para no hacerles el menor caso a las voces que desde adentro nos tiran para abajo y nos generan confusión. 
Siempre hay algún sueño chiquito que nos aferra el corazón del lado de la alegría, ese pedacito de cielo azul en medio de la tormenta.




lunes, 25 de mayo de 2015

Y vengo sin embargo...

Más de una vez me siento expulsado y con ganas
de volver al exilio que me expulsa
y entonces me parece que ya no pertenezco
a ningún sitio, a nadie.

¿Será en indicio de que nunca más
podré no ser un exiliado?
¿Qué aquí o allá o en cualquier parte
siempre habrá alguien que vigile y piense,
éste a qué viene?

Y vengo sin embargo tal vez a compartir cansancio y vértigo
desamparo y querencia
también a recibir mi cuota de rencores
mi reflexiva comisión de amor
en verdad a qué vengo
no lo sé con certeza
pero vengo.

(Benedetti...y yo)


lunes, 18 de mayo de 2015

del AMOR infinito. ¡Bienvenida Male!

Amada Malenita,
un día alguien va a leerte esto que escribo: mi bienvenida al mundo de este lado de la vida. 
Hoy es un día muy feliz, y me pregunto como tus apenas 43 centímetros de ser, pueden significar un regalo tan infinitamente grande y hermoso. 

Te esperábamos desde antes de saber que estabas en camino. ¡Todos te esperábamos! 

Con vos, reeditamos la experiencia del amor infinito, como con cada nacimiento en la familia. Siento que te amo desde siempre, no sé bien como explicarlo, pero es que no hay modo; creo que es así como se siente el amor más genuino y más profundo.

Mi hermano estrenando de tus ojos el título de "papá", tu mamá que con vos en brazos, hoy se pone para siempre el más hermoso de todos los "accesorios"; y nosotros, todos, tías y tíos, abuelas y abuelos, primas y amigos sentimos una emoción inmensa y necesidad de decirle a Dios las GRACIAS por el regalo de tu vida entre nosotros.

Como desde antes de saber que vendrías, como desde cada día desde que supe que estabas en la panza de tu mamá, como desde hoy cuando al fin te conocemos la carita y podemos ponerle imagen al amor y a tu nombre... vuelvo a ponerte en manos de María. 

Que Ella te lleve en sus brazos, te bendiga con una vida feliz, cuide cada uno de tus pasos. Y bendiga y guíe a tus papás, que son los mejores que te podrían haber tocado.

¡Feliz vida sobrinita! Gracias por venir a nuestra familia, y por traernos tanta felicidad.




viernes, 1 de mayo de 2015

En el ♥ de los AMIGOS


Viajo en el corazón de mis amigos. 
Siento que hay un para siempre en ese modo. Cuestiones como tiempo, espacio y distancia dejan de tener sentido cuando lo pienso así. Nunca más habrá suficientemente lejos o cerca, ni medición de años o segundos.

Lo sé. Viajo en el corazón de mis amigos. Un mensaje con letras mayúsculas que irrumpen de repente, en lo que parece ser la frase principal de todo el mensaje: "¿ANI, COMO ESTÁS VOS?"; o una señal de vida que serena el corazón cuando uno está advirtiendo algún peligro para el otro.

Viajo en el corazón de  mis amigos, en las incontables coincidencias en la ruta personal del pensamiento. Pensar a la vez, decir lo mismo, escribir al mismo tiempo pregunta y respuesta  y la sorpresa de una telepatía de la que no tenemos plena conciencia.

Viajo en el corazón de mis amigos. Pueden ser prolongación de mis ojos, mis pasos, mis latidos, frente a un sueño/lugar que me habita y que no sé si alguna vez podré atravesar por mí misma. Pero viajo en ellos, y empieza a parecerme que eso alcanza.

Viajo en el corazón de mis amigos. Me sostienen sus paciencias, sus gestos de ternura tan gratuitos, sus presencias a pesar de mis ausencias. 

Y dicen que viajando se fortalece el corazón... ♪ ♫


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