jueves, 1 de junio de 2017

Somos.

Somos pura sorpresa. Para bien y para mal, todos lo somos. Y somos eco y espejo y parte de lo que otros son. Entonces cuando admiramos o criticamos, cuando ensalzamos o hundimos, cuando nos gratifica la felicidad de otro o por el contrario nos llena de envidia, cuando somos intrigantes y cuando no tenemos doblez, cuando la falsedad es nuestro modo y cuando la franqueza nos deja a cara descubierta frente a todos; ahí vamos (voy y vas) siendo ECO, ESPEJO, y PARTE de todo eso.

Es una buena oportunidad para revisar los propios modos, bucear corazón adentro, mirarse al mirar-nos. Porque en esto de ser sorpresa, lo más sorpresivo puede ser que te descubras tanto en las sombras como en las luces de los otros, que al alzar el dedo para señalar las mezquindades o los límites de otros, te estés reflejando vos en eso mismo.
Si tus expresiones son siempre de desagrado y de queja, existe una alta posibilidad de que lo que más disconforme te tenga sea tu propia vida y tu propia manera de ser.
Del mismo modo, creo, si tu rostro refleja alegría y paz, es muy probable que muchos a tu alrededor te estén regalando eso; mejor diríase es SEGURO que otros estén haciéndote ese regalo. 

Somos alimento o "comida chatarra" de los que tenemos al lado; del mismo modo que otros pueden serlo para nosotros.

Caminar en libertad es la posibilidad de compartir -de dar y recibir- todo lo que somos. Todos tenemos cara y contracara de las cosas, virtud y vicio, luz y sombra. Que sepamos dar lo mejor. Que seamos capaces de agradecer por las presencias que nos reflejan lo más lindo. Que podamos revisar lo que hay en nosotros de hueco y de amargo para poder transformarlo en vida agradecida y entregada.

Somos eco, espejo y parte. En nosotros también se juega la posibilidad de reflejar y recrear un mundo más humano y más verdadero. 

Y aviso, porque ya lo descubrí: el mundo mundial no empieza del otro lado en un país lejano; empieza justito debajo de los propios pies.



miércoles, 1 de marzo de 2017

Sorpresa.

Alguien te aporta la palabra sorpresa en el marco de una conversación chiquita, sencilla; y como si hubiera tocado alguna campana corazón adentro, salís a abrir sabiendo que hay mensaje para vos.
Ahí estás, parado en el umbral de la rutina, casi rendido, aburrido, cansado, con la mirada perdida. 
En alguna parte del camino cualquier entusiasmo, todo, se fue desvaneciendo hasta hacerse casi imperceptible. 
Pero "sorpresa", como una brisa con el mismo tenor de imperceptibilidad, enciende tu atención. Y como un niño que intuye más (por mera intuición o por coraje de deseo) te asomás por fuera del agobio, de todos los no que quisieras revertir, de lo todo igual de cada día que se vuelve cada vez más aplastante; y decís con inocencia e incipiente alegría -¿A ver?
Y no importa si ya puede verse aquello o no, si aparece inmediatamente algún sentido nuevo; sino que todo en vos desde adentro de los ojos y el alma intenta movimiento y se predispone distinto, se anima a la sorpresa, se despierta a la posibilidad.

Hay palabras-llave que accionan milagros, pequeños, casi nada y tanto.

La vida te da sorpresas, se dice por ahí.

Para abrirse a la sorpresa hay que atreverse al umbral
Foto: Nahuel Mapi Abajo


jueves, 23 de febrero de 2017

Desvelos

desvelar
  1. 1.
    Quitar [algo] el sueño a alguien.

    "tantas emociones lo desvelaron; el café la desvela"
    sinónimos:despabilar
  2. 2.
    Descubrir o manifestar [algo] lo que estaba oculto.

    "nos desveló cuál era el secreto de su éxito"
    sinónimos:revelar

Parece que te roban el sueño, que te lo quitan. Alguien intenta con cobardías y excusas, con embustes y silencios matarte el sueño. Sueño de "descanso", de estar tranquilo, de cierto reposo; y sueño de anhelo, de deseo, de ilusión. Intenta digo, porque no es posible que alguien pueda venir desde fuera a arrebatarte lo que está como tesoro guardado en el corazón: tu capacidad y posibilidad de alegría y de paz.

Y parece también, que se te abren los ojos, que se te ilumina alguna verdad oculta, que ciertas cosas se delinean distinto, que ahora todo lo ves tal cual es: sin máscaras, sin engaño, sin efectos ilusorios (que no es lo mismo, creo, que la belleza de la ilusión que te habilita el deseo)

Entonces el DESVELO se vuelve oportunidad de vivir EN verdad. 
No te engañes: llorar ahora te ayuda a depurar alguna desilusión y además limpiarse la mirada es necesario. El mundo sigue. La sorpresa está esperando por tus pasos. No te asustes, no te inquietes, no llores de más. Nadie más que vos puede ser dueño de tu alegría. Poco o nada importa el desamor que experimentes, la indiferencia que te regalen, la falta de franqueza de los otros. Solo en vos se juega tu capacidad de dar amor, de amar con todo el corazón sin guardarse nada. No hay manera de salir perdiendo. Te lo prometo. Lo que das...te lo das, y desvelarse está muy bien cuando lo que se quiere es VIVIR despierto.


(Nahuel Mapi Arriba - Luna llena - Desvelos para la Vida)


domingo, 19 de febrero de 2017

en estado de confianza..

Abismos impensados. Grietas invisibles que se abren en medio del camino. Y otra vez, oscuro. No control. Solo dejarse caer y esperar. La salida es para abajo, recuerdo, de algo que una vez leí. No se trata de reflotar sino de dejarse caer. Cierro los ojos mientras la caída libre (¿libre? me pregunto mientras tanto y sonrío por primera vez en algún tiempo sin forzar la mueca) Ese ir para abajo desorbitadamente, desarmado, sin ninguna clase de movimiento grácil, torpemente, rústicamente para abajo, lo coloca a uno en ESE momento preciso y no en otro. No hay tiempo para pensar, para evaluar, para las nostalgias. No es momento de intentar cambios de rumbo, no hay volantazo posible, el abismo nos arrebata toda clase de voluntad propia. Es momento de entrega, de manos abiertas y vacías, de no resistencia, de caer con peso "muerto" (aunque sea con todo el de nuestro vivir), de abandonar todos los intentos, de confiar justo ahora cuando pareciera que no se quiere ni se puede ni se sabe ya como confiar. Parece burla y sin embargo es lo más noble y auténtico de la confianza: es en la plena incertidumbre donde esta se vuelve cierta, sino no sería tal.
Cierro los ojos, y mientras me dejo caer, una plegaria honda se hace luz, deseo, anhelo, palabra, regreso: Que al abrir los ojos me encuentre con los Tuyos.



viernes, 27 de enero de 2017

LEER..


-¿Me leés? -dijiste- Apuré un sí y fui a lo más fácil, te leí el cuento.

-¿Me sacás una foto? -fue tu frase siguiente- Y claro, como no.


Vuelvo a las fotos. Las miro y un contundente sopapo al corazón me sacude, me despierta y me deja tambaleando. Pienso en la genialidad del que hizo este libro así, con ventana; y en la tuya que supiste asomarte a ella. Y pienso también en mi tonta y natural manera de mirar sin ver. Y en mi tonta y callada manera de no saber pedir que me lean también a mí, los ojos, los gestos, lo que no puedo o no sé decir.



Capítulo aparte es todo lo que puedo leerte en los ojos ahora. Gracias por tu lección. esta semana viene tan llena de gestos chiquitos que se vuelven inmensos para mí. Miguitas de TERNURA ♥.


sábado, 31 de diciembre de 2016

fin de año...


Veamos, el tema no es original, y lo cierto es que ahora mismo de cara al último día del año me digo que es interesante que todos o muchos estemos repasando/revisando cómo ha sido la vida en este tiempo. No es tiempo de estar tristes ni sentirnos defraudados o incompletos. Sino de volver sobre los propios pasos  para saber dónde estamos, recordar dónde estábamos, y poder mirar de nuevo hacia adelante con algún atisbo de certeza de que vamos hacia donde queremos ir.
Hoy miramos indefectiblemente hacia atrás, sea como evaluación personal de lo transitado, como memoria agradecida, como un rapto de nostalgia, o como un pararse consciente sobre los propios pies para abrir con proyección el camino a los pasos nuevos.  Se hace necesario no perder de vista lo vivido.

Me motiva en primer lugar agradecer, así sin más detalles la oportunidad de VIVIR. ¡Amo vivir! Y eso ES un regalo. Nos parece tan natural, tan "normal"... No quisiera estar distraída de esto: la vida, la propia, la de las personas que amo, la de quienes acompañan mi historia, la de los que están ahí para desafiarme a ser mejor persona -incluso aquellos que no me han querido o valorado-, la vida en sí misma es un regalo (cada minuto, cada día, este año) y tengo el corazón agradecido por esto. ¡Vivir es lo mejor de la vida! 

Le sigue -y me encanta hacer esto- un listado de nombres. En principio todos aquellos que van apareciendo en la memoria sin orden especial: los que han estado, los que forman parte de mi galería interna de fotos y vivencias, los nombres de aquellos que han entramado de alguna manera su historia con la mía. Y acá están los nombres de mis hijas, de mi familia, de mis amigos más queridos, de algún amor, de las personas con las que trabajo, de las familias de la Guardería, de los nenes y nenas, de algún artista, de las personas de algún lugar que frecuento, de algún maestro, de las compañeras de taller, de los nuevos amigos, de mis chicas del hogar, de la gente de Junín de los Andes, de las personas que ya no están, de los amigos de las redes sociales y del blog, de los de lejos, de los de cerca, de los de siempre. Un listado largo de nombres. Y entonces sí ordenar, repasar lo compartido, darse cuenta de que uno no está solo, de que uno ES CON OTROS SIEMPRE, aunque a veces se sienta soledad. El año transcurrido toma otra forma: ya no es tiempo y solo tiempo que agradecer. Uno avizora fácilmente que los momentos están llenos de rostros, de sentires, de gestos, de vida compartida, de personas que queriendo o no han ido transformando nuestra mirada y dando orientación e impulso a nuestro andar. Y uno agradece, sobre todo, por aquellos a quienes descubre cómplices de un modo de vivir.


Y después sí, lo vivido. Las imágenes se nos llenan de olores, de colores, de latidos, de paisajes. Uno se dice en voz baja y sonriendo "cómo es que terminé acá o allá", "qué secreta complicidad del destino, del camino, del azar, de la casualidad o del deseo lo trajo a uno a tal o cual lugar" (lugar=experiencia) Se nos aparecen como en película las oportunidades que hemos tenido de  aprender, de enmendar, de arriesgar, de perdernos/encontrarnos, de temblar, de enmudecer, de gritar, de amar, de llorar, de disfrutar y más, mucho más.
Con suerte, aparece alguna respuesta que nos hacíamos en nuestra revisión del año anterior. Podemos reírnos a veces de las cosas que nos han quitado el sueño en ese tiempo. Reformulamos las preguntas, porque aunque somos los mismos no lo somos del todo. Sonreímos o volvemos a doler al pasar por el corazón ciertas vivencias. Tomamos nota de lo que aún es desafío, de todos los pendientes que traemos, de nuestros límites, de lo que no hemos hecho bien, de los dolores que hemos causado; pero también -atender esto por favor- tomamos nota de todo lo que ahora aparece como logro, como prueba superada, como miedo derrotado, como confianza ganada, como  aprendizaje, como crecimiento personal, como esperanza. Porque somos todo eso. Con nuestras luces y nuestras sombras, hemos ido andando este tiempo, atravesando experiencias, acompañados y acompañando, con TODO lo que somos.

Es un repaso así. Simple. Para mí necesario. Es parte de lo que atraviesa hoy mi corazón, para brindar, para dar gracias, y para seguir viviendo con ilusión y sueños en el alma, en los pies y en las manos.

A todos, les deseo una vida feliz y sueños despiertos!
Que comience una nueva temporada de oportunidades de vivir una vida que valga la pena ser vivida. ¡Sean felices! Seamos felices. 


domingo, 13 de noviembre de 2016

maestro.

Iba paseando por la costa durante el mediodía de ayer. Los fines de semana suele haber en la zona algún artesano exponiendo y vendiendo sus creaciones; y eso le agrega al paseo -al menos para mí- un motivo más de disfrute. Me gusta mucho ver los trabajos realizados a mano, y más especialmente cuando los están gestando en ese mismo momento.
Me detuve exclusivamente frente al artesano de la madera. El trabajo artesanal me parece siempre de una belleza distinta, pero que sea con madera le agrega un valor particular.  Es una valoración subjetiva, y no sé muy bien a qué se debe, pero es un material que para mí tiene un atractivo especial.
Ahí estaba el artesano con todos esos tesoros delante, y estaba yo sintiéndome convocada a mirar. 
Resulta que hace unos días atrás, volví a un viejo hobbie: tallado en jabón. De algún modo podía imaginarme el movimiento interno que se experimenta en la búsqueda de la figura a partir  de una pieza sin forma. Es cautivante y minuciosa la tarea de ir sacando lo que sobra, de ir anticipando la talla, de ser cuidadoso porque aquello que se saca no puede volver a lugar si se advierte error; y si ocurre no queda otra que seguir trabajando sobre eso, buscando, siempre buscando.
Supe cuánto valía lo que estaba viendo. Tomé una escultura en las manos. En ese instante quise hacerle preguntas al artista que me miraba sonriente; entusiasmado empezó a responder acerca de materiales, de herramientas, de tiempos. Quise compartirle mi pequeño arte, así que le mostré fotos de mis "trabajos". Se sonrió  de nuevo, mientras tanto comenzó a relatar cómo había comenzado con lo suyo. También sus primeros pasos habían sido con jabón de lavar ropa.
Consiguió papel y lapicera, me anotó dónde y qué comprar para empezar con mis intentos de trabajo en madera, se ofreció para enseñarme algunos trucos, me dijo su nombre, le dije el mío. 
Ese acontecimiento me ensanchó un deseo, y me motivó a ir en ese mismo momento en búsqueda de las herramientas necesarias. Además el diálogo que se generó me dejó contenta, sé que fue por lo gratuito de la compartida. 

La motivación es importante, casi diría esencial. Pero no lo es todo. Ya con herramientas en mano, con todas las ganas de empezar, hice mis primeros movimientos sobre la madera, y sobrevino el desastre: me incrusté la gubia en la mano, teniendo que suspender todo mi proyecto artesanal por el momento. Necesitaba algunas lecciones más antes de arrancar. Solo cuando tuve el lamentable accidente recordé que se me había mencionado una herramienta más de la que creí podía prescindir. 

Fue un buen maestro Nicolás, despertó un deseo, me abrió algunos saberes previos, fue muy generoso al compartirme su experiencia y al ofrecerse a ayudarme en cualquier momento. No fui del todo buena alumna porque me saltee un escalón, me ganó la impaciencia entre otras cosas. Pero pronto, vendrán mis intentos, con más atención y cuidado.

Hoy es agradecer por los maestros que la vida nos presenta, que algunas veces son personas y otras veces son situaciones aportando lecciones; agradecer por la búsqueda de lo que nosotros mismos traemos dentro para dar y  enseñar; agradecernos la sonrisa que nos desata el compartir; agradecer  las instancias de encuentro. 


domingo, 9 de octubre de 2016

La voz de los silenciados..

Rotundamente negra - de Shirley Campbell

Me niego rotundamente
a negar mi voz
mi sangre
y mi piel













Y me niego rotundamente
a dejar de ser yo
a dejar de sentirme bien
cuando miro mi rostro
en el espejo
con mi boca
rotundamente grande
y mi nariz
rotundamente ancha
y mis dientes
rotundamente blancos
y mi piel
valientemente negra











Y me niego categóricamente a
dejar de hablar mi lengua,
mi acento y mi historia
Y me niego absolutamente
a ser de los que se callan
de los que temen de los que lloran












Porque me acepto
rotundamente libre
rotundamente negra
rotundamente hermosa



domingo, 3 de julio de 2016

Habitados por la Belleza..

No es exagerado decir que la música y la poesía nos sostienen la historia. 
Hay algo en ellas que nos atraviesa el corazón. Así lo vivo yo al menos. 
No solo como compañeras en camino, no solo como el "fondo" en el que podríamos escribir lo nuestro, lo que nos acontece particularmente a cada uno. 
Son parte real de nosotros. Tengo la sensación de que otros y otras nos dicen, nos relatan, nos definen, nos advierten, nos dan luz. Nos hacen habitar ese paraíso de palabras y melodías con la familiaridad de quien pasa la tarde con una abuela, los vecinos de toda la vida, un hermano, un grupo de amigos, o el amor de la vida.
Hay una magia en la poesía y la música difícil de explicar. No es solo adentrarse en lo que otr@s, en distinto tiempo y espacio, quisieron decir de sí mismos y sus circunstancias; o lo que pudieron convertir en expresión artística a partir de la inspiración o el propio talento. Es otra cosa. Es un viaje. Una máquina del tiempo que nos reúne a los de antes, a los de ahora, y a los que vendrán cuando nosotros ya no estemos. El tiempo pierde sentido en este encuentro. O lo que es más, adquiere un sentido totalmente nuevo, quizás hasta más perfecto. Una fusión de espíritus que nos hacen sentir más humanos que nunca, más humanos que siempre. 
La categoría "siempre" me atrae especialmente ahora. 
Muchas veces he compartido en el blog poemas y canciones, cada vez han tenido que ver con algo que en mi propio corazón hacía eco. Cosas que me hubiera gustado a mí decir de ese modo.. Ahora pensaba que está bien que otros las hayan dicho por mí, porque en este "sentirnos uno" otras voces van nutriendo la nuestra, otros suspiros ensanchan los propios, otras nostalgias, amores, esperanzas... recuperan los que también nosotros hemos ido sembrando tierra-corazón adentro.

En esta experiencia de recuperación de cierto adn poético del que todos devenimos, del armado de un árbol genealógico particular que nos familiariza con las palabras y los sentires de todos los tiempos y lugares, participo de un espacio artístico que "nos" recupera un poco en cada homenaje que va transcurriendo en una propuesta presentada en formato de "viaje y estaciones".
Participo, y salgo voluntariamente del rol de espectador, ya que no hay pasividad en ninguno de los que aparecemos en la escena. La propuesta denominada "Por algo", llevada adelante por un par de artistas de mi ciudad (Fabio Herrera y Sebastián Echarry) presenta 9 estaciones, en un recorrido hermosísimo por los paisajes del alma -del poeta/escritor en cuestión y de la nuestra-; es la recuperación de la belleza, es el arte en favor de lo humano y no el arte como negocio o moda. 
Ayer fue "Estación Pizarnik". Intenso. Un viaje para no razonar, para dejarse llevar y abrir los ojos al paisaje que se fue pintando mientras tanto. Una calidez exquisita en el ambiente recreado. Un preparado detallado y delicado de cada secuencia. Un viaje para no perderse, un viaje para encontrarse, definitivamente.
Próxima estación Hamlet Lima Quintana. Habrá que ir "amuchando sentires" en el corazón para hacerle lugar a lo que viene.


F. Herrera - S. Echarry / Ciclo POR ALGO- MdP


De cuando el arte nos habita y se deja habitar. De eso escribo ahora.


domingo, 29 de mayo de 2016

Vivir...

SobreVivir - desVivirse - conVivir - SuperVivencia - ReVivir- MalViviente - BienVivir

Lo que quiero es VIVIR, hasta que me toque morir.
Y después, cuando me toque, DESMORIR por un rato,  en el decir de Benedetti:

"...cuando muera quisiera desmorirme 
y visitar de nuevo a mis compinches
a los sobrevivientes por supuesto

y preguntarles las poquitas cosas 
que se fueron quedando en el tintero
o que neutralizó el silencio turbio"

Mientras tanto VIVIR. Siempre VIVIR. Y celebrarlo. VIVIR y compartirme. VIVIR  y que sean muy pocas al final las cosas que quedan en mi tintero. Ojalá. Que así sea.





viernes, 26 de febrero de 2016

RASTROS


En el campo, la aparición en zona de algún animal salvaje es una amenaza constante con la que tienen que lidiar quienes viven allí, especialmente aquellos que crían animales.
La preocupación excede a la persona a quien, por ej., un zorro le ha matado una chiva. Muere una chiva, todos tienen el problema. Uno se acerca a una comprensión distinta de lo que significa ser "el Buen Pastor" que deja a las 99 en busca de la oveja (chiva) perdida. Esa, perdida, caída en el ataque, o muerta es parte de la vida del pastor. Le ha implicado trabajo y tiempo, esfuerzo y dedicación, quizás hasta cariño. Es parte de su tesoro, y no es que pierda un "bien" en el sentido en que lo consideraría quien es "dueño", sino que se desprende de parte de sí mismo. Un pastor no es un dueño.

Ahora el zorro es la amenaza. Es noticia en el lugar. Todos en estado de alerta. 




Y ahí va uno que no tiene idea de cómo es un zorro - color, tamaño- y que nunca lo ha visto de cerca, queriendo ayudar a encontrarlo. Pero es inútil. Los cerros y campos se hacen infinitos para quien no tiene indicio alguno de lo que busca. Mira cerca, mira lejos, mira con ninguna posibilidad de acierto, mira a ciegas.

Otro, con la mirada más experta, con el ojo de cazador, con otro conocimiento del lugar y los tiempos del animal buscado, no mira azarosamente. Anda lento, lentísimo. La mirada en el camino no en cualquier parte. Hay algo de intuición, claro, pero mucho más de experiencia y de aprendizaje en ese modo de mirar.
Quien sabe buscar lo primero que busca son señales. No espera encontrarse inmediatamente en un cara a cara con el buscado. Entra en un juego casi detectivesco, buscando pistas que le indiquen que por aquí o por allá ha pasado. Prepara estrategias de caza. Avizora paisajes, escondrijos posibles, caminos. Pero pone especialísima atención en los RASTROS.

Para encontrar dos cosas son imprescindibles: paciencia para esperar el momento oportuno y que no gane el cansancio o el desánimo, y mirada entrenada para descubrir e interpretar los rastros en el camino.



Esto lo viví de cerca durante el mes de enero. El zorro finalmente fue cazado: el cazador tuvo paciencia, objetivo claro, y una excelente lectura de los movimientos del animal. Y a mí, como siempre, me dan ganas de darle una vuelta más a las cosas. 

Podría poner la lupa en varias cosas; pero por hoy elijo quedarme en los "rastros". Quisiera aprender la destreza del cazador en el mirar, aprender a buscar en mirada minuciosa, descartando huellas que no conducen a lo que busco, no distrayendo la búsqueda en lugares que nada tienen que ver con mi deseo más hondo. Y lo otro, aprender todavía mucho más el ejercicio de la espera, con un ánimo sostenido, con las pausas necesarias, con los intentos justos, con la distancia oportuna de las situaciones. Paciencia y mirada entrenada para seguir las Huellas que me lleven a aquello que sueño.









sábado, 20 de febrero de 2016

BUSCAR

Buscar implica necesariamente salir del lugar en el que se está, para ir tras aquello que se busca. Sea que lo que se busca esté fuera de uno o dentro. Hay que salir. Si alguien dice estar buscando pero no hay ningún movimiento hacia.. es muy probable que esté "esperando" pero no "buscando".

Buscar hace salir, invita y compromete a eso. 
Puede significar abrir las puertas de casa, recorrer caminos, arribar a otros paisajes, conocer otras historias, dejarse atravesar por otras gentes. Puede significar abrir los ojos, agudizar todos los sentidos, meterse más profundo, más hondo, más minuciosamente adentro. Puede significar abandonar algunas certezas, abrirse a la escucha, dejarse iluminar, limpiar la mirada de ciertas costumbres, seguridades, recorridos ya hechos. 

Siempre la búsqueda nos pone frente a la novedad, no se busca en el vacío, sino en un contexto que no arma para sí mismo el buscador, es un marco que no está en sus manos. Afortunadamente, claro. ¿Qué sentido tendría que alguien se pusiera a buscar un tesoro que él mismo ha escondido y del que ha incluso dibujado el mapa? 

Buscar a ciegas nos abre a otra aventura, que no es otra cosa que ¡la aventura de vivir despiertos!

Ir a lo conocido, a lo que se da por hecho, a lo seguro, puede poner al buscador en un terreno demasiado estrecho, pudiendo ser justamente eso que da seguridad el límite mayor para encontrar aquello que se busca. Hay un riesgo necesario que asumir. Un camino, no hecho por nadie más, que espera ser recorrido. A veces son senderos nuevos, imperceptibles, en los mismos territorios que ya se habitan; a veces la novedad es completa: recorrido, pasos, territorio, tiempos...

Para algunos BUSCAR se vuelve una manera de vivir. Cada hallazgo abre nuevas preguntas, nuevos anhelos, nuevas razones para andar. Cada búsqueda trae consigo un lindísimo movimiento de esperanza, de ejercicio de paciencias y desilusiones entramadas, de deseos y sueños también. Buscar y encontrar en una dinámica que no tiene fin, y que se vuelven como los naturales movimientos de inspirar y exhalar, buscar y encontrar como respirar=vivir.

Me sé entre estos. Me reconozco en ese movimiento permanente, en ese deseo de vivir una vida que valga la pena ser vivida para mí misma y para otros. 
Como siempre estoy encontrando y buscando en simultáneo; la sorpresa constante suele ser que en medio de todo el movimiento "buscando lo que no encontraba, encuentro lo que no buscaba"...  
Sorpresas del camino para agradecer, para disfrutar y para aprender a confiar en los procesos y en los tiempos de cada cosa. 




domingo, 14 de febrero de 2016

PEHUEN


La Araucaria o Pehuen es un árbol propio de la Cordillera Neuquina en la que anduve por este tiempo. Es un árbol de hojas perennes; está desde su origen llamado a vivir muchísimo tiempo. Varias generaciones de una misma familia son testigos del crecimiento de un árbol, y cada árbol bien podría escribir detalladamente la historia completa de la comunidad que crece y vive allí. Es parte de la identidad del lugar, sin duda, pero también el sitio en donde crece le da una identidad especial. 
Más allá del paisaje que lo apropia y lo acoge, hay algo que tiene el Pehuen que lo identifica y unifica con las personas del lugar. Su modo de dar fruto, tiene a mis ojos una connotación especial: los piñones (fruto) en abundancia y a tiempo crecen en las ramas del Pehuen ofrecidos al cielo. No como la mayoría de los frutos de otros árboles, que crecen colgados de la rama  de origen y al madurar se dejan caer. El gesto del Pehuen, con sus ramas arqueadas hacia arriba, levanta en signo de ofrenda cada uno de sus frutos orientados al cielo. Imagino la ceremonia presente en el gesto: este fruto no me pertenece del todo; fructifico, lo hago crecer, lo acompaño a madurar, y cuando casi está listo lo presento en ofrenda al cielo; agradezco haber tenido el regalo de ser parte de esta vida.
Foto: Ambrosio Lipovec
Ya maduro el fruto caerá, y esa es otra historia.
Así es la gente de este lugar. A puertas abiertas, ofreciendo lo propio, Dios primero, o Dios por delante (como dicen) y entonces sí, lo demás. En casa de Huberlinda, pude ver esto -un signo/regalo más: el primer mate, aún en sus manos, fue llevado hasta afuera y puesto en alto. no sé que palabras mediaron entre el cielo y ella, sé que hubo ofrenda. Fue bonito saberse casi bendecido, invitado a estar no solo por el corazón humano que acogía, sino siendo parte de un encuentro ofrecido que luego se derramó en abundante vida y una compartida linda y sencilla mate de por medio.

El Pehuen sabe que el fruto no le pertenece.
La comunidad Mapuche en la que estuve compartiendo estos días, con una sabiduría preciosa, entiende que la Tierra con todo lo que hay en ella, no es objeto de apropio. A la tierra se le pide permiso, nos acoge no somos sus dueños. Al agua se le pide permiso, se nos da no somos sus dueños, al Volcán se le pide permiso... Así en todo: se habita pero no se apropia. Tan simple como eso, tan hermoso como eso, tan esencial. 
Pehuen y tantos nombres que podría escribir ahora, GRACIAS por recordarnos quienes somos, de dónde venimos, y cuál es nuestro lugar con respecto a todo lo creado.


jueves, 11 de febrero de 2016

AGRADECER (segunda compartida)

 

Vengo de una experiencia que me dejó como saldo el corazón entibiado, blando, abierto; arropado en un sentimiento de felicidad del que no quisiera desprenderme nunca. Por momentos la tentación es no querer despedir, no poder abandonar aquello para poder seguir andando tranquila y atenta a lo que ahora la vida me pone delante. 

Me asalta por sorpresa cierta nostalgia. No quiero darle lugar porque sería reconocer que algo de lo vivido quedó fuera de mí y no es verdad. Extraño, sí; me encantaría seguir estando donde estaba hace unos días, sí, es cierto. Pero nada de nostalgia. 


Lo vivido fue un regalo desbordante, sorpresa tras sorpresa, superando todo lo que hubiera podido imaginar o prever. No podría pedir más, los regalos se reciben y se agradecen. 

Ahora se trata de eso: de agradecer tanto recibido, con palabras, con sonrisas, con gestos que den cuenta de lo que traigo dentro. Se trata de dejar salir a través de los ojos todas las miradas que me quedaron guardadas en el alma; a través de las palabras, las historias que quedan para siempre entramadas a la mía; a través del silencio, las escuchas que fueron paz y perdón para mí en estos días.

Nostalgiar no es lo mismo que soñar. Lo primero nos deja anclados a lo que ya pasó, quedamos anhelando más como si lo vivido no hubiera bastado, quedamos mirando para atrás como si des-creyéramos de la novedad que la vida tiene en adelante para nosotros. 


Soñar es otra cosa: caminar atentos al suelo que ahora pisamos, sumando nuestro esfuerzo al ahora pero con la mirada abierta, esperanzada, sin límites a todo lo que vendrá. La nostalgia se adormece en lo vivido, los sueños nos abren a la espera.

Quiero seguir soñando, mientras mi pulso va marcando feliz y serenamente un encadenado de gracias infinitas... gracias... gracias... gracias....



miércoles, 10 de febrero de 2016

Los caminos de la Vida... (primera compartida)

Golpear las manos. Aventurarse los perros a ir hasta los que llegamos de visita. El silbido salvador que desde la puerta de casa les avisa que somos bienvenidos. Pedir permiso. Entrar. Reconocernos casi sin mediar palabra. Asiento. En silencio dar comienzo a un ritual de mate que va y viene. Las miradas empiezan a encontrarse, a encontrarnos. Ahora las preguntas de rutina, necesarias, esas que dicen que nos conocemos un poco, que nos abrimos las puertas del alma-casa mutuamente. Hablamos de las cenizas del volcán, de las chivas, de un zorro amenazante, de los misioneros de antes y de ahora, de la Rural, del trabajo con las manos, de Dios, de la Tierra, de mi ciudad, del campo, de los caminos, de la veranada, del invierno y la nieve, de otras cosas. Tortas fritas, dulce casero, gestos que se multiplican en la simpleza profunda de quien da lo mejor que tiene, en algunos casos todo lo que tiene. Risa fácil, las palabras que empiezan a tejerse luego sin esfuerzo. Compartir y que el tiempo poco importe. Andar caminos, y que hasta lo que pareciera a primera vista repetido se viva con novedad. Paisajes que  nos ensanchan la mirada, que nos invitan a mirar lejos y cerca, en vuelo y en profundidad, todo a la misma vez. Todo esto es lo que me hizo sentir tanta plenitud en estos días, lo que me hizo/hace latir el corazón al pulso de una felicidad pocas veces emanada con tanta nitidez, lo que me hizo/hace/hará -espero y deseo- vivir de otra manera. 



jueves, 31 de diciembre de 2015

de TIEMPO.

Hoy todo nos pone de cara al TIEMPO, parece ser el protagonista de este día: el tiempo vivido, agradecido, rememorado, evocado; el tiempo invertido, gastado, perdido; el tiempo computado, y marcado; el tiempo en proyección, en planes.

Es bueno que haya un momento para poner especial atención a lo vivido y a lo que se desea vivir, para visualizar de cara al tiempo de qué modo lo vamos transcurriendo; pero por alguna razón -o varias- no me genera ninguna emoción especial el cambio de almanaque, el "mágico" cruce de las 24 hs de este día en dónde a veces pareciera que estamos estrenando la vida. La misma que no para no espera, no avisa -como dice Drexler-, la misma que late en una exquisita y perfecta continuidad entre lo vivido y lo que está por venir. Lo mismo da para esto que sea 31 de diciembre o 5 de agosto.

De que modo se entrecruza ese tiempo socializado, el de todos, con fechas, horarios y acontecimientos comunes; con el otro tiempo, el que nos va marcando en el corazón esas instancias de apertura a la novedad, a cierta certeza de plenitud, a un escalón de crecimiento, a otro nivel de libertad interior, el "tiempo oportuno" de cada uno. Ese que no está particularmente señalado en ningún almanaque y que no podemos prever, que no viene pintado de rojo en ningún calendario pero que quedará marcado en el alma para siempre.

Eso nos deseo ahora. No voy a renegar del cambio de año, y claro que te deseo lo mejor para tu vida hoy y cada día; pero más especialmente nos deseo que podamos estar atentos, permeables, abiertos a VIVIR estos tiempos oportunos que vamos a encontrar a la vuelta de un día cualquiera, de una hora no señalada.

Seamos felices con lo que la vida nos traiga de regalo en adelante, y seamos agradecidos con lo que ya nos dio. 




domingo, 27 de diciembre de 2015

De la verdad del corazón.


A veces alguien se acerca con una sola pregunta chiquita, simple, verdadera, y nos abre el corazón. A nosotros mismos, primero. Uno puede responder con evasivas, con silencios, con cambios de tema incluso; pero la magia está hecha: alguien nos enciende una luz justito ahí donde estábamos más renuentes a mirar.

Ahora no hay vuelta atrás, para adentro y para uno mismo no hay escapatoria. Entonces nos disponemos a ver, a leernos los latidos que dicen tantas cosas. Pausamos las razones porque no se trata de ellas ahora. Respiramos hondo y nos juramos decir toda la verdad y nada más que la verdad. Esos momentos son gloriosos si uno está dispuesto a mirarse con auténtico cariño y ofrecerse ese descanso sin miedos, sin vergüenzas, sin excusas, sin prejuicios ni máscaras. Ese mano a mano con el propio corazón, tan necesario.

La oportunidad de sincerar el alma está al alcance de un silencio. Entonces comienza el encadenado de preguntas que no queríamos hacernos porque no tenemos tiempo ni valor para hacerlas, pero que acuden una a una a la cita sin que nadie las llame: ¿Qué sentís? ¿Añoranzas? ¿Qué estás necesitando? ¿Sueños despiertos? ¿Nombres? ¿Cuál es el alcance de tus corajes? ¿Qué te ilusiona? ¿Qué querés? 

Es tanto que nos llueven ganas de un abrazo. Esta soledad no se hace temible, ni árida. Es una soledad que nos encuentra. Toda la ternura que nos es posible nos acuna el sentir en esta hora y nos dice ¡dale, estás viv@!
Una sola pregunta cariñosa, sincera: "-¿Cómo estás? me interesa lo que te pasa", se vuelve un camino lindo para adentro. 

Lindo modo de terminar el año. Habrá que descansar el corazón, ordenarse, reconocer que hay dentro, animarse, celebrarse también, y dejarse sorprender.





jueves, 24 de diciembre de 2015

de DESEOS.

Ahí vamos transitando diciembre, absolutamente habilitados y urgidos por regalar buenos deseos a los demás. Vamos bien hasta que llega el "que se cumplan todos tus deseos". Algo me hace ruido en esa frase en particular.  La he dicho, más de una vez; la he escuchado cientos de veces, pero hoy...hoy "no me cierra". 
El deseo es aquello que desde lo profundo del ser nos pone en movimiento. Alguien me dijo una vez, hace años: "quien no desea, muere". 
El deseo nos saca de la inmediatez, nos presenta horizontes, nos hace de motor, nos tiñe de ilusión, de anhelos, de ganas. Deseos son puntos suspensivos a la espera de algo más. Deseo es el todavía no que nos implica otro esfuerzo, otro coraje, alguna resignación a veces. El deseo es bueno en sí mismo, me atrevo a decir, aunque nunca se cumpliera.
El deseo nos ahonda en lo que somos y vivimos;  y más especialmente en lo quisiéramos vivir. Es una brújula que orienta los pasos, o al menos debiera serlo creo. Es la voz que nos alienta desde algún rincón del alma a seguir andando. Es la otra orilla a la que nos lanzamos a nado, a vuelo, a como de lugar.
Debe ser cierto que quien no desea, muere. Al menos debe ser verdad para los mortales más comunes, para la mayoría de nosotros.
Pero ¿y si se cumplen todos los deseos? nos quedamos sin "pendientes", sin horizontes, sin utopías, sería como un "fin de recorrido". No, que no se cumplan todos mis deseos.
A veces deseamos cosas que no son convenientes para nosotros, que es bueno que no se den, solo que desde adentro no podemos verlo tan claramente. Necesitamos algunos NO para vivir más plenos, aunque aquello venga camuflado en límite, en pena, en cierta frustración, en por qués que no tienen respuesta. No, que no se cumplan todos mis deseos.

Que no se cumplan todos mis deseos. Es mi deseo ahora, ojalá este en particular se cumpla. Sé que así va siendo, sé que así será. Deseo vivir con los sueños despiertos, y para eso es necesario que no todo se de como espero.





miércoles, 16 de diciembre de 2015

Inventario-balance


El 2015 lo comencé lejos de casa, de mis hijas, de mi familia; en un paisaje totalmente otro. Cruzaron las 00 hs del 1 de enero, y el brindis, salvo por mi amiga-hermana que estaba ahí, fue con un grupo de desconocidos a los que probablemente nunca más vuelva a ver. Nos deseamos un feliz año y empezamos con esa sensación de “todo por escribirse” que nos regalan los nuevos almanaques. 

El 2015 me encontró estrenando caminos. Y me vio en muchas oportunidades repitiendo novedades para mi vida. Fue un año distinto desde el comienzo. Así lo viví aunque con menos conciencia de esto. 
Conocí tantas personas, rostros, voces, historias, casas, sueños. ¡Cuánto espejo hermoso he tenido la suerte de encontrar en camino! Reflejos para mi vida que me han ayudado a salir de cierta apatía general con la que venía respirando el día a día.

Soy una persona feliz, casi siempre. Tengo todo lo que necesito y más. 
En el 2015 compartí unos días en campo-cordillera, que me cambiaron la mirada para siempre. Ahora sé bien que el lugar en el mundo es mucho más que un lugar, es una experiencia que te atraviesa el alma, el nombre, la historia; y de la que ya no será posible desprenderse. Aunque haya ciertos lugares del mapa a los que siempre quiero y querré volver-llegar.

En el 2015 me escuché el deseo. Un entramado mágico de casualidades abriéndome un puente hacia algo que tanto tiene que ver conmigo, con lo que viene desde siempre en mí, con lo que arrastro de herencia, de don, de búsqueda; y me encontré cantando desde un lugar distinto al de siempre, y me encontré escribiendo como quien busca, como quien tiene sed de palabras, como quien anhela desovillar el propio corazón para volver a tejer con otra magia.

En el 2015 nació mi quinta sobrinita, a la que veré poco porque vive lejos, pero a la que amo con todo el corazón. La esperábamos, ¡todos la esperábamos! Nos trajo una alegría inmensa, como la llegada de cada una de las niñas de nuestra familia. Ver a los propios hermanos tan felices y plenos no tiene precio.

En el 2015 volví a ver a algunas personas especialisimas en mi vida, pude descansar en un abrazo, disfrutar de una presencia, sentirme tan querida, y  re-confirmar una certeza: hay quienes habitan/habitarán mi corazón incluso si no volviera a verlos nunca más

En el 2015 me re-enamoré de la música, de una sonrisa, de un lugar. Entendí que no estoy de acuerdo con el concepto de “amor correspondido”, que el amor es amor o no es nada. Que si uno ama y el otro no se entera, eso es solo un dato menor. Que se puede uno enamorar en silencio, y celebrarlo. Que se vuelven mágicos los minutos, las esperas, los encuentros mínimos con un poco de ilusión atravesando los instantes.

En el 2015 la adolescencia de mis hijas se me fue volviendo menos ardua, menos temible, menos difícil. Hemos aprendido a llevarla, a reencontrarnos. Aún no me resulta fácil pero puedo caminar esta etapa con ellas disfrutando nuevos momentos, riéndonos mucho juntas, amándonos quizás más cada vez si se puede todavía más. Sigo siendo aprendiz en esto de dar a mis hijas el aire suficiente que necesitan para intentar sus propios vuelos; pero no voy tan mal.

En el 2015 muchas veces he sentido que la vida puede ser ridícula, que a veces no tiene demasiado sentido, que no tiene tanta vuelta como pensaba y que “solo se trata de vivir”. Aprendo que son cada vez menos las cosas que valen mi rabia, mi desconcierto, o el desencanto; y muchas más las que valen mi alegría, mi esfuerzo, mis desvelos soñadores.

En el 2015 se incorporó Malasuerte Jr a casa, y con su llegada, constato que puedo ser más flexible de lo que a veces me creo. “Nunca vamos a tener gato”, con todas las explicaciones que el caso ameritaba; y acá estoy escribiendo con gatitonegrodeojosazules encima de mí. 

En 2015 cruzó el mar alguien desde un lugar que he soñado alguna vez, muchas veces. Quizás esta persona ha sido la encargada de traer esos aires, anoticiarme de su país, de los lugares que he  imaginado ver con mis propios ojos un día. Quizás no me toque cruzar a mí, y estará bien así. Como todo está bien así.

En 2015 sigo reencontrandome, me quiero más, y me celebro. Cuarenta y dos inventarios me valieron llegar a este: los que tengo escritos y los que no escribiría jamás. El año casi acaba pero el camino sigue. Esta vez no quisiera creer que empiezo con página en blanco. Por el contrario, deseo abrazar en el alma todo lo vivido y agradecer a lo grande, hacer fiesta por tanto, por todas las personas que habitaron de manera especial mi casa-corazón en este tiempo. A las letras más grises, a aquello que ha dolido más, a algunos entrelíneas que no han sido tan brillantes, los escribo en el envés de este inventario, sólo para mí. Del mismo modo que cuando se regala una rosa quién lo hace no intenta acentuar la presencia de las espinas de la flor sino su belleza, así quiero y necesito compartir este inventario-balance, con mucho más belleza y amor, que penas y cuentas pendientes.

¡Muy FELIZ VIDA para todos!  VALE TANTO LA PENA VIVIR!!!
feliz 2016




sábado, 12 de septiembre de 2015

el SECRETO de la FELICIDAD


En toda la semana no hemos dejado de hablar del Encuentro y la Fiesta (Bicentenario de Don Bosco). En un mismo movimiento, muchos y desde distintos lugares del país, hemos estado casi en forma continua mirando fotos, reviviendo momentos, compartiendo experiencias; como queriendo asegurar que lo vivido no se nos escurra de las manos -o del alma-. La Buena Noticia es que justamente lo vivido, aquello de lo que pudimos hacer experiencia, queda para siempre ya no solamente en categoría de "recuerdo", sino como parte inseparable de uno mismo.

Me despierto hoy con cierta nostalgia. Extraño. Tengo ganas de "volver", de estar cerca de algunas personas especialmente. Me pregunto cómo es que una experiencia de tres días puede ser tan plena que uno llegue a sentir que ha sido de un sin tiempo compartido, de una eternidad vivida juntos. Le doy vueltas a esto como queriendo extraer cierta fórmula para la vida. 

Hago un ejercicio:  hago memoria por ej. de los tiempos que pude compartir con algún amigo muy especial para mí; sumo los minutos-horas (un mate, un ratito de charla, un chiste, un gesto, una foto...dos, una misa...dos...) Objetivamente no han sido tantos momentos, sin embargo es tan fuerte esa presencia que siento que cada momento ha sido compartido, y es tan intenso ese sentirse en comunión que transfigura unas horas en eternidad. Sigo buscando la fórmula, como si se tratara de la mismísima "fórmula de la felicidad",  y es que en el fondo creo que lo es. He sido tan feliz en algunos encuentros. Me han bastado miradas, gestos, unas pocas palabras para que mi corazón saltara de alegría en el pecho; para que tuviera unas ganas irrefrenables de abrazar y agradecer.

Creo que la tengo: la fórmula de la felicidad es el amor. No es una idea romántica, no, no. Esa plenitud del alma no tiene que ver con los minutos compartidos, tiene que ver con otra cosa. No tiene que ver con la magnitud o la cantidad de los gestos compartidos. No tiene que ver con algo emocional ayudado por un contexto precioso como el que nos ha tocado compartir. Intuyo con una seguridad interesante que la plenitud del alma es directamente proporcional a la experiencia de sentirse y saberse verdaderamente amado. Cuando se es amado bien, cuando el otro nos acoge en su vida con cuidado, con auténtico cariño, la infinitud del amor nos sella a perpetuidad en el corazón: "FELICIDAD". 

Todos tenemos en las manos la llave de la felicidad, solo que todavía no hemos entendido que no abrimos con ella la propia. La llave/clave, consiste en que otro (o muchos otros) hagan experiencia a través nuestro, de sentirse auténticamente amados. Tenemos esa misión, esa tarea. Y si hemos sido bendecidos con esta experiencia tenemos casi la obligación, el deber, de hacer que otros puedan vivir lo mismo, abrir la felicidad en el corazón de los hermanos. En la autenticidad del amor y de la intención, a veces un pequeñísimo gesto marca el corazón para toda la vida. Una sola experiencia de amor así, puede salvar del desamparo, de la tristeza, de la soledad, y ponernos de cara a la VIDA y la ALEGRIA. 

Todo esto, transferido a la experiencia de Fe, al saberse Hijo Amado del Padre, a descubrirse abrazado por ese Amor... (es otro capítulo ♥ )


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